Por Israel
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9 Iyyar 5779 | martes mayo 14, 2019
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Parasha Truma


parashaSe pide al pueblo de Israel que contribuya con quince materiales: oro, plata y cobre; lana teñida de color azul, púrpura y rojo; lino, pelo de cabra, pieles de animales, madera, aceite de oliva, especias y piedras preciosas, con los cuales, Di-s le dice a Moshe: “Harán para Mí un santuario, y Yo voy a morar entre ellos”.

En la cima del Monte Sinai, Moshe recibe instrucciones detalladas sobre cómo construir esta morada para Di-s, de manera que pueda ser fácilmente desmantelada, transportada y rearmada durante los diferentes viajes del pueblo por el desierto.

En el cuarto más interno del Santuario, tras una cortina bordada artísticamente, estaba el Arca conteniendo las Tablas del Testimonio grabadas con los Diez Mandamientos; en la tapa del Arca había dos querubím (ángeles) tallados en oro puro. En el cuarto exterior se encontraba la Menorá de siete velas y la Mesa sobre la cual se acomodaba el “pan de las faces”.

Las tres paredes del Santuario estaban formadas por 48 planchas de madera paradas, cada una de las cuales estaba recubierta en oro y sostenida por un par de bloques de plata. El techo estaba formado por tres capas de coberturas: (a) tapetes de lana y lino multicolores; (b) una cobertura hecha de pelo de cabra; (c) una cobertura de pieles de carnero y tajash. En el frente del Santuario había una cortina bordada sostenida por cinco postes.

Una serie de cortinas de lino soportadas por 60 postes de madera con ganchos de plata rodeaban el Santuario y el Altar de cobre que se encontraba a su frente. Las cortinas estaban reforzadas por estacas de cobre.

UNA MORADA PARA EL CREADOR

“Ellos harán para Mí un Santuario y Yo moraré entre ellos” (Éxodo 25:8)

¿Alguna vez nos preguntamos realmente cuál es nuestra misión en la vida? ¿Para qué estamos aquí? No es simplemente para cursar estudios, trabajar, casarnos, criar hijos, ganar dinero o darnos la gran vida, libres de cualquier responsabilidad.

El Creador ordena en el versículo citado más arriba: “Harán para Mí un Santuario”. Acá no se refiere únicamente al Santuario del desierto, ni siquiera al Templo de Jerusalén. Nosotros mismos somos el Santuario para Di-s, un Santuario que día a día debe ser construido a través de nuestro comportamiento para con los demás, en nuestros tratos comerciales, en nuestro trabajo, en nuestra vestimenta, en nuestro aspecto personal, en nuestros pensamientos, en nuestra forma de hablar y aun en detalles tan nimios como en nuestra forma de comer, dormir y caminar por la calle.

Así, construyendo este Santuario en nosotros mismos, seremos merecedores de que el Creador more entre nosotros y que de ese Santuario particular pasemos a construir el Santuario general pronto y en nuestros días

Distracciones del Blackberry

Por Tzipora Price

Querida Tzipora

Mi esposo obtuvo un Blacberry para propósitos laborales. El problema es que ahora sus compañeros de trabajo esperan que esté en contacto 24/7. Siempre está abriendo mails en el medio de la cena, cuando les lee a los niños una historia antes de dormir, o aun cuando salimos a caminar. Yo le explico cuan desagradable es que nuestras conversaciones sean interrumpidas constantemente por la llegada de mails, pero parece que no lo entiende. ¿Cómo puedo desconectarlo?

Conducida a la Distracción

Querida Conducida a la Distracción

Estamos presenciando una revolución tecnológica. La tecnología moderna está avanzando mucho más rápido que nuestra habilidad de evaluar el impacto que tendrá en nuestra vida personal y familiar. Mientras que la tecnología trae beneficiosas ventajas tales como la posibilidad de trabajar desde casa, o telecomunicarnos con la oficina, también trae una gran cantidad de desventajas que son creadas borran los límites entre trabajo y vida familiar.

La situación que usted describe es un ejemplo de lo que ocurre cuando se borran los límites. El trabajo nos distrae, y encontramos difícil concentrarnos en nuestra familia durante las horas que están calculadas para reconectar a las familias tras un largo día de separación.

Explíquele a su marido que no es cuestión de evaluar la interrupción de una conversación individual, sino la sensación global que usted tiene de que él ya no puede interactuar con la familia de la forma en que lo hacía antes de la llegada del Blackberry.

Pida que el Blackberry sea apagado durante horas específicas, así la vida familiar puede ocupar el centro de la escena. Ejemplos de esas horas pueden ser el momento de la cena, la hora de dormir, y el tiempo de descanso de la familia tras la cena.

Usted también puede llegar a un acuerdo no contestando el teléfono o no revisando sus mails durante esos momentos. Tendemos a tener un doble rasero cuando se trata de nuestros propios tiempos, y adherirse a los mismos criterios de su esposo los pondrá en igualdad de condiciones.

Si su esposo necesita estar en contacto con la oficina después del horario de trabajo, fije momentos específicos para este propósito. También será útil si hace saber a los que están en la oficina cuando pueden contactarlo.

Recuerde que cualquier práctica que usted establezca debe ser observada por sus hijos, y ser internalizada por ellos. Su actual ejemplo se trasformará en su criterio modelo para la interacción familiar. Esto quiere decir que si usted desea que sus hijos quiten sus iPods, o eviten mandar un mensaje de texto en la mesa en unos años, usted y su esposo deben comenzar a modelar el auto control que usted espera de ellos en el futuro. Este es un ejemplo de cómo la educación de sus hijos para la vida realmente comienza en el hogar.

(Extraído de www.es.chabad.org)

(Contacto: [email protected])

 
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