Por Israel
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28 Adar 5777 | Domingo Marzo 26, 2017
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La israelización del antisemitismo 


Hoy, cuando estamos tratando de eliminar del mundo el racismo, la misoginia, la homofobia y otros, es hora de incluir el antiguo odio hacia los judíos también. En el siglo XXI, la crítica hacia Israel basada en pensamientos antisemitas y dirigida hacia los judíos en general se ha convertido en la forma verbal dominante en la que las ideas judeófobas se articulan y difunden.

Entre 2002 y 2012, la Embajada de Israel en Berlín y el Consejo Central de Judíos en Alemania recibieron más de 14.000 correos electrónicos, cartas, postales y faxes de todas las regiones de Alemania. Al darnos cuenta que este material nos podría proporcionar una ventana hacia el interior de la mente alemana contemporánea con respecto a Israel, condujimos un estudio de estos mensajes y encontramos que la gran mayoría comenzó con críticas hacia las políticas de Israel pero inmediatamente se deterioraron en asaltos antisemitas. Llamamos a este fenómeno la “Israelización del antisemitismo”.

Encontramos un patrón similar en un estudio más pequeño de más de 2.000 correos electrónicos enviados por ciudadanos de ocho países europeos a las embajadas de Israel en aquellos países. Creemos que los resultados son representativos de un discurso antisemita similar en todo el mundo, incluso en los Estados Unidos, pues una reciente investigación de la ADL mostró que 2,6 millones de mensajes antisemitas se publicaron en Twitter, entre agosto de 2015 y julio de 2016.

Para estar seguros que no combinamos sentimientos anti-judíos y anti-Israel, definimos de antemano las definiciones de la crítica hacia las políticas israelíes y lo que consideramos odio anti-judío.

Otra sorprendente conclusión de nuestro estudio fue que, contrariamente a los supuestos populares, no es exclusivamente una manifestación de derecha, neonazis y/o extrema izquierda quienes piensan de esta manera. Por el contrario, el lenguaje del antisemitismo contemporáneo, como en el pasado, está anclado y difundido tanto entre la corriente educada como por grupos marginales. En lugar de ataques físicos contra judíos, con algunas excepciones, los ataques de hoy son verbales, ideológicos y disimulados bajo la apariencia de una crítica hacia las políticas del Estado de Israel.

Los ataques antisemitas a lo largo de los siglos se han sustentado en demonizar a los judíos como el mal supremo. Este concepto se encontró repetidamente en los mensajes que estudiamos. Por ejemplo, en una carta enviada a una embajada israelí en 2007, el escritor afirma: “Los israelíes son y siguen siendo, no importa qué espectáculo, los mayores racistas, criminales de guerra, belicistas, asesinos, asesinos de niños, los torturadores, los ladrones y estafadores, los nazis, los mentirosos y los terroristas…”. Otro mensaje enviado a la embajada en 2008 dice claramente: “Aquí está un beso para usted, judío sucio. ¡Tú eres la culpable de la miseria del mundo!”.

Además de la demonización, una segunda y milenaria idea antisemita ilegitima la existencia misma de los judíos, allanando el camino primero para la segregación y después la eliminación o el genocidio. Así como los judíos no tienen derecho a existir, se afirma, un estado tan abismalmente malvado y destructivo no tiene derecho a existir. En las mentes de estos antisemitas, Israel se ha convertido en el judío colectivo y debe ser destruido.

La deslegitimación racista se basa en los estereotipos de los judíos como explotadores, parásitos y nómadas sin hogar, como en este mensaje de 2006 enviado al Consejo Central de Judíos en Alemania: “Sólo la disolución del Estado israelí puede provocar la solidaridad hacia los judíos y, perdonar la agresividad que demuestran como un pueblo unido que se rinde sin piedad a su agresión congénita y su frustración. Los judíos que se alejan de Israel tendrán entonces la posibilidad de establecerse en otra parte. En los tiempos del Antiguo Testamento, los judíos eran ya un pueblo nómada que emigró en un momento a Egipto, otro a Babilonia, lo último, por cierto, a causa de su torpeza moral, después de lo cual volvieron a Israel”.

En cuanto a los mensajes en su conjunto, hay poca variación entre los diferentes años, excepto los picos que observamos en tiempos de conflicto militar, como la guerra de 2014 en Gaza. Este acontecimiento encendió una tormenta de comentarios anti-Israel y anti-judíos en Europa y los Estados Unidos que continúa hasta el día de hoy – difundidos ampliamente on-line.

También es interesante observar que estas conflagraciones se definieron siempre en términos unilaterales, con Israel como el único agresor. Este marco unilateral se aplica no sólo al conflicto militar de Israel con los palestinos y los estados árabes, sino también a la condena de Israel por las violaciones de derechos humanos que se definen como casi exclusivamente características de Israel en comparación con los registros de otros países.

Cuando Israel, el Estado judío, es denunciado como un mal único e inmoral, influye claramente el antisemitismo. Los antisemitas modernos han convertido “el problema judío” en “el problema de Israel”.

En este mundo, donde estamos tratando de eliminar el racismo, la misoginia, la homofobia y otros… es hora de incluir el antiguo odio de los judíos también.

 

Jehuda Reinharz es Richard Koret Profesor de Historia Judía Moderna y director del Instituto Tauber en la Universidad de Brandeis. Él es el presidente de la Fundación Jack, Joseph y Morton Mandel.

Monika Schwarz-Friesel tiene la cátedra de lingüística general en la Universidad Técnica de Berlín.

 
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