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| viernes enero 10, 2020
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Una decisión irresponsable


Marcelo Wio

Porisrael.org

El Derecho Internacional, sobre el que descansa el armazón del Tribunal Penal Internacional, convenciones y acuerdos internacionales, no es ni mucho menos un conjuro mágico que se utiliza para derrotar a un oponente ni una prerrogativa de ningún particular. La pretensión de universalidad de este Derecho (y de los Derechos Humanos) presupone, o está subsumida, a unas concepciones éticas y morales comunes. Sin esta concepción común, se hace imposible un consenso general. Y esto es lo que la Unión Europea ha venido a romper con su decisión negligente, irresponsable e injustificada de no considerar al grupo terrorista Hezbollah como tal. Dándole la espalda, entre tantas víctimas, a los asesinados en el atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires. La Unión Europea ha aceptado así, tácitamente, unas prácticas condenadas por su propia moral, y se ha erigido en juez, fiscal, testigo y jurado de los asuntos que ocurren allende sus fronteras. Una política de ombliguismo necio, quizás movida por el temor a que haya un trasvase de reservas en divisas del petróleo hacia el dólar. O quizás un temor a la numerosa población musulmana que habita en su suelo (verbi gracia: los atentados de Londres fueron llevados a cabo por ingleses; los terroristas del 11S vivían en Hamburgo; el atentado contra el colegio judío en Toulouse fue llevado a cabo por un musulmán francés). Como sea, Europa ha escogido la vía de preparar su propia tumba.

Pero, más allá de estas conjeturas, esta relativización moral puede conducir a una fractura de los derechos y valores objetivos. A la vez que le resta poder a cualquier intento de una Corte Internacional, puesto que cada país o bloque de países se convierte en la única entidad de juzgarse a sí misma. Si la situación en Siria, y el temor del contagio de la misma hacia el Líbano tienen algo que ver en esta decisión, es una muestra más de la incapacidad internacional de la Unión Europea como bloque y de su habitual falta de análisis a corto y mediano plazos. Por lo pronto, se aceptan las consecuencias de determinados actos según quién o quiénes son las víctimas y dónde se han llevado a cabo esos mismos actos. El mensaje no manifiesto parece ser: “mientras no sea en mi tierra y contra mis ciudadanos, no es un crimen”.

Uno podría preguntarse qué lleva a evaluar hechos similares de formas tan disímiles, alegando para ello motivaciones morales (o un pragmatismo de lo más absurdo). Lo que es más complicado aún, es interrogarse acerca de los argumentos posibles para ejercer esa prerrogativa, puesto que están presupuestos en esa misma prerrogativa o ”derecho”. No hay, en este sentido, síntesis entre concepto y experiencia, sino una aplicación capciosa de nociones, tergiversación de criterios y/o una injusta valoración de los hechos. Pero claro, utilizar argumentos morales (sobre los que se apoya el derecho) implica aceptar esos supuestos y aplicarlos sin importar quién sea el sujeto de ese juicio. Entonces, cabe preguntarse: ¿A qué juega a Europa? ¿Qué intereses inmediatos yacen detrás de esta ridícula decisión que no se sostiene por ningún lado? ¿Habrían tomado este rumbo de la AMIA si hubiese estado en París, en Bruselas o Berlín? ¿Qué pactos cínicos y siniestros alambicaron esta resolución?

En su trabajo Ethics, William K. Frankena, sostenía que  “… la moral fomenta o incluso llama a hacer uno de la razón y requiere un cierta autonomía por parte del individuo, pidiéndole, cuando sea maduro…, que tome sus propias decisiones… e incluso estimulándolo a pensar los principios y metas a la luz de los cuales ha de tomar dichas decisiones”. Al parecer, en Bruselas la madurez brilla por su ausencia. O al menos se ve tristemente opacada por la irresponsabilidad más absoluta. Tal vez la respuesta se halle en el trabajo de Alain Badiou, Ensayo sobre la conciencia del mal: “La concepción ética del hombre, además de ser, a fin de cuentas, o bien biológica (imágenes de las víctimas) o bien ”occidental” (satisfacción del benefactor armado), impide toda visión positiva amplia de los posibles. Lo que nos es aquí ensalzado, lo que la ética legitima, es en realidad la conservación, por el pretendido ‘Occidente’, de lo que él posee”. Es decir, una prepotencia nostálgica de lo que una vez se fue. La reiteración del acto de decidir imponiendo como una recreación de ese pasado. Como sea, es nefasto y vergonzoso.

Ahora bien, uno podría suponer: Europa sostiene que Hezbollah es una “milicia” que se opone a la “ocupación” israelí de Palestina. Hezbollah es libanesa, para comenzar. Las víctimas de la AMIA eran ciudadanos argentinos judíos, con lo cual su participación en dicho atentado terrorista no responde a los fines de una pretendida “resistencia”. Ahora, si se le presupone este estatus, los familiares de los asesinados en la AMIA ¿Están autorizados, en consecuencia, a actuar de la misma manera con aquellos que estimen sus enemigos como respuesta a ese ataque? ¿Ese es el antecedente que quieren dejar a la posteridad los políticos europeos con esta decisión macabra?

Tras la actitud europea frente al terrorismo islámico y en su postura claramente anti-israelí se oculta el temor a atentados sobre suelo europeo. El pavor a no saber cómo reaccionar, a hacer como han hecho hasta ahora: mirar para otro lado mientras alguien barre bajo la alfombra todo rastro de injuria. Tal como en su momento hicieron los italianos, dejando escapar a Abu Abbas, cabecilla del secuestro del buque italiano Achille Lauro en 1985 por terroristas de la OLP. Ni confrontación ni justicia, mientras la burbuja del odio no explote cerca, no hay problema. El chantaje del petróleo es más poderoso que cualquier argumento, que cualquier lobby, que cualquier teoría conspirativa.

Hezbollah desmiente a la UE

El jefe de esta organización, Hassan Nasrallah, autoproclamado líder espiritual dijo: “Si ellos (los judíos) se reúnen en Israel, nos ahorrará el esfuerzo de perseguirlos por todo el mundo” (Daily Star, Oct. 23, 2002). Más claro, imposible: su objetivo son los todos los judíos por el menor hecho de serlo.

Este hombre (y su organización) que no se encuadra, según la UE, como un terrorista, en una entrevista con Al-Safir, describió sus prioridades y métodos durante los primeros meses de la formación de Hezbollah: “El segundo esfuerzo fue hacer llegar el mensaje a la gente, primero, para aumentar su moral y, luego, para instalar en ellos un sentido de animosidad contra el enemigo, junto con un espíritu de resistencia… lo que requería que utilizáramos el lenguaje del adoctrinamiento antes que el de la realpolitik. La gente entonces no necesitaba de análisis políticos, necesitaban ser incitados…” (Hala Jaber, Hezbollah Born With a Vengeance, pp. 49-50).

Y, como corolario, una muestra del aprecio hacia los palestinos de este hombre: “Los libaneses se opusieron a otorgarles a los palestinos que residen en el país la ciudadanía libanesa y nosotros nos oponemos a su reasentamiento en el Líbano. Hay un consenso en el Líbano sobre este punto… le damos gracias a Dios que todos nos pongamos de acuerdo en un resultado definitivo: que rechazamos el reasentamiento de palestinos en el Líbano” (BBC Monitoring: Al-Manar TV, Nov. 5, 2003). Elocuente.

El atentado contra la AMIA también

Matthew Levitt, del Washington Institute on Near East Policy, relataba en un artículo del 24 de Julio de 2011 (1) que de acuerdo a la inteligencia argentina, una vez que se había llegado a la decisión de atentar, Ali Fallahian, jefe de la inteligencia iraní obtuvo la responsabilidad de llevar a cabo el ataque, en tanto que “el comandante de los Fuerzas Qods, Ahmad Vahidi (actual ministro de Defensa iraní y fugitivo buscado por la Argentina) fue instruido para que proveyera la asistencia necesaria”. Según detalla Levitt, Fallahian se dirigió a Imad Mughniyeh, de Hezbollah, para que ejecutara el ataque. “Llegado el momento, los investigadores harán públicas las grabaciones de las conversaciones telefónicas entre la embajada iraní en Buenos Aires y los operativos sospechosos de Hezbollah en la triple frontera [entre Argentina, Brasil y Paraguay] que ayudaron a coordinar el ataque desde una mezquita y una agencia de viajes localizadas allí”.

Eso sí, para la UE, Hezbollah no es terrorista. Entonces, ¿Qué es? ¿Una ONG? ¿Una asociación dedicada a las actividades de riesgo?

(1)  http://www.thecuttingedgenews.com/index.php?article=52440&pageid=89&pagename=Features

 Fuente y difusion: www.porisrael.org

 
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