Por Israel
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| miércoles octubre 16, 2019
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Insultando a Muhammad


Ofir Jacobson

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En los últimos días el mundo fue testigo de demostraciones musulmanas violentas, que incluyeron alteraciones del orden, quema de banderas (Estado Unidos, Israel (1) y Alemania), irrupciones en embajadas y asesinato de embajadores.

La excusa oficial para el inicio de los disturbios es la película que presenta al profeta del Islam – Mahoma- en forma vergonzosa. Una reconstrucción corta de la película pone al descubierto una película infantil, falta de atractivo y de bajo presupuesto. (2) Es difícil creer que por causa de una película como esta explotaran “disturbios divinos” a lo largo y ancho del planeta.

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Paren la islamización del mundo

Si tratáramos de pensar de qué manera se hubiera comportado el mundo católico o judío hacia una película insultante y no vista como esta, no necesitamos buscar demasiado acerca del caso. En los últimos años fuimos expuestos a algunas películas como estas, como ejemplo solo presentaré a “The Invention of Lying” que salió contra el catolicisimo y “The passion of the Christ” que salió contra el judaísmo. Es innecesario señalar que a pesar que se oyeron voces críticas – silenciosas, legítimas y previstas- contra las películas, no se quemaron banderas y ningún embajador perdió su vida.

 Presentada tal asimetría es obligante preguntarse, ¿Cómo es posible que en el Islam una provocación tan marginal conduzca a una reacción tan violenta?

Es claro que para esta respuesta existen varias vertientes. Empezaré con la fecha de los disturbios, que no es casual. La película misma fue publicada en YouTube ya en el mes de Julio. Una versión traducida al árabe se publicó algunos días antes de la explosión de los disturbios y el embajador fue asesinado el 11 de Septiembre. Se ve que la elección de esta fecha no es casual. Hubo quien quiso enviar un mensaje claro y certero a Occidente, justamente en esta fecha. Es posible que para estos efectos haya sido traducida y publicada la película en la fecha oportuna.

Es claro entonces que la película no es la razón de los disturbios. En el mejor de los casos es la excusa circunstancial y quizás solamente un instrumento de manipulación en manos de la dirigencia que hace uso de ella para movilizar a las masas. Si es así, ¿Cuál es el causante del odio abismal del Islam contra Occidente?

Esta pregunta tiene una respuesta compleja. Empezaré por el punto de vista del Islam como una religión-cultura superior, y el pasado nos enseña que en efecto así fue. A lo largo de la Edad Media oscurantista, en la época en que en Europa abundaban el analfabetismo y los pozos, la cultura musulmana se creó, floreció. Más aún, muchos de los tesoros culturales del mundo clásico (en teoría: occidentales) llegaron a nosotros gracias al aporte y mediación musulmanes que en Europa misma sobrevivieron muy poco a su pasado espléndido. Tomando en cuenta esta espléndida imagen propia se presenta un choque enorme con la realidad. Actualmente las naciones musulmanas y los descendientes de la cultura musulmana se sienten fracasados, pobres y como quienes quedaron rezagados frente al Occidente “hereje”. La contradicción entre la fuerza de la religión verdadera por un lado, y el fracaso material-cultural por el otro, crea una especie de disonancia cognitiva que provoca enojo y odio hacia el Occidente exitoso.

Otra causa está relacionada con la época colonial. El florecimiento de Occidente (desde el descubrimiento de América y el “surgimiento de Occidente”) originó que muchos países “en desarrollo” vieran con recelo y celos a la modernización y culturas occidentales. Este encuentro de culturas causó diferentes maneras de enfrentarlos, que son descritos por Samuel Huntington Phillips en su brillante libro “The Clash of Civilizations” (Choque de Civilizaciones). Una estrategia se refiere al encierro y aislamiento total. Una voluntad absoluta de cuidar el estilo de vida tradicional y evitar la influencia cultural occidental, en la manera “ni de su miel y ni de su agujón”. La historia nos enseña que toda nación que practicó esta táctica se adentró en épocas de depresión económica, social y cultural.

La segunda estrategia sería un intento de recibir lo mejor de la modernización, pero separándola de recibir la cultura occidental, que es percibida como mala, y por supuesto la tercera estrategia, que predica que no se puede recibir el avance sin “voltear a Occidente”, es decir sin recibir la cultura occidental como estandarte, que sobre únicamente ella florecerá el avance. A lo ancho del Oriente Medio dos países importantes entraron en esta táctica.

Empezaré justamente con Irán, país que todos conocemos y tomamos hoy en día como islamista radical. A inicios de los años cincuenta surgió en Irán con el Sha Mohammad Reza Pahlavi a la cabeza, un régimen pro-occidental (tercera estrategia). En pocos años se convirtió en el país más occidental de la zona. En esta época las relaciones de Irán con Israel florecieron, y tuvieron en general cooperaciones militares y económicas fuertes. En 1979, ocurrió una revolución, que sorprendió a muchos en la comunidad de inteligencia mundial como un rayo en un día despejado. La revolución no solamente anuló de tajo los cambios que dirigió el Sha, sino que el Ayatollah Jomeini (Gran Ayatollah Sayyed Ruhollah Mostafawi Mousawi Khomeini) se alejó incluso de los principios que implantó el Sha. El intento de desechar la cultura local y traer una cultura extraña – la cultura occidental- trajo consigo una reacción radical y un paso drástico de la tercera estrategia a la segunda como se ve en el presente: el intento de recibir el avance buscando cuidar celosamente la cultura local, en este caso la persa-musulmana.

La revolución de Ataturk es también un ejemplo clásico de la tercera estrategia. Desde el día del nacimiento de la Turquía moderna en 1923, liderada por quien es tomado como uno de los más grandes líderes del siglo veinte, Mustafa Kemal Ataturk, Turquía le dio la espalda al mundo del cual provenía, el oriente y el Islam, y se empeñó con gran impulso detrás de Occidente. La reforma inmensa que realiza Ataturk es llamada en su nombre, “la reforma kemalistica”. Es posible que el comportamiento de Turquía últimamente (bajo el liderazgo de Erdogan) sea una reacción en ciernes de la revolución kemalistica de Ataturk, la punta del iceberg de un movimiento auténtico, que devuelva a Turquía al redil del mundo musulmán y su cultura. La erosión de la imagen de Ataturk, “padre de los turcos”, a lo largo de las décadas y años recientes, puede atestiguar el cambio que se gestó y el desarrollo del movimiento reaccionario.

 

En el marco de la primavera árabe gobernantes dictatoriales y “seculares” fueron expulsados de la dirección del país y en su lugar subieron y tomaron el gobierno fuerzas musulmanas (por ejemplo: los Hermanos Musulmanes). Podríamos relacionar estas revoluciones también como expresión del cambio de la tercera estrategia a la segunda, pero es temprano aún para asegurar el real beneficio del proceso histórico que ocurre hoy en día. Se entiende que el rechazo a los valores culturales occidentales combinado con el retorno a valores tradicionales musulmanes involucra la extirpación completa y agresiva de influencias occidentales.

Hay que referirse al fenómeno global del retorno a la fe religiosa. Precisamente en la nueva era, paralelamente al desarrollo ”moderno” y de la tecnología observaremos un regreso a la religión. El alejamiento de la religión y la secularización nacieron y empezaron a ganar aceleración en la era moderna en paralelo al desarrollo de la ciencia. Las mayorías esperaron de la ciencia que satisfaga las respuestas completas y absolutas que revirtieran la fe en las sagradas escrituras. Esta expectativa era excesiva y no razonable, y por supuesto que no se concretó. Las religiones antiguas empezaron a reforzarse nuevamente a cuenta de la ciencia que no era capaz (casi desde su misma esencia) de dar respuestas absolutas! Además de eso, una serie de cambios socio-económicos y culturales, que iniciaron una emigración interna, la urbanización, la industrialización y la secularización socavaron los marcos tradicionales de vida de la comunidad y la familia extendida que tuvieron una vida estable y significativa durante generaciones. La socavación de los marcos originó crisis personales y sociales que incrementaron la necesidad de apoyo sobre natural y el regreso a la fe religiosa.(3) También a lo largo de la historia crisis diversas y cambios dramáticos en el modo de vida, llevaron al “hambre espiritual”, a la búsqueda de lo “sobre natural” (4) y el regreso a la fe religiosa. Este fenómeno resalta también en el Islam que viene acompañada (como en otros lugares) no solo del mantenimiento de la religión sino también de la “fantasía” de sus seguidores.

Otras causales que pueden ocasionar y promover manifestaciones violentas como ejemplos de lo que sucede últimamente, están relacionadas con el mismo Islam. Primeramente, como religión monoteísta, los fieles sostienen la verdad absoluta, divina! Su D-os fue el D-os de la verdad, único e indivisible en su esencia y fuerza, y por el contrario los demás dioses (y religiones) son considerados a sus ojos como hechos engañosos, de mentiras.

Esta visión “arrogante” en relación a los pueblos circundantes y sus religiones no aporta a la posibilidad de la integración en el conglomerado cultural post-moderno. El hecho que muchos fieles musulmanes se aíslan del mundo occidental por razones económicas-culturales, acrecienta la percepción de diferenciación, que evita en la práctica el acercamiento futuro – una bola de nieve real.

La religión musulmana es una religión de colectivos. Una de las obligaciones es llegar a la oración pública los días viernes. La oración no es solamente un acto religioso sino también una reunión político-cultural. En muchos casos el disertante le habla a la multitud emocionada durante una larga hora. En muchos casos empiezan manifestaciones debido a las disertaciones políticas que se oyen en el transcurso de la oración (vean como ejemplo el tipo de oraciones de los viernes en el Monte del Templo). Las reuniones semanales le dan a los líderes del Islam una gran fuerza y la posibilidad de movilizar a las masas en especial a religiones cuyo culto no incluye reuniones públicas (semanales o del todo).

En muchos casos el Islam hace un uso político cínico y eficiente en especial del concepto de “yihad” – guerra santa. El concepto aparece ya en el Corán pero llega a una expresión final en los días de Salaj Hadin Al Ayoub, que logra congregar a su alrededor miles de combatientes para salir a la guerra santa contra el enemigo católico que llegó de Europa y gobernó sobre la Tierra Santa (los cruzados). Desde aquella época y hasta hoy en día la Yihad no se desvaneció, cuando se expresa en ámbitos distintos en épocas históricas diferentes, pero en general se puede decir que expresa una falta de tolerancia del Islam hacia los otros. No hace falta señalar que éste se fortalece cuando el Islam se siente amenazado, y hoy en día, Occidente ciertamente representa una amenaza permanente sobre el Islam y su modo de vida y por ende es un objetivo de la Yihad.

El hecho de que la mayoría de los fieles del Islam viven en países en vías de desarrollo, con niveles de vida socio-económicas bajas, muchos de ellos con educación mínima y/o analfabetos, hace más fácil a los gobernantes y quienes manejan intereses diversos maniobrar las masas a su antojo.

Está claro que los argumentos presentados anteriormente pueden ser tomados como generalidades, que son inherentemente problemáticos. Sin embargo a veces, para poder puntualizar sobre tendencias es inevitable tener que usar un instrumento tan inexacto como este. Cuando hablamos de pueblos o grupos étnicos es necesario cuidarse “siete veces” de “trampas racistas”, pero tendré sumo cuidado y seguiré lo que dice Primo Levi, quien escribe en su libro Los Hundidos y los Salvados que: “…Es peligroso hablar sobre los alemanes o cualquier otro pueblo, como una sola entidad, que no tiene diferencias, y generalizar todos los detalles en una evaluación de juicio única. Aun así no puedo negarme que existe un espíritu en todo pueblo (que si no fuera así no sería pueblo)…ellos son la suma de tradiciones, costumbres, historia, idioma, cultura…por lo tanto, a pesar que reclame que la siguiente expresión- “Todos los italianos son gente de pasión, tú eres italiano y por ende eres una persona de pasión”, no es prudente, estoy convencido, que en ciertos límites, es permitido esperar de todos los italianos o todos los alemanes, etc. un comportamiento grupal específico que ellos prefieren sobre otro. Habrán por supuesto excepciones a la regla, pero en mi opinión, un pronóstico cuidadoso y convincente es posible…” (5) Este párrafo me da la legitimidad necesaria y la justificación de hacer generalidades en mi discusión sobre grupos étnicos diferentes y de tendencias universales.

Si intentamos analizar los disturbios que ocurrieron como consecuencia de la película debemos diferenciar entre las manifestaciones “pacíficas” que incluyeron acusaciones y quemas de banderas y entre ataques armados a embajadas y bases militares. Está claro que no se habla del mismo fenómeno. En tanto los participantes en las manifestaciones son masas enardecidas he aquí que los atacantes de los objetivos fortificados son combatientes entrenados y armados que fueron entrenados para aquel objetivo. Se debe suponer que ellos aprovecharon las manifestaciones para camuflarse y realizar sus ataques.

Debemos tomar en cuenta un escenario aun peor, en el cual los cuerpos militantes son aquellos que desde el principio generaron las provocaciones que permitieron el camuflaje de su operación en el corto plazo, y que aumente el apoyo del que gozan en el largo plazo.

En cuanto a las masas mismas, debemos suponer que la mayoría no vieron del todo la película (quisiera creer que aquel que viera una película tan vergonzosa como esta no saldría a una campaña violenta) sino que fueron alimentados por una propaganda de odio deliberada y violenta. Todas las condiciones que describí anteriormente convierten entonces a las masas en “presa fácil” de los líderes radicales.

 

A pesar de lo dicho anteriormente no es posible subestimar el peligro de este tipo de eventos. La facilidad insoportable con la cual la gran mayoría es reclutada para las movilizaciones violentas no es percibida.

También si creyéramos que estamos hablando de una minoría en el seno de la población musulmana (una minoría ruidosa y violenta sin fin), y en mi opinión (y lamentablemente) no es el caso, (6) se percibe que no está en las manos de la mayoría poder pararla. Si el mundo occidental quiere sobrevivir, debe tomar las medidas necesarias e inmediatas para defenderse y asegurar su existencia.

Samuel Huntington ha predicho desde hace tiempo una colisión de civilizaciones y por desgracia parece que estamos más cerca que nunca de dicho conflicto. Es posible que el mejor camino, y el único, para evitar una lucha de sangre como ésta- sea prepararse para ello (y mostrar al otro lado nuestra disposición a ello).

El mundo occidental recibirá este tipo de ataques – en el interior o en el exterior – sobre sus instituciones, sus símbolos y su población. Yo no recomendaría poner la otra mejilla porque se supone que hay que aprender de la experiencia de las consecuencias de la “política de reconciliación”.

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(1) Está claro que todo evento como éste acarrea actos antisemitas. Observen las caricaturas que se publicaron como consecuencia de la película –http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4281867,00.html y sobre antisemitismo en:

http://www.ofirjacobson.com/antisemitismo.html http://www.youtube.com/watch?v=qmodVun16Q4&feature=youtu.be&bpctr=1347739658.

(2) Trailer de la película: http://www.youtube.com/watch?v=qmodVun16Q4&feature=youtu.be&bpctr=1347739658

(3) (Bilu, La renovación de los ritos sagrados en Israel) Pág 3, ver también (Huntington Samuel, Choque de Civilizaciones) págs. 120-121.

 

(4) Kleinberg Aviad, La pierna del cerdo, Pág 243.

(5) Primo Levi, Los Hundidos y los Salvados, p. 143.

(6) Si nos remitimos a los resultados de las elecciones egipcias, el país árabe más grande, no hay razón alguna para suponer que hablamos de una minoría. Los hermanos musulmanes ganaron con un 50%, los salafistas más radicales aún ganaron un 20% adicional!

Ofir Jacobson

Postgrado en Estudios de Israel (tesis en Religiones Comparadas), Guía Turístico y Conferencista. 

http://www.ofirjacobson.com/

http://www.ofirjacobson.com/14921506150014891514-15021493149515021491.html

Traducción para Porisrael.org: Joseph Gabriel

 
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