Por Israel
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23 Kislev 5778 | lunes diciembre 11, 2017
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La raíz del fenómeno: ¿Un aumento en el antisemitismo o en el nivel de histeria?


Traduccion: Hatzad Hasheni

Después de décadas de relativa calma, este componente aparece de repente en el ámbito público y está confundiendo a los judíos de América, a los no judíos y al gobierno. Sin embargo, es importante entender la naturaleza del problema antes de buscar sus culpables.

Este fin de semana se ha profanado el cementerio judío en St. Louis, Missouri. Un gran grupo de centros comunitarios judíos recibieron falsas amenazas de bombas – una cuarta ola de este tipo de amenazas en pocas semanas. La semana pasada el nuevo presidente Donald Trump silenció a un periodista judío que trató de preguntarle sobre el estado del antisemitismo en América. Las organizaciones judías afirman que hay un marcado aumento en el número de antisemitismo. Los periodistas judíos – yo también – reciben mensajes de odio vía Twitter y Facebook.

Por otro lado: hace tan sólo unos días el prestigioso instituto de investigación “Fio” publicó la encuesta anual sobre el estado de simpatía frente a los grupos religiosos en América. Los judíos, una vez más, se ubican en el primer lugar. Se les pidió a los estadounidenses que evaluaran su sensación de calidez acerca de los diferentes grupos, a partir de cero grados – congelados hasta 100 grados – en ebullición. La temperatura que le asignaron a los judíos es de 67 grados. Un poco más que los católicos, muy por encima de los mormones, mucho más que los musulmanes, con 48 grados.

9% de los estadounidenses describieron su actitud frente a los judíos como frías, 33 grados o menos. Incluso esta cifra es alentadora. Alrededor de un tercio de los estadounidenses sienten frialdad hacia los musulmanes. Un quinto siente frialdad hacia los evangelistas. Más de una cuarta parte de ellos sienten frialdad hacia los ateos. La situación de los judíos es buena. Algunas personas no les gustan, pero hay muchos más que no les gustan otros.

¿Cómo conciliar los datos con los otros datos – parciales, problemáticos – y los sentimientos relacionados con el aumento de los niveles de antisemitismo? Esto se puede hacerse de tres maneras: en primer lugar – determinar que no hay un aumento en el antisemitismo, simplemente se vive un aumento en el nivel de histeria. Segundo, determinar que hay un aumento en el antisemitismo, pero que coincide con un nivel correspondiente de expresiones generales de odio hacia los diferentes grupos de la población. Estados unidos se muestra cada vez menos tolerante, pero no necesariamente, no se focaliza, hacia una actitud hacia los judíos puntualmente. La tercera opción es determinar que efectivamente existe un aumento en el antisemitismo, excede el incremento general de hostilidad en comparación con el nivel general hacia los grupos minoritarios.

¿Es posible afirmar ahora qué opción es más razonable que las otras? La verdadera respuesta es no. Aun no hay suficientes datos, no ha transcurrido el tiempo suficiente, todavía no está claro lo que está sucediendo en América durante el último año y medio. ¿Es posible exprear ahora qué deben hacer los judíos de América cuando parece que hay un aumento en el antisemitismo? Incluso en este tema se está desarrollando un debate. Algunos creen que los judíos deben concentrar su lucha ante toda manifestación de odio que se observe en Estados Unidos ya que estas luchas son parte del ADN de la comunidad judía estadounidense. Existen otros que temen exponerse en exceso e instan a la moderación a fin de no marcar a los judíos como un objetivo.

Mientras tanto, un buen número de judíos marcan a Trump como su objetivo. Ellos consideran que él es el principal culpable de la propagación del odio. En su Casa Blanca deambula Steve Bannon, al que ellos sospechan como antisemita. Las respuestas de la Casa Blanca ante las muestras de odio han sido lentas y débiles. El Presidente se sacude, el presidente se enoja. En la rueda de prensa conjunta con Netanyahu, evitó responder a una pregunta sobre el antisemitismo y el primer ministro de Israel sugirió “dejarlo ir”, basándose en su conocimiento sobre Trump y su entorno. En otra rueda de prensa reaccionó con enojo ante una pregunta similar. Precisamente ayer finalmente accedió a responder a una pregunta sobre esta cuestión y condenó enérgicamente los fenómenos antisemitas.

Algunos ven en aquella evasión y en su enojo una prueba de la culpabilidad de Trump, que está jugando con provocar un peligroso incendio basado en el odio hacia los judíos. Sin embargo, se puede ver todo este comportamiento de otra forma: Trump se pone furioso porque no sabe cómo responder ante una acusación tan grave. Está enojado porque piensa que sus oponentes políticos están dispuestos a ir más lo más lejos posible, hasta culparlo de antisemitismo – para que sea deslegitimado.

De cualquier manera, después de décadas de relativa paz, el componente antisemita aparece de repente en el ámbito público norteamericano. Se trata de un componente no deseado. Eso confunde a los judíos, sin comprender totalmente lo que estaba ocurriendo, y a veces los arrastra como un arma política para usarlos en un juicio moral. Esto puede confundir a los no-judíos, la mayoría de los cuales, como se ha mencionado, en realidad sienten una cálida actitud hacia los judíos. Esto confunde al gobierno – que se encuentra que ante este tipo de ataque le es difícil responder guardando la compostura. Tal vez se debería volver atrás y revisar los datos. Tal vez sea mejor asegurarse que hay un problema, y ​​para entender la naturaleza, antes de buscar un culpable.

 
Comentarios

La pregunta que yo me hago, al hilo de este artículo es la siguiente;
¿Es posible mantener compromisos firmes en defensa de los derechos que asisten a Israel, afirmando a traves de ellos los lazos existentes con su gobierno; y en paralelo manifestar tibieza ante el áuge de los actos antisemitas que se vienen registrando en los EE UU , o eludir al respecto respuestas condenatorias indubitables … no se atisba en todo ello, cierta contradiccion?
¿Como explicar por ejemplo, la declaracion de intenciones llevada a cabo recientemente por la nueva representante del actual gobierno estadounidense ante la ONU, que todos tanto hemos alabado desde aqui, en la que ésta ultima reiteraba el compromiso aquirido por su pais con la seguridad del Estado de Israel, en tanto que aliado, sócio, y unica democracia de médio oriente, condenando de paso sin reservas, las politicas y resoluciones adoptas por dicho organismo internacional respecto a Israel, las cuales fueron tachadas justamente de sectárias, partidistas y tendenciosas; con el desentendimiento que se atisba por parte de la administracion norteamericana en relacion al incremento de actos antisemitas sobre su territorio , y la consiguiente sensacion de indefension y abandono que se percibe en el seno de su nutrida comunidad …?

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