Por Israel
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7 Kislev 5778 | sábado noviembre 25, 2017
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La dhimmitud de la prensa y de los líderes de opinión


Tras los atentados en las Ramblas de Barcelona y Cambrils del jueves 17 de agosto perpetrado por yihadistas, los diarios españoles en general han mostrado fotos en las que se ven algunas mujeres musulmanas con el hiyab, el velo, con algunas pancartas en las que se rechaza el terrorismo, sin explicitar a qué terrorismo se refieren, y decir que el Islam es religión de paz y amor. ¡Hay amores que matan!

También han mostrado “manifiestos” de algunas federaciones de musulmanes en las que se declaran que están contra el terrorismo, sin especificar nada más. En todo caso afirman que el islamismo no tiene nada que ver con el Islam. ¡Como si el Gulag no tuviera nada que ver con el comunismo, o los campos de exterminio con el nazismo!

Los líderes de opinión y los periodistas proyectan sus experiencias vividas en su catolicismo de infancia sobre el Islam. La mayoría absoluta de ellos nacidos en el seno de familias católicas o protestantes, en España los evangélicos los menos, han cambiado sus creencias y han dejado de adherirse al cristianismo, unos son agnósticos, otros ateos, otros indiferentes, algunos creyentes pero con poca adhesión. También han observado la evolución de sus familias, amigos, conocidos y del país, antaño muy creyentes, hoy indiferente, agnóstico, o anti religioso.

Creen que mejorando el nivel de vida y la formación académica los seguidores del Islam recorrerán el mismo camino que ellos, se distanciarán de la religiosidad.

Creen que a pesar de la Inquisición y de las Cruzadas, el mensaje cristiano se basa en el amor y la paz, y que tanto una como las otras han sido desviaciones, lo mismo ocurrirá con el Islam.

Pero ignoran que el Islam considera como su sexto pilar, como la cúspide de la fe musulmana, la Yihad, guerrear en nombre de Alá para expandir el Islam por todo el orbe, y se agarran a un clavo ardiente con el concepto de Yihad interior como una lucha contra el instinto, cuando este concepto no tiene credibilidad ni en los dichos ni hechos de Muhammad. La cita en la que se dice que Muhammad habría dicho que la Yihad mayor es la lucha interior está tomada de una fuente no confiable, con debilidad en su línea de transmisión. Toda la literatura religiosa musulmana contemporánea como clásica la primacía de la yihad espiritual es despreciable. Sólo los colaboracionistas del Islam y los que hacen apología del Islam intentan presentarlo como su forma más espiritual y no violenta.

Pero estos líderes de opinión ignoran la trayectoria del Islam, de los hadices y de la Sunna, de la vida y hechos de Muhammad y de sus cuatro primeros Califas, los “bien guiados” el de los cuatro amigos de Muhammad. Creen y quieren creer en los eslóganes que muestran estas pocas mujeres con hiyab en contra del terrorismo, sin especificar a qué terrorismo se refieren. Ignoran que esas pancartas pueden ser, y en la mayoría lo son, taqiyya, la santa mentira del Islam.

Si las federaciones de imanes, mezquitas estuvieran en contra del terrorismo islámico tendrían que declarar takfir, excomunión, a la Yihad y a los yihadistas, y los calificarían de kafir (no creyente) como califican, sin ningún pudor, a los no-musulmanes.

Ningún imam de los que firman manifiestos contra el terrorismo ha hecho mukaffir, el acto de declarar takfir a los yihadistas y calificarlos de kafir.

Un asesino o suicida no recibe honras fúnebres musulmanas, pero todos los yihadistas reciben honras fúnebres como shahids, mártires, por tanto son cumplidores de la Sharía y de lo que ordena el Corán.

Sólo estos pretendidos imanes contra el terror serán creíbles cuando emitan fatwuas en nombre de Alá en las que declaran takfir (excomulgados) a los salafistas y yihadistas y los consideren kafir (no creyentes).

Mientras consideren a las víctimas de kafir (el término español “cafre” procede esta palabra árabe) por ser cristianas, judías, ateas, agnósticas, etc. y no a los yihadistas y hagan con estos mukaffir (excomunión) todas las pocas pancartas y eslóganes de esas pocas manifestantes con hiyab no serán más que lágrimas de cocodrilo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
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