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Estrategia de salida de la ONU


Michael Taube

The Washington Times

12/7/12

Durante años, expertos, políticos y columnistas – incluyéndome – han criticado ferozmente a las Naciones Unidas. Esta institución se ha vuelto un pozo politico controlado por estados totalitarios y naciones canallas que desprecian la democracia, independencia y libertad. Esta solo volviéndose peor con el tiempo.

¡¡¡Esto me extraña, imposible!!! ¿Siria? ¿Irán?

Observen lo que ha sucedido durante las últimas dos semanas:

Siria es probable que obtenga una banca en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. U.N. Watch informo que Irán obtendrá un “alto puesto” en la conferencia del Tratado de Comercio de Armas, lo cual describió que es “como elegir a Bernie Madoff para vigilar el fraude en el mercado de valores.” Mientras tanto, el enviado de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan afirmo haber tenido una reunión “muy franca y constructiva” con el dictador sirio Bashar Assad.

¿Estas son todas historias ridículas, pero honestamente, debemos estar sorprendidos? Yo no lo estoy. La ONU tiene una larga y sórdida historia en la elección de tiranías y dictaduras para sus distintas agencias, comisiones y consejos. Para una organización que afirma vigorosamente apoyar la paz mundial, también apoya vigorosamente – y controversialmente – a países que no conocen el más mínimo  concepto sobre el tema.

Por ejemplo, Libia presidió la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en el año 2003 – y fue un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU en el 2008 y 2009. Siria ha dirigido dos veces el Consejo de Seguridad de la ONU, en junio del 2002 y agosto del 2003. Irán e Irak fueron agendados para co-presidir una conferencia de desarme nuclear de la ONU antes que Saddam Hussein fuera derrocado del poder en el año 2003. Adicionalmente, Corea del Norte – una importante amenaza nuclear – dirigió la Conferencia de la ONU sobre Desarme justo el año pasado.

Para no ser pasada por alto esta la condena repetida de la ONU a las políticas de Israel durante más de cinco décadas mientras ignora la terrible matanza de ruandeses y musulmanes bosnios en dos sangrientas guerras civiles, apoyando públicamente una conferencia de antiterrorismo llevada a cabo en Teherán y rehusándose a expulsar a miembros que apoyan abiertamente y financian a grupos terroristas. La lista sigue y sigue.

La ONU puede usar cualquier excusa que quiera para absolverse de culpa – elegir países por orden alfabético o aceptar el veredicto de los bloques de votación – mientras hace la vista gorda ante los países no democráticos. No funcionará debido a que la locura de estas elecciones es clara como el cristal. Países que no apoyan los derechos humanos no deben tener permitido sentarse en las comisiones de derechos humanos de la ONU. Países que canalizan dinero y armas a organizaciones terroristas no deben tener permitido presidir reuniones del Consejo de Seguridad de la ONU. Y países a los que no se les pueden confiar armas nucleares no pueden tener permitido liderar conferencias sobre desarme nuclear.

 

Además, el argumento que Irán, Siria y  Corea del Norte  tienen que participar en diplomacia para convertirse en parte del proceso diplomático es una tontería. Comer comida fina, tomar champaña costosa y mantener charla ociosa es una cosa, pero ellos también deben tener una voluntad de aceptar la democracia y libertad en su propio suelo. Sin estas medidas básicas en el frente interno, el rol de un país en la escena internacional significa poco más que mantener las apariencias. Eso es lo que está sucediendo en la ONU.

Enfrentemos los hechos. La ONU es una organización quebrada y disfuncional que ha estado en un estado de colapso durante décadas. En una columna de invitado del año 2004 para el Economist, el entonces Secretario-General Kofi Annan escribió incrédulamente que su organización “nació en una época muy diferente y fue diseñada para un mundo muy diferente”, y que “claramente necesita reformas de largo alcance si va a prevenir y responder a todas las amenazas que enfrentamos hoy en día.” Que tontería. La ONU no ha descubierto la forma de adaptarse a un mundo cambiante durante más de 60 años – y no merece otros 60 años para descubrir donde fallo.

Todos los países democráticos deberían salir inmediatamente de la ONU y comenzar una nueva organización, una Liga de Democracias. Este grupo promovería principios importantes tales como la libertad, democracia y derechos y libertades individuales. La seguridad mundial y seguridad pública serian enfatizados fuertemente. La necesidad de libres mercados y liberalización del comercio serian respaldados. Lo más importante, la Liga de Democracias rechazaría o revocaría la membresía de los países que apoyan el terrorismo.

¿Quién lideraría esta carga? Debe ser un país importante para que signifique algo, y los Estados Unidos sería una opción obvia. Desafortunadamente, la política ingenua (e idiota) del Presidente Obama de negociar con estados totalitarios y naciones canallas significa que el continuara defendiendo a la ONU por los tiempos que corren.

Pero, si Mitt Romney gana en noviembre, el seguramente estaría mas dispuesto a criticar a la organización. En el pasado, el ha sido fuertemente critico a la posición de la ONU hacia los Estados Unidos, el Occidente, los valores judeo-cristianos e Israel. Quizás, solo quizás, el Sr. Romney pueda dar ese importante primer paso para unir a las democracias occidentales y salir de la ONU para bien. Esperemos eso.

Michael Taube es columnista y ex escritor de discursos para el primer ministro canadiense Stephen Harpe

Traducido por Marcela Lubczanski especialmente para el blog de OSA Filial Córdoba

Difusión y corrección: porisrael.org

 
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