Por Israel
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29 Av 5777 | Lunes Agosto 21, 2017
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¿Es diferente el terrorismo contra Europa que el terrorismo contra Israel? –


La guerra de Occidente contra la creciente ola de terrorismo yihadista no puede ser ganada sin la plena coordinación entre miembros de la coalición de los países que están siendo amenazados.

Desde los ataques terroristas de la década de 1960, las organizaciones terroristas han distribuido geográficamente sus activos a través de varios países con el propósito de reclutar su poderío humano, participar en entrenamientos militares, vender para comprar de vuelta sus activos financieros y proveer salvoconductos seguros a través de diferentes estados. Su objetivo era crear una red terrorista internacional, cuyos componentes estarían fuera del alcance de cualquier potencia militar occidental.

Lo que ahora se ha puesto de manifiesto es que la solidaridad efectiva entre estados se ha convertido en un requisito previo para que a la larga tengan éxito en este conflicto.

Sin embargo, ante los brutales ataques del Estado Islámico en París durante el 2015, que dejaron 129 muertos, se inició un debate en los medios internacionales sobre si los ataques terroristas contra los israelíes pueden compararse con el reciente asalto yihadista a las capitales europeas.

Varias voces rechazaron cualquier comparación.

Se argumentó que los problemas del terrorismo en Israel eran de origen “político” y que eran parte de una lucha nacional palestina. Por lo tanto, estos pudieran abordarse a través de la diplomacia. Lo que Europa enfrentó provino de una motivación totalmente diferente no susceptible a ningún compromiso. Israel pudiera llegar a un acuerdo con los palestinos, mientras que Europa no tenía opciones con ISIS o Al-Qaeda. Cuando en 2015, un verdugo de ISIS apuntó su daga al Mediterráneo y declaró: “Conquistaremos Roma”, antes de decapitar a coptos egipcios en una playa libia, presentó objetivos que ningún europeo podría acordar en negociar. Esto colocó el escenario en las capitales europeas para así concluir que era muy poco que los europeos podían aprender de Israel.

Pero… ¿En qué basan tal conclusión? Existen dos dimensiones a la clásica postura europea. Primero, afirman que los ataques palestinos contra Israel son, en gran medida por motivos políticos… se piensa de esa manera, es decir, creen que son parte de un conflicto territorial sobre el futuro de Cisjordania y la Franja de Gaza. Muchos europeos (y parte de la clase política israelí) ven a los palestinos como un pueblo bajo ocupación que emplea la violencia como parte de su “resistencia”. El asalto a Europa, estos afirman, proviene de una motivación islámica ideológicamente impulsada y no de una disputa territorial.

Los ataques contra Israel no poseen motivación territorial

Acontecimientos recientes han desafiado esta distinción europea. En el 2005, cuando Israel cedió la Franja de Gaza, aquellos que percibieron el conflicto israelí-palestino como territorial quedaron sorprendidos. Se podía haber esperado que los ataques terroristas de Hamás y otros grupos, tales como los lanzamientos de cohetes desde el territorio de Gaza hacia Israel se reducirían en número pero ocurrió exactamente lo contrario. Mientras que en todo el año 2005, incluyendo el período posterior a la retirada, el número de ataques fue de 179, en el 2006, el año después de la retirada de la presencia militar y civil de Israel, el número de ataques se disparó a 946… aumentando en un 500%.

Por lo tanto, incluso cuando sus demandas territoriales en Gaza fueron, en gran medida satisfechas, Hamás no pudo dar el menor indicio que sus aspiraciones habían sido parcialmente satisfechas. Aquellos que persistieron en argumentar que los ataques con cohetes desde la Franja de Gaza se produjeron debido a consideraciones territoriales, pueden haber señalado la continua presencia de Israel en Cisjordania. Pero si eso fuese cierto, entonces los grupos terroristas palestinos deberían haber lanzado la mayor parte de su violencia desde el territorio de Cisjordania mientras que a Gaza la hubiesen dejado tranquila. Claramente, eso tampoco ocurrió.

El hecho es que Israel ha estado en guerra con grupos palestinos que han sido impulsados ​​por motivaciones mucho más amplias que la liberación de un “territorio dado” controlado por Israel. En el caso de Hamás esto es relativamente fácil de demostrar. La Carta Magna de Hamás de 1988, que esa organización se niega a alterar, afirma inequívocamente que es un ala de la Hermandad Musulmana; está comprometida con la destrucción del Estado de Israel y no con una retirada israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza. Pero las ambiciones de Hamás van mucho más allá.

Hassan Al-Banna, fundador de la Hermandad Musulmana en Egipto en 1928, estableció como uno de sus objetivos la recuperación de territorios antiguamente islámicos, mencionando específicamente “Andalucía (España), Sicilia, los Balcanes, la costa italiana” y otras áreas. Según un informe encargado por el ex-Primer Ministro británico David Cameron sobre la Hermandad Musulmana en el 2014, la ideología de la organización, que también ha hecho hincapié en la yihad, nunca fue repudiada e inspiró a muchas organizaciones terroristas, entre ellas Al Qaeda y sus filiales. De hecho Jamal Sanad Al-Suwaidi, quien encabeza el grupo pensante más importante de los Emiratos Árabes Unidos, concluyó que la Hermandad Musulmana “engendró” a los líderes más importantes de Al-Qaeda, desde Abdullah Azzam a Osama bin Laden.

Generaciones de líderes de la Hermandad Musulmana (fila superior de izquierda a derecha): Sayyid Qutb, el filósofo de la escuela de pensamiento del Islam militante; Hassan Al-Banna, fundador; (fila inferior de derecha a izquierda): Ibrahim Al-Hudaybi (de la generación más joven del movimiento), un bloguero y nieto del sexto guía general Mohammed Badie, el actual “guía general” [líder supremo].

El informe destacó que, a través de su principal ideólogo en los años 1960, Sayyid Qutb, la Hermandad Musulmana promovió las doctrinas takfiri “permitiendo la estigmatización de otros musulmanes como infieles o apóstatas”. De esta manera el movimiento planteaba una amenaza directa no sólo a Occidente sino al sistema del estado árabe. El estudio británico informa que la Hermandad Musulmana posee una red global que funciona a través de un Buró de Orientación Internacional. De hecho, el diario de la Hermandad Musulmana publicado en Londres, Risalat Al-Ikhwan, solía presentar en su portada, hasta noviembre del 2001 una cita de Hassan Al-Banna en árabe, que leía: “Nuestro objetivo: la dominación del mundo”.

Los ideólogos de Hamás hacen referencia a tales ambiciones expansivas. Por ejemplo, el Jeque Yunis Al-Astal, miembro del Parlamento de Hamás y quien el 11 de abril de 2008 declaró en el canal de televisión de Hamás: “Roma será conquistada al igual que lo fue Constantinopla”. Este añadió que Roma se convertiría en “un puesto de avanzada para las conquistas islámicas, que se extenderá a través de Europa en su totalidad”. Este tema ha sido subrayado por otros grupos yihadistas de hoy día tales como ISIS, cuyo principal estratega hasta su muerte en el 2016 Abu Muhammad Al-Adani declaró: “Conquistaremos su Roma, romperemos sus cruces y esclavizaremos a sus mujeres, con el permiso de Allah, el Exaltado”.

De esta manera Al-Astal no fue el único en hacer tales declaraciones. Además, este no era una figura periférica en la Franja de Gaza y ha sido una importante autoridad religiosa para Hamás, quien encabezó el Departamento de Derecho Islámico en la Universidad Islámica de Gaza. Este incluso fue apodado como el “Muftí de Hamás”. Dado este historial, no debería sorprendernos que Hamás en la Franja de Gaza haya sido plenamente capaz de trabajar con la filial de ISIS en el norte del Sinaí, conocida como Wilayat Sinai, ofreciendo entrenamiento, armas y tratamiento médico en los hospitales de Gaza.

¿Qué sucede con Fatah, el partido del presidente palestino Mahmoud Abbas (Abu Mazen)? Fatah fue formado en 1964, antes de que Israel capturara Cisjordania y la Franja de Gaza en la Guerra de los Seis Días de 1967. Además, muchas de las generaciones que fundaron Fatah pasaron tiempo dentro de la Hermandad Musulmana. Khalil Al-Wazir (Abu Jihad) se unió a la Hermandad Musulmana de Egipto en la Franja de Gaza. Yasser Arafat luchó con las fuerzas de la Hermandad Musulmana en 1948 en lugar de unirse a una de las unidades palestinas de la época. Similarmente Salah Khalaf (Abu Iyad) se unió a la Hermandad Musulmana en El Cairo.

Incluso el nombre “Fatah” invoca un compromiso a una causa islámica mayor y no sólo un escueto movimiento nacionalista. Fatah es un acrónimo inverso en árabe al “Movimiento de Liberación Nacional Palestino”. Sin embargo, la palabra Fatah sola se refiere a la victoria obtenida durante las primeras conquistas islámicas del siglo VII. También es el nombre de un capítulo en el Corán. Al elegir deliberadamente este nombre sus fundadores invocaron una terminología que implicaba que la liberación de Palestina de las garras de Israel conduciría a un nuevo período de expansión para el Islam.

A través de su historia, Fatah logro coordinar con movimientos que eran mucho más islamistas en orientación. Antes de la Revolución Islámica de 1979 en Irán, las fuerzas del Ayatollah Jomeini fueron entrenadas en el Líbano en los campamentos militares de Fatah. No fue raro que los chiitas libaneses se volvieran activos en Fatah. El caso más famoso fue el de Imad Mughniyah, quien se unió a la Fuerzas 17 de Yasser Arafat y luego pasó a formar Hezbollah, la organización terrorista global pro-iraní.

El acercamiento de Fatah al mundo islamista fue expresado de otras maneras. Tras la primera Guerra del Golfo en 1991, el líder sudanés Hassan Turabi organizó una serie de reuniones internacionales de los principales grupos islamistas militantes en Jartum. Los asistentes a las reuniones incluyeron a Hamás, Yasser Arafat, las organizaciones argelinas e incluso a Osama bin Laden, antes de que este estableciera su cuartel general en Afganistán. Fatah y Hamás pasaron por períodos de rivalidad y también por una plena coordinación militar, al igual cuando formaron un comando conjunto durante la Segunda Intifada, conocida como las Fuerzas Nacionales e Islámicas bajo la orden de Marwan Barghouti.

Existe un área en la que muchos diplomáticos europeos, efectivamente, vinculan el terrorismo contra Israel y las actividades de los movimientos yihadistas tales como ISIS. Durante décadas se ha asumido ampliamente que si Israel sólo resolviese el problema palestino, entonces uno de los agravios que impulsan a los movimientos yihadistas sería eliminado y Occidente se sentiría más seguro. Esta tesis ha demostrado ser falsa una y otra vez.

Viendo hacia atrás, hacia la década de 1990, el primer gran avance entre Israel y los palestinos fue alcanzado con la firma de la Declaración de Principios de 1993, también conocida como los Acuerdos de Oslo. En los años siguientes se firmaron una serie de acuerdos de implementación, tales como el Acuerdo Gaza-Jericó de 1994, el Acuerdo Provisional de 1995, el Acuerdo de Hebrón de 1997 y el Memorando Wye River de 1998.

Pero analizando ese mismo período y en paralelo, no hubo correlación entre la diplomacia palestino-israelí y la reducción de las hostilidades provenientes de la amenaza yihadista. Porque en esos mismos años, las amenazas de Al Qaeda en Occidente parecían empeorar: en 1993 sucedió el primer ataque a las Torres Gemelas; en 1995 ocurrió el primer ataque de Al-Qaeda en Arabia Saudita; seguido en 1998 por los ataques contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania; en el 2000, el USS Cole fue atacado en Yemen; y finalmente en el 2001, Estados Unidos fue blanco de los ataques del 11 de Septiembre.

Simplemente no existe correlación entre las negociaciones palestino-israelíes y los ataques de Al-Qaeda contra Occidente.

La diplomacia árabe-israelí no logró mejorar este creciente problema. Simplemente no existe correlación entre las negociaciones palestino-israelíes y los ataques de Al-Qaeda contra Occidente. Las negociaciones que Israel emprendió tuvieron su propio valor, pero sus concesiones no fueron de ninguna manera una panacea para los ataques de los movimientos yihadistas contra los Estados Unidos o sus aliados europeos. Para neutralizar este desafío se necesita una estrategia militar cohesiva desde Occidente y los estados árabes que están siendo amenazados al igual que Israel. Por lo tanto es lógico que, al igual que los tres (Occidente, países árabes e Israel), estos enfrentan amenazas similares por lo que los modelos desarrollados en Israel para tratar con el terrorismo merecen gran atención en Europa y mucho más allá.

***El Embajador Dore Gold sirvió como Presidente del Centro de Asuntos Públicos en Jerusalén desde el año 2000. Desde junio, 2015 a octubre, 2016 fue Director General de la cancillería de Israel. Anteriormente fue Asesor de Política Exterior del Primer Ministro Benjamín Netanyahu, Embajador de Israel ante la ONU (1997-1999) y asesor del Primer Ministro Ariel Sharon.

 

 
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