Por Israel
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23 Kislev 5778 | lunes diciembre 11, 2017
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El nuevo “Equipo de Paz” estadounidense: Una prueba de voluntad


RESUMEN: El yerno y asesor principal del Presidente estadounidense Donald Trump, Jared Kushner, el Representante Especial Estadounidense para las Negociaciones Internacionales Jason Greenblatt y la Asesora de Seguridad Nacional de Estrategias Dina Powell, llegarán pronto a nuestra región. Este “equipo de paz” se reunirá con líderes de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Jordania, Egipto, Israel y la Autoridad Palestina para examinar maneras de reactivar el proceso de paz entre israelíes y palestinos al mismo tiempo que tocaran temas de suma importancia para los líderes árabes tales como la subversión iraní en la región, la situación en Siria, la crisis diplomática entre Qatar y los estados musulmanes sunitas, así como también lo que comúnmente se conoce como “la crisis humanitaria en Gaza”.

Los Estados Unidos regresan al Medio Oriente. No existe razón alguna para dudar de la integridad de las intenciones del Presidente Trump, aunque este también está claramente motivado por el deseo de presentar un logro en el área internacional. Sería difícil señalar tal logro en los últimos seis meses desde que Trump asumió el cargo de presidente.

Trump se enfrenta ahora a una crisis con Corea del Norte que amenaza a Guam y se cree posee armas nucleares, así como también la continua investigación sobre la relación de Trump y su personal con el gobierno ruso durante la campaña electoral. También existen dificultades en el frente interno, comenzando con la incapacidad del Congreso para así aprobar una nueva ley en el área de la salud y reemplazar la ‘Ley Affordable Care’ y el hecho de que Trump aún tiene que cumplir con su promesa de construir un muro fronterizo con México.

Trump puede, sin embargo, señalar logros en el frente económico. El desempleo ha bajado y el mercado de valores se encuentra en alza, en lo que normalmente sería una indicación de que la gente tiene confianza en el presidente y sus políticas económicas.

Las administraciones estadounidenses siempre han sido atraídas hacia el Medio Oriente y hacia el conflicto palestino-israelí en particular con la esperanza de finalmente intermediar un acuerdo de paz definitivo. Recordemos al “equipo de paz” estadounidense de tres diplomáticos judíos que hicieron frecuentes viajes a Israel en los años 80 y 90 en un intento por mover la vacilante carreta. Estos puede que no hayan progresado mucho, pero se hicieron un nombre por sí mismos. Todavía siguen activos en el escenario diplomático: Dennis Ross ha escrito numerosos libros sobre los acontecimientos en nuestra región y da discursos y entrevistas; Daniel C. Kurtzer, judío observante, ha servido como embajador estadounidense en Egipto y en Israel y es ahora profesor en la Universidad de Princeton; y Aaron David Miller es considerado una autoridad en el Medio Oriente.

Las administraciones posteriores también realizaron grandes esfuerzos para negociar la paz, generalmente sin mucho éxito. Las visitas de la ex secretaria de estado Condoleezza Rice a la región bajo el mandato del Presidente George W. Bush son sólo algunas de las que llegan a la mente.

El actual “equipo de paz” tendrá dificultades para progresar por varias razones. El mundo árabe se encuentra preocupado por Irán y el terrorismo y están menos preocupados por el tema palestino. Siria continúa sangrando, los propios palestinos están divididos entre Hamas en la Franja de Gaza y la Autoridad Palestina en Cisjordania y las tensiones entre los dos van en aumento.

Por otra parte, incluso si Israel fuese a ofrecer el arreglo más generoso posible, no existe ninguna posibilidad de que el ya senil presidente de 82 años de la Autoridad Palestina Mahmud Abbas, firme el acuerdo. Este simplemente continuara con las absurdas demandas al “derecho de los palestinos a retornar”. Cabe señalar que los palestinos también son escépticos de Kushner y Greenblatt por su judaísmo.

Aunque la administración estadounidense está consciente de estos temas, Kushner y Greenblatt esperan resultados por un enfoque externo – en otras palabras, un enfoque que vea a los líderes del mundo árabe unirse a la iniciativa sería más difícil que los palestinos lo rechacen. Kushner se niega a desesperarse ante los fracasos del pasado. Tal como este dijo una vez, “No queremos una lección de historia. Ya hemos leído suficientes libros”.

Trump ha dicho que cree que encontrar una solución al conflicto pudiera no ser “tan difícil como la gente ha pensado durante años”. Ese optimismo pronto será puesto a prueba una vez más.

 

Este artículo fue publicado por primera vez en Israel Hayom el 15 de agosto, 2017.

El embajador Arye Mekel, asociado principal del área de investigación en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat, sirvió como enviado de Israel a Grecia desde el 2010 al 2014. También fue embajador adjunto de Israel ante la ONU, asesor diplomático del Primer Ministro Shamir, cónsul general en Nueva York y Atlanta y portavoz y subdirector general de la cancillería de Israel.

 

 

 
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