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3 Kislev 5778 | martes noviembre 21, 2017
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Carta De Un Judío Olvidado

En Honor A Los Refugiados Judíos De Tierras Árabes:


Traducción: Vera Hachuel/TEU

Soy un Judío Olvidado.

Mis raíces tienen cerca de 2600 años, mis ancestros contribuyeron en gran medida a la civilización del mundo, y mi presencia se sintió desde África del Norte hasta la Media Luna Fértil, pero apenas existo hoy.

Sabe, soy un Judío del Mundo Árabe, NO, esto no es preciso. Caí en la trampa semántica.

Predije la conquista árabe en cada uno de los países en los que viví. Cuando los invasores árabes conquistaron África del Norte, ya estaba presente allí desde hacía más de 600 años.

Hoy, no puede Vd. encontrar mi huella en esta vasta región.

Intente buscarme en Iraq.

¿Recuerdan el exilio babilonio de la antigua Judea, después de la destrucción del Primer Templo en 586 a.e.c.?  ¿Recuerdan la comunidad judía vibrante de vida que emergió allí y dio el Talmud de Babilonia?

¿Sabe Vd. que en el siglo IX bajo la ley  Musulmana, nosotros los judíos de Iraq estábamos obligados a llevar un parche amarillo distintivo en nuestra ropa, precursor de la infame estrella amarilla nazi, teniendo que enfrentarnos a otras medidas discriminatorias?  ¿O,que en los siglos XI y XIV nos pusieron unos altísimos impuestos, destruyeron varias sinagogas y hubo una seria represión?

Y me pregunto si han oído hablar alguna vez de Farhud, el colapso de la ley y el orden, en Bagdad en Junio de 1941,

Georges F Grun, especialista del AJC, American Jewish Committee,  informó:

“En un espasmo de violencia incontrolada entre 170 y 180 judíos fueron asesinados, mas de 900 heridos, y 14500 judíos tuvieron pérdidas masivas durante los saqueos y destrucción de sus tiendas y casas. Aunque el gobierno finalmente  restauró el orden….los judíos fueron excluidos de empleos en el Gobierno, en las escuelas y fueron sometidos a encarcelamiento , grandes multas, o al secuestro de sus propiedades  con cargos sin base real, de estar conectados  a uno o dos de los movimientos prohibidos.

En realidad, el Comunismo y el Sionismo eran igualados en los estatutos. En Iraq, con solo recibir una carta de un judío en Palestina, antes de 1948, era suficiente para ser detenido y ver sus propiedades confiscadas.”

Al máximo éramos 135 000 judíos en 1948, y un factor vital importante en casi todos los aspectos de la sociedad iraquí. Para ilustrar nuestro papel, he aquí lo que la Enciclopedia Judaica escribía de la Judería Iraquí

“Durante el siglo XX, los intelectuales judíos, autores, poetas dieron una importante contribución al lenguaje árabe y a la literatura escribiendo libros y numerosos ensayos.”

En 1950, otros judíos Iraquíes y yo tuvimos que enfrentarnos a la revocación  de la ciudadanía, confiscación de posesiones, y  ominosamente, a la horca publica.

Un año antes, el PM iraquí, Nuri Sa Id dijo al Embajador británico en Amman que había un plan para expulsar a toda la comunidad judía y colocarnos en la puerta de Jordania.

El Embajador escribió eso luego en unas memorias tituladas: Desde las Alas: Memorias de Amman, 1947-1951-

Milagrosamente, en 1951 entre 100 000 de nosotros salimos gracias a la ayuda extraordinaria de Israel, pero con solo la ropa .Los israelíes apodaron la operación de rescate: Operación  Ezra y Nehemiah.

Aquellos que nos quedamos vivimos con el miedo continuo—miedo a la violencia, y a mas ahorcamientos públicos, como en Enero, el 27, 1969, cuando 9 judíos fueron colgados en el centro de Bagdad con cargos inventados , mientras cientos de miles de iraquíes salvajemente jaleaban las ejecuciones.

El resto de nosotros nos fuimos de una manera u de otra, incluyendo mis amigos que encontraron la seguridad en Irán cuando estaba dirigido por el Shah.

Ahora no quedan judíos para dar testimonio, ni  hay monumentos, museos ni otros recuerdos de nuestra presencia en suelo iraquí durante 26 siglos.

¿Se referirán  los textos escolares de hoy a nuestra otrora presencia, a nuestra positiva contribución a la evolución de la sociedad iraquí y a su cultura?

No creo. 2600 años han sido borrados, como si nunca hubieran existido.

¿Puede Vd. ponerse en mi sitio y sentir el profundo dolor que causa la pérdida y la invisibilidad?

Soy un Judío Olvidado.

Primero me establecí en lo del dirigente Egipcio Ptolemy Lagos ( 323-282 AC ). (hoy es Libia) según el historiador judío  Flavio Josefo del siglo I.

Mis antepasados vivían continuamente en esta tierra desde hacía 2000 años, nuestro número crecía con los Bereberes que se convirtieron al judaísmo, los judíos españoles y portugueses que huían de la Inquisición y los judíos italianos que cruzaban el Mediterráneo.

Me enfrenté a la legislación anti judía de la Italia ocupada por los fascistas. Soporté la cárcel de 2600 judíos en el campo de Axis en 1942.

Sobreviví a la deportación de 200 amigos judíos a Italia el mismo año. Salí adelante de los trabajos forzados  en Libia durante la guerra. Fui testigo de las revueltas musulmanas en 1945 y 1948 que dejaron a 150 judíos muertos, cientos heridos y miles sin casa.

Miré a Libia con incertidumbre mientras se volvía un estado independiente en 1951.

Me pregunté qué ocurriría con estos 6000 de nosotros que aun estábamos. Salí con el resto de los 39 000 judíos que formaron esta otrora orgullosa comunidad o sea, desde la revuelta que mandó a la gente a hacer sus maletas, muchos hacia el nuevo Estado de Israel.

Las buenas noticias eran que  habría protección constitucional para los grupos minoritarios en el nuevo estado libio.

Las malas eran que esto era totalmente ignorado.

Durante los 10 años de la independencia del país, no pude votar, ni servir en el ejército, ni tener pasaporte, ni comprar alguna propiedad, ni ser mayoritario en un nuevo negocio, ni participar a la supervisión de los asuntos de nuestra comunidad.

En Junio de 1967, los dados estaban echados. Aquellos que nos quedamos, esperando contra toda esperanza que las cosas mejoraran en una tierra a la cual estábamos profundamente ligados  y que, en su día, había sido buena para nosotros, no teníamos otra opción más que huir,

La guerra de los 6 Días creó una atmósfera explosiva en las calles. 18 judíos fueron asesinados, y las casas pertenecientes a los judíos así como las tiendas, quemadas totalmente.

4000 judíos y yo nos fuimos como pudimos, la mayoría solo con una maleta y algunos dólares.

Nunca me permitieron volver. Nunca recuperé las posesiones  que dejé tras de mí  en Libia, a pesar de las promesas del Gobierno.

En efecto, me robaron—las casas, el mobiliario, las tiendas, las instituciones comunitarias, .Y peor aún, nunca pude visitar las tumbas de mis parientes. Eso duele especialmente hondo.

De hecho, me dijeron que bajo el Coronel Khadafi, que tomó el poder en 1969, los cementerios judíos fueron arrasados bajo un tractor  y las lapidas usadas para construir carreteras,

Soy un Judío Olvidado

Mi experiencia —la buena y la mala, —vive en mi memoria, y hago lo que puedo para transmitirla, a mis hijos y nietos, pero… ¿Cuánto pueden absorber?

¿Cuánto pueden identificarse con una cultura que se asemeja a la reliquia de un pasado distante que  aparece cada vez más remoto e intangible?

Es verdad, algunos libros y artículos de mi historia han sido escritos, pero…. estoy siendo generoso.. Están lejos de ser súper ventas.

De cualquier forma… ¿Pueden estos libros competir con la tentativa sistemática de los dirigentes libios de eliminar cualquier huella de mi presencia durante 2000 años?

¿Pueden estos libros competir con un mundo que ni se fija en el final virtual de mi existencia?

Eche un vistazo al anuario del New York Times de 1967, y verá por si solo como el periódico cubrió la trágica desaparición de una antigua comunidad. Le ahorro el trabajo: solo hubo unas líneas irrisorias .

Soy un Judío Olvidado.

Soy uno de los cientos de miles de judíos que una vez vivieron en países como Iraq y Libia. Todos juntos, éramos unos 900 000 en 1948.

Hoy somos menos de 5000, la mayoría concentrados en dos países moderados: Marruecos y Túnez.

Fuimos en el pasado como unidades llenas de vida en Adén, Argelia, Egipto, Líbano, Siria, Yemen, y otras naciones, con raíces de 2000 años o más. Ahora somos ínfimos.

¿Por qué nadie cuenta nuestra historia? ¿Por qué el mundo inexorable y obsesivamente habla de los refugiados palestinos de las guerras de 1948 a 1967 en Oriente Medio—quienes, y también tiene su importancia, fueron desplazados por guerras lanzadas por sus propios  hermanos árabes pero ignora totalmente a los refugiados judíos de las guerras de 1948 a 1967?

¿Por qué se deja al mundo con la impresión que solo hay una población de refugiados del conflicto árabe israelí, o más  precisamente, el conflicto árabe con Israel, cuando de hecho, hay dos poblaciones de refugiados , y nuestro número era de alguna manera, mas grande que el de los palestinos ?

He pasado muchas noches sin dormir intentando  entender esta injusticia.

¿Debería culparme?

Quizás nosotros los judíos de los países árabes aceptamos nuestro destino demasiado pasivamente.

Quizás fracasamos en tener la oportunidad de contar nuestra historia.

Miren a los judíos de Europa. Acudieron a escribir libros, artículos, poemas, obras de teatro, pinturas y películas para contar su historia.

Describieron los periodos de alegría y los de tragedia, y lo hicieron de manera a cautivar la imaginación de muchos no judíos.

Quizás fui demasiado fatalista, o estaba demasiado conmocionado, demasiado inseguro respecto a mis talentos artísticos o literarios

Pero esa no puede ser la única razón de mi estatus no deseado de judío olvidado.

No es que no haya intentado al menos de hacer algún ruido Lo intenté.

Organicé peticiones, reuniones, exposiciones, recurrí a la ONU, me encontré con oficiales de casi cada gobierno occidental.

Pero de alguna manera parecía sumar menos que la suma de sus partes .No, eso es aún demasiado amable.

La verdad es que cayó todo en oídos sordos.

¿Ya conoce el acrónimo MEGO ? significa  : “me pone los ojos como vidrio “.Es la impresión que tuve a menudo cuando intenté hablar del tema de los judíos de las tierras árabes con diplomáticos, oficiales elegidos, y periodistas—sus ojos se ponían vidriosos.(TEGO)

No, no me debería culpar, pero podría siempre hacer más por el bien de la Historia y de la justicia.

Hay realmente un factor mucho más importante de explicación.

Nosotros, los judíos de los países árabes, recogimos los trozos de nuestras vidas en añicos  después de nuestras apresuradas salidas —por la intimidación, la violencia y la discriminación —y seguimos adelante.

La mayoría de nosotros nos fuimos a  ISRAEL, donde fuimos bienvenidos. Los años que siguieron nuestra llegada no fueron siempre fáciles; empezamos desde abajo y tuvimos que trabajar para crecer. Llegamos con diferentes niveles de educación y pocas posesiones.

Pero teníamos algo mas para sostenernos a través de los procesos difíciles de acoplarse y asimilarnos: nuestro inconmensurable orgullo de ser judíos, nuestra profundamente enraizada fe, nuestros queridos rabinos, nuestras costumbres, y nuestro compromiso con la supervivencia de Israel y su bienestar.

Algunos de nosotros, 1/4 o el 1/3, eligió ir a otro  lugar.

Los judíos de los países árabes de habla  francesa fueron a Francia y a Quebec. Los de Libia crearon comunidades en Roma y Milán. Los egipcios y libaneses se dispersaron por Europa y Norteamérica, y algunos se fueron a Brasil. Los sirios inmigraron a EEUU, especialmente a Nueva York, y también a México y Panamá. Y así seguimos.

Allá donde  nos establecemos, nos ponemos a trabajar y a crear nuevas vidas. Aprendemos el lenguaje local si no lo sabíamos, encontramos trabajo, mandamos a los  niños al colegio y, tan pronto como podemos, construimos nuestra propia congregación para preservar las costumbres  y rituales  que eran distintivos de nuestra tradición.

Nunca pude infravalorar las dificultades o ignorar a aquellos que, por razones de edad o de enfermedad o pobreza, no podían hacerlo, pero, en general, en  poco tiempo  dimos pasos de gigante, sea en Israel o en otra parte.

Puede que sea un judío olvidado. Pero mi voz no quedará en silencio. No puede, porque si lo hace, es cómplice de la negación de la historia y del revisionismo.

Me expresaré porque no voy a permitir que el conflicto árabe con Israel sea definido injustamente a través del prisma de solo una población de refugiados, los palestinos.

Hablaré, porque lo que me pasó a mí se hace ahora, con inquietante familiaridad, a otros grupos minoritarios de la región, los cristianos y los yazidíes, y una vez más, veo al mundo desviar la mirada, como si la negación pudiera resolver algo,

Hablaré porque me niego a ser un Judío Olvidado.

 

DAVID HARRIS.

 
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