Por Israel
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24 Kislev 5778 | martes diciembre 12, 2017
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Palestinos. Una sociedad enferma


La sociedad palestina, que abraza la locura del asesino y los presenta como “modelos a imitar”, es una sociedad enferma. Cuando madres palestinas celebran la muerte de sus hijos como si fuesen mártires, no es de extrañar que dicha locura se convierta en parte de su fe. Una sociedad que honra a asesinos es una sociedad criminal.

Un marido violento, Nimar Jamal, fue el asesino de las tres personas en Har Adar. Se trata del último de una larga lista de terroristas palestinos “deprimidos”, enfermos mentales o aquellos que “perdieron momentáneamente el sentido de la realidad”, a los que el asesinato y el ataque contra judíos les permitieron borrar esa etiqueta de ‘loco’ con la que eran etiquetados e identificados en la sociedad palestina.

Jamal, como decenas de otros asesinos “deprimidos”, se ha posicionado de nuevo en una sociedad donde vivían de forma poco normal. Más aún, se compraron un boleto para el Salón de la Fama palestino transformándose en “un mártir” – todo eso gracias a la sangre que vertió hace tres semanas durante el asesinato de Har Adar.

A medida que el número de asesinos palestinos con “problemas emocionales” se eleva, muchos catalogan este sangriento espectáculo como un nuevo género. Este “catalogamiento” es problemático. Más que blanquear a estos terroristas que pertenecen a un género aparentemente nuevo, se está haciendo un “descuento” a esa sociedad palestina que los abraza en su regazo.

Una sociedad sana distancia a estos enfermos de entre sus filas, y trata las angustias de las personas interna y eficientemente. En la sociedad palestina sucede todo lo contrario, el asesinato de judíos le ofrece, también a los enfermos mentales, y a todos los que sufren diversas crisis emocionales, un lugar de honor en su panteón nacional-religioso.

En la sociedad palestina, el asesinato de judíos posiciona dentro de la institución de la “Shahada” (Martirio) incluso a los sectores más lunáticos y problemáticos, bajo las alas de la normalidad distorsionada que esta institución ha creado.

Hay muy pocos judíos mentalmente retrasados que salieron a asesinar árabes como una solución a su dolor. Incluso en la mayoría de países del mundo civilizado será dificultoso encontrar antecedentes de personas que pretendieron curar su dolor debido a una situación personal difícil, específicamente cuando manifiestan esa “cura” en el marco de ataques suicidas y vía el asesinato de miembros de comunidades nacionales o que conforman una rivalidad religiosa.

La conclusión es, por lo tanto, que la angustia personal de los palestinos o las palestinas que atacan a los judíos es simplemente “nata que flota sobre la superficie”, si se quiere – una forma de locura espumosa. La locura solamente flota sobre la superficie. Ella se nutre desde una fuente que se encuentra en un lugar mucho más profundo.

Una sociedad que loa a asesinos es una sociedad criminal. Una sociedad que abraza a sus locos (los “Majnouns”, como se les llama) que asesinaron a personas… y los coloca como modelos a imitar, es una sociedad enferma, tan locamente loca como sus depredadores.

No faltan ejemplos. Muchos ataques surgen desde esa fábrica de personas problemáticas, y los nombres de esos autores fueron grabados con letras de oro en el libro de los mártires palestinos, o como la agencia de noticias oficial de la Autoridad Palestina (Maan) calificó a otros jóvenes mártires muertos: “El camino de la excelencia… de la grandeza, es el camino de aquellos que conocen el camino a la victoria”.

He aquí una lista parcial de los últimos años:

  • Jamil Tamimi, que fue condenado por abusar de su hija y trató de suicidarse con una cuchilla de afeitar, fue el asesino a puñaladas, en el tren ligero de Jerusalén, de la joven británica Hanah Baldon.
  • Fuad Tamimi, que abrió fuego contra policías israelíes, era un ladrón y un drogadicto.
  • Mona Fada Abu Tir (52), madre de cinco hijos, que sufría una depresión profunda, trató de apuñalar a judíos en la Ciudad Vieja.
  • Abdallah Takatakah de la casas de Fajer, que según las IDF era un trastornado, trató de suicidarse al atacar con un cuchillo a soldados.
  • Amani Sabatin, madre de cuatro hijos del pueblo de Hassan, discutió con su marido por lo que esa angustia emocional severa, la llevo a correr sobre un grupo de soldados de Gush Etzion, siendo abatida de un disparo.
  • Ahmad Yusef Amer de Mas’ha, quien intentó apuñalar a soldados en el puesto de control de Azawiya, al sur de Elkana, fue asesinado a tiros. Por su nota de suicidio resultó que había cometido dicho ataque debido a una deuda contraída con varios restaurantes.
  • Abu Eid Rukiye de 13 años del pueblo de Anata, intentó apuñalar a un guardia de seguridad en el puesto de control de Anatot, corrió hacia su muerte tras sentirse frustrada y enojada tras una discusión feroz con su hermano.
  • Issam Thawatabeh, de 34 años, de Beit Fajar, un paciente regular en el hospital psiquiátrico de Belén, asesinó a Hadar Buchris, de 21 años, con un cuchillo apuñalándola.
  • Z. (inicial del nombre), un esquizofrénico de Artas, resultó herido tras un ataque a puñaladas.
  • A, que se separó de su novia que le rompió el corazón, decidió demostrarle su masculinidad por medio de un ataque contra los judíos, ya que ella no lo apreciaba lo suficiente.

Purificación de la imagen para los transtornados

El problema no es sólo con los enfermos mentales que atacan a los judíos. El problema es más agudo. Hablamos de una sociedad que transfiere a esas márgenes más problemáticas, esa parte despreciada de la sociedad palestina, como su parte más valorada debido al daño que logran provocar contra los judíos.

Tal transición aguda es posible solamente en un ambiente en el cual el terror se magnifica y se eleva constantemente. Esta transición sólo es posible en una sociedad que educa a sus hijos de manera estructurada y sistemática para odiar a Israel y a los judíos.

Durante estos días, el Foro de Medio Oriente y el Centro Simon Wiesenthal, acaban de publicar una investigación realizada por el Dr. Roni Shaked, y el Dr. Aaron Groys, acerca de los nuevos libros de texto publicados por el Centro pedagógico de la Autoridad Palestina en Ramallah durante los últimos dos años. Las 200 páginas del informe muestran una radicalización adicional de la actitud hacia los judíos, Israel y la paz. Los judíos que viven en Israel no son contados allí como si fuesen habitantes. Israel no es reconocido como un estado soberano. El hebreo como idioma nacional del pueblo judío es borrado.

Algunos de los libros enfatizan que los judíos que permanecerán en el país después que los “ladrones sean removidos” – serán destruidos por los musulmanes con la participación activa de los árboles y las piedras. Se destaca la ausencia de cualquier referencia al Holocausto. Los libros de texto de la Autoridad Palestina glorifican la masacre de los judíos en Hebrón y Safed en 1929. Un ataque con un cóctel molotov contra un autobús israelí se describe allí como una “celebración de asado”.

Incluso si no hay una llamada explícita en dichos libros para realizar acciones de terrorismo, si vemos una clara glorificación del terrorismo. La definición del conflicto también ha cambiado. Ya no es el conflicto árabe-israelí. De ahora en adelante dicen que el conflicto es un “árabe-sionista”, ya que las posibilidades de resolver el conflicto con el sionismo es incluso menor que las posibilidades de resolver el conflicto con Israel.

Ambos investigadores quedaron impresionados: “Los libros de texto de la Autoridad Palestina preparan a los estudiantes psicológicamente e ideológicamente para la lucha violenta destinada a destruir a Israel y a los residentes judíos bajo el lema de llevar a cabo una “liberación de Palestina de la ocupación sionista”.

Los resultados y las tendencias citadas por Groys y Shaked, así como la limpieza de la imagen que reciben esas personas “inestables” tras asesinar judíos, los mismos que son entrelazados como parte de la norma entre los palestinos, los llevan a no quedar fuera de las escuelas y fuera del mundo de los afligidos. Son parte del entramado social. Cuando Hamás anuncia que “crian a sus hijos hacia el amor de la Yihad y el martirio”; cuando las madres palestinas celebran la muerte de sus hijos como mártires; y cuando la OLP, o la televisión oficial de la Autoridad Palestina, proyecta imágenes de niños que sostienen armas – no es de extrañar que dicha locura también encaje correctamente en la rutina del martirio y se convierta en una parte integral de la misma.

Traducido por Hatzad Hasheni

 
Comentarios

Es lamentable que se les considere una sociedad enferma, pero es tal cual, nunca piensan en vivir en paz y como disfrutar de la vida, desde niños les inculcan en como matar en vez de que sean niños felices y educarlos para ser hombres de bien como la mayorìa de la gente en el mundo. Debido a esa enseñanza se crìan frustrados y resentidos cuando podrìan se normales y ni que pensar de las madres que se sienten felices cuando un hijo muere y se le considera martir, quizas no sean culpables sino es el concepto erroneo de la religion que no se actualizò atravez del tiempo- Bueno tampoco tienen un lider creible que los guie por buen camino

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