Por Israel
Síguenos en Facebook Twitter YouTube RSS Feed
2 Elul 5777 | Jueves Agosto 24, 2017
donativo

Más de tres mil fatuas en Egipto que exigen destruir iglesias


El Estado Islámico asesina a los musulmanes que no son como Alá manda, destruye iglesias y sinagogas. Líderes políticos y de opinión en Occidente afirman, sin ninguna idea de la historia del Islam y de su ideología, que esta destrucción es fruto de unos mal interpretadores del autentico Islam y una distorsión realizada por desviados del verdadero significado religioso, y afirman sin decoro ni vergüenza que los musulmanes nunca habían destruido ningún tipo de patrimonio después de sus victorias históricas en países extranjeros, en contra de lo que Estado Islámico y otros extremistas están haciendo ahora.

La historia del Islam muestra la falsedad argumental de esos líderes políticos y de opinión occidentales, ya que hay registros de literalmente miles de templos hindúes que los invasores musulmanes destruyeron en la India y de templos judíos y cristianos en la actual Turquía, Oriente Medio y África del Norte, antaño áreas cristianas antes de la conquista árabe. Esas personas habían edificado sinagogas e iglesias, después de la conquista árabe-musulmana no siguen como tales, muchas fueron destruidas, otras reconvertidas en mezquitas.

La institución religiosa oficial egipcia encargada de redactar edictos ha encontrado 3.000 fatwas (edictos religiosos) emitidos por salafistas y yihadistas que incitan a la destrucción de iglesias en Egipto, declaró el 1 de abril de 2017 el nada sospechoso de ser “islamófobo”, el Gran Mufti de Egipto, el doctor Shawki Allam. [1]

El Gran Muftí añadió que “los musulmanes nunca habían destruido ningún tipo de patrimonio después de sus victorias históricas en países extranjeros, en contra de lo que Estado Islámico y otros extremistas están haciendo ahora”.

El Gran Mufti, Dr. Shawki Allam, sufre de una crónica amnesia selectiva, que “no le permite recordar”  la larga historia de destrucción de iglesias y sinagogas y templos hindúes llevada a cabo durante 14 siglos por el Islam. [2]

En la expansión militar del Islam desde sus albores con Muhammad a la cabeza del futuro imperio árabe-islámico las tropas musulmanas convirtieron las sinagogas, las iglesias y los templos de los pueblos conquistados en mezquitas musulmanas. El mismo Muhammad convirtió el templo politeísta de los árabes en La Meca en una mezquita. Desde entonces los musulmanes han estado haciendo lo mismo. Bajo los estandartes de la Espada del Islam, muchísimos templos judíos, cristianos, hindúes, budistas, zoroastrianos fueron convertidos en mezquitas, todo ello –según el Islam- por orden de Alá

Este afán destructor-reconstructor no obedece al negocio especulador del ladrillo, es fruto del carácter supremacista que tiene el Islam sobre el resto de religiones, a las que no disimula su imperativo -pretendidamente divino- en someterlas o hacerlas desaparecer de la faz de la tierra.  El Islam aparece como única religión verdadera y divina de la humanidad. Es la versión “inmobiliaria” de Alahú Akbar [Alá es el más grande, es la divinidad más grande, más que el Dios de judíos y cristianos]

 

Ya en el  mismo Corán encontramos llamadas a los devotos musulmanes para construir sobre los templos y lugares sagrados de otras religiones, considerados lugares de profanación: “Y así los descubrimos para que supieran que lo que Alá promete es verdad y que no hay duda respecto a la Hora. Cuando discutían entre sí sobre su asunto. Dijeron: ¡Edificad sobre ellos! Su Señor les conoce bien. Los que prevalecieron en su asunto dijeron: «¡Levantemos sobre ellos un santuario!” [Corán 18:21]

 

Tras las invasión y conquista musulmana de la tierra de Israel, los invasores musulmanes edificaron sobre el solar en que estaba el Templo de Jerusalem, la Mezquita de Al-Aqsa, y sobre la Cueva de los Patriarcas de Israel. El espíritu de destrucción – reedificación prosiguió en la India, donde más de dos mil mezquitas son en realidad templos hindúes, que fueron arrasados y reconvertidos en templos musulmanes. La lista de países y templos importantes es interminable: En Ash Shaykh Sa’d (Siria) la iglesia de Job fue destruida y sobre ella se construyó la mezquita; también edificaron la mezquita de Córdoba sobre el lugar que ocupaba la basílica visigótica de San Vicente Mártir de la ciudad meridional española; igual que la mezquita Azul en Estambul se construyó en el lugar que ocupaba el Gran Palacio de Constantinopla, frente a Hagia Sophia (en esa época, la mezquita más venerada de Estambul) y el hipódromo, emplazamiento de gran valor simbólico. [3]

 

NOTAS

 

[1] https://english.alarabiya.net/en/News/middle-east/2017/04/01/In-Egypt-3000-extremist-fatwas-incite-destruction-of-churches.html

Https://www.jihadwatch.org/2017/04/eg

https://www.jihadwatch.org/2017/04/egypt-3000-extremist-fatwas-incite-muslims-to-destroy-churches

[2]

http://www.gees.org/articulos/la-mezquita-de-la-zona-cero-la-alegria-de-la-yihad

Hace casi 3.000 años el rey Salomón erigió en el Primer Templo, que fue destruido por los babilonios en el año 586 antes de la EC. Los judíos que retornaron del exilio 70 años más tarde erigieron el Segundo Templo en el mismo lugar. El rey Herodes lo renovó transformándolo en un edificio de gran esplendor [2]: Comenzó Salomón a edificar la casa del Señor en Jerusalem, en el Monte Moriá, que había sido mostrado a David su padre, en el lugar que David había preparado, en la era de Ornán el jebuseo.” II Crónicas 3:1.   Después que los romanos destruyeran Jerusalem en el año 70 después de la EC, la zona del Templo fue deliberadamente dejada en ruinas y profanada (primero por los romanos y después por los bizantinos). El año 638 después de la EC, con la conquista musulmana de la ciudad a manos del califa Omar ibn al-Khattab, ordenó limpiar el lugar y erigir una “casa de oración”.   Medio siglo después, el califa omeya Abd el-Malik erigió el Domo de la Roca enmarcando la base rocosa que asomaba del suelo, considerado como el “lugar del sacrificio” en el Monte Moria. Él (o su hijo, el califa al-Walid) construyó también una gran mezquita en el extremo sur del Haram, que fue llamada Mezquita Al-Aksa por el nombre atribuido por el Corán a toda la zona. El Domo de la Roca es la expresión arquitectónica de la supremacía del Islam. Los mosaicos interiores de vidrio en el recinto circular y en la cúpula contienen representaciones de las joyas imperiales bizantinas y una de las inscripciones ornamentales afirma que Dios es Uno y no tres y que Jesús fue apóstol de Dios y de Su Palabra, y no Su Hijo. La edificación del Domo de la Roca y la Mezquita Al-Aksa tiene un triple significado para los musulmanes.

[3] http://www.gees.org/articulos/construyendo-mezquitas-sobre-lugares-sagrados

 
Comentarios

Lo malo del discurso buenista y condescendiente hacia el islam, pregonado en occidente por los partidarios del dialogo inter-religioso, que consideran por igual, a las tres religiones monoteistas, y equiparables sus “úsos y costumbres” ; es que lo hechos, vienen a socavárlo, cada vez que la actualidad se hace éco de la persecucion y exterminio de miles de cristianos, a manos de musulmanes exacerbados, quienes nada han “entendido” a lo que parece, acerca de ese clima de concordia y tolerancia que otros indebidamente les atribuyen …
Aludir a una supuesta integracion musulmana en Europa, ( la cual por cierto dista mucho de suceder) para apoyar una tésis tan peregrina y engañosa, es hacer pruebla cuanto menos de ingenuidad, segun mi humilde opinion …
Nada en el islam y en sus dictados, puede inducir a semejante interpretacion, ni alimentar tales espectativas, a poco que a él nos acerquemos desde una perspectiva histórica y desapasionada, o seamos capaces al menos, de observar su pérfida influencia, y los devastadores efectos producidos por ésta a manos de quienes se dicen defensores de su “esencia” …
Asi pues (y lamentandolo mucho) invito a aquellos, que desde sus cátedras, y fóros mediatos, persisten en difundir una imagen complaciente y edulcorada del islam, con fines segun ellos “conciliadores” a descender de su ataláya al bárro de una realidad desagradable y áspera, en la cual verdugos y victimas tienen de antemano asignados sus roles, en medio de la indiferencia generalizada (o casi) de la opinion pública, y del populismo demagógico y “progré” de los que optan por el relato paralelo de los hechos, atendiendo a su “interpretacion” de los mismos, antes que por consignar éstos tal como suceden sobre el terreno, no vaya a ser que la realidad venga de pronto a estropearles el discurso y a echar por tierra el andamiaje retórico que le da soporte …

Deja un comentario

Debes estar conectado para publicar un comentario. Oprime aqui para conectarte.

¿Aún no te has registrado? Regístrate ahora para poder comentar.