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28 Sivan 5779 | lunes julio 1, 2019
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La Muerte De Un Símbolo


Ana Jerozolimski

Semanario Hebreo. Uruguay

hugo-chavez

Más de 14 años transcurrieron desde que Hugo Chávez se convirtió en Presidente de Venezuela. Con su fallecimiento, aunque sea prematuro vaticinar qué sucederá con el “chavismo” sin él al frente del país, termina una época plena de contradicciones.

Mientras lo lloran sus seguidores  y sus declarados opositores reaccionan con altura ante su muerte, aunque sin esconder sus críticas, nos resulta inevitable pensar en lo que una figura tan fuerte como él habría podido hacer en pro de su país si hubiera tomado otro rumbo. Nadie le podrá quitar sus planes por reducir la pobreza en Venezuela, aunque los resultados son discutido. Por un lado, quiso atender a  capas carenciadas  de la sociedad venezolana, dedicar  esfuerzos a la salud pública, la educación y la vivienda. Por otro, sumió al país en una crisis tal que el efecto, sin duda, lo siente ante todo la parte de la población con menores ingresos y peores condiciones de base. Esto, a  pesar de los millones de ingresos por el petróleo, se debe a su política.

Chávez fue electo democráticamente, pero su acción de gobierno fue cada vez más autoritaria y menos liberal, según analizó el Profesor Arie Kacowicz del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Hebrea de Jerusalem.”Su gobierno impuso cada vez más limitaciones a la oposición, a los medios de comunicación”, explicó. “ Usó su carisma para presionar y sobornar, hubo mucha corrupción”.

“El caso de Chávez era el caso típico que vemos también en cierta medida con Evo Morales y Rafael Correa, que son democracias no liberales. En forma muy abierta, en la última campaña, Chávez salió a insultar al candidato de la oposición y tuvo otras actitudes similares”, analiza Kacovicz. “En Venezuela la gente no desapareció y no andaban matando gente, pero sin duda había limitación de la libertad de prensa y expresión, lo cual lo convierte en un movimiento autoritario. Es una especie de régimen híbrido entre democracia y dictadura…una democradura”.

Si los cientos de millones de dólares con los que compró alianzas y amistades políticas hubiesen sido destinados al desarrollo de Venezuela, el pueblo habría salido ganando.

Por un lado, defendió la idea de una profunda unidad latinoamericana pero por otro defendía intervenciones-o mejor dicho intromisiones- indebidas en asuntos internos de países de la zona, no sólo vecinos.

Claro está que se presentó como el principal ideólogo, como “socialista del siglo XXI”, del antiyanquismo, pero no por ello dejó de hacer negocios con Estados Unidos . Provocaba a Washington haciéndose amigo de dictadores opuestos a los norteamericanos, pero no dejaba de venderles y comprarles.

Desde estas páginas, criticamos en repetidas ocasiones muy especialmente, su posición contra Israel y sus expresiones antisemitas. No eran legítimas discrepancias lo que manifestaba al vociferar “Maldito sea Israel”.

Lo más lamentable fue que quien se presentó como símbolo de un nuevo latinoamericanismo, se haya aliado con una teocracia que viola diariamente los derechos humanos como la República Islámica de Irán, a cuyo servicio puso el territorio de Venezuela. Con eso, avergonzó a su propio liderazgo y al país que estaba gobernando.

Ahora que Chávez ya no está, por más declarado enemigo que haya sido de Israel y por más legado negativo que haya dejado en cuanto a su relación con los judíos, no es momento de alegrías. No se festeja la muerte de un adversario, en su condición de ser humano. La reacción al enterarse uno del fallecimiento de una persona tras sufrimiento y enfermedad, no puede ser de alegría.

Pero sí cabe expresar la esperanza de que su desaparición sea la oportunidad para volver a tender puentes. Israel estará expectante al respecto.

No tenemos dudas de que Venezuela ganaría mucho más en desarrollo y progreso, de una relación fructífera con Israel. No tiene que significar identidad de opiniones ni concordancia en todo, en absoluto. Seguro sería mucho más sano y ventajoso para el pueblo venezolano, que la relación con Hezbolá y la República Islámica de Irán.

 
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