Por Israel
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25 Kislev 5778 | miércoles diciembre 13, 2017
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Mujeres Saudíes detrás del volante: La prueba decisiva del Príncipe Mohammed


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RESUMEN: El tan esperado levantamiento a la prohibición de conducir autos para la mujer, ampliamente visto como un símbolo de misoginia saudita, probablemente servirá como una prueba decisiva acerca de la capacidad del Príncipe Heredero a la Corona, Mohammed bin Salman, para introducir reformas económicas y sociales a pesar de su oposición conservadora. La acción también distrae la atención de la crítica internacional por la guerra del reino en Yemen y a los cargos presentados por grupos de derechos humanos, así como también algunos líderes musulmanes, que el reino fomenta el sectarismo y prejuicios contra el no-musulmán.

Si las celebraciones del día nacional la semana pasada, durante el cual se le permitió por primera vez a las mujeres entrar en un estadio, es algo digno de admiración, la oposición al levantamiento de la prohibición de conducir autos para la mujer por parte de Arabia Saudita muy probablemente se limite a protestas en los medios de comunicación sociales.

Para estar más seguros, miles de personas acogieron ambas acciones. Por otra parte, los medios de comunicación sauditas informaron que expertos islámicos que se han opuesto a expandir los derechos de la mujer durante décadas, algunos de los cuales han criticado el esfuerzo del Príncipe Mohammed de expandir las oportunidades de entretenimiento en el reino, dijeron que no veían objeción religiosa alguna para que la mujer pueda conducir.

Los conservadores expresaron su rechazo a mejorar los derechos de la mujer como respuesta a las celebraciones del día nacional de la patria. “El patriotismo no significa pecado”, dijo un crítico en Twitter. “Por supuesto, lo que está sucediendo no complace a Allah y a su profeta. El patriotismo no es bailar, mezclarse libremente, perder la decencia y tocar música. Qué tiempos tan extraños.

El video de un individuo diciéndole a las multitudes que celebraban que no tienen “vergüenza, o poseen ninguna religión, ninguna tribu” fue compartido extensamente en los medios sociales.

Cientos de miles utilizaron un hashtag árabe que exigía la restauración de poderes a la policía religiosa del reino, cuya capacidad de aplicar estrictamente los códigos morales ultraconservadores de los musulmanes sunitas, orden que fue frenada el año pasado.

Alguien de 24 años, hablando a principios de este año al diario The Guardian, señaló que el ultra-conservadurismo mantiene un control sobre un número significativo de jóvenes. “¿Saben que los 11 principales que manejan las cuentas Twitter aquí son clérigos salafistas?, ¿Cierto? Estamos hablando de más de 20 millones de personas que cuelgan cada palabra. Ellos no aceptarán este tipo de cambio. Nunca”, dijo el joven.

Talal Salama, cantante saudí, quien fue atacada esta semana en los medios de comunicación sociales por cantar un texto del Corán durante las celebraciones del día nacional. “El desastre no es sólo que este está sentado cantando el Corán, el desastre es que fue un partido aprobado por el gobierno que le permitió cantar”, dijo el abogado Musleh Al-‘Udayni en Twitter.

Antes de levantar la prohibición de conducir, las autoridades sauditas prohibieron a Saad Al-Hijri, encabezado de los fatuas (opiniones legales religiosas) en la gobernación de Asir, que predicara sobre lo declarado de que las mujeres no debían conducir porque sus cerebros se encogían a un cuarto del tamaño de un hombre cuando estas van de compras.

La suspensión de Al-Hijri fue la última medida en una represión en la que decenas de estudiosos islámicos, incluyendo algunos de los más populares en el reino fueron arrestados, así como también fueron apresados jueces e intelectuales. Los arrestos tenían por objeto garantizar que la oposición conservadora al levantamiento de la prohibición de conducir fuese silenciada.

La decisión del reino de retrasar la implementación de la decisión hasta junio del próximo año le da al gobierno el tiempo de neutralizar a la oposición y sirve como indicativo de lo que tomará para garantizar los derechos de la mujer saudita.

Para implementar la decisión, Arabia Saudita deberá eliminar primero los obstáculos burocráticos, legales y sociales que le impiden a la mujer obtener licencias, crear facilidades donde las mujeres puedan aprender a conducir y entrenar a los policías para que interactúen con las mujeres en un país que hace cumplir la segregación de sexos y en la que los hombres interactúan en gran medida sólo con sus parientes del sexo femenino.

El levantamiento de la prohibición es parte del plan Visión 2030 del Príncipe Mohammed, que busca diversificar y racionalizar la economía e introducir una reforma social limitada mientras evita una liberalización política.

La visión del príncipe a los derechos de la mujer saudita no es, en modo alguno, desenfrenada. La mujer representa la mitad de la población saudita y más de la mitad de sus graduados universitarios, pero el proyecto Visión 2030 prevé que las mujeres representarán sólo el 30% de la mano de obra del reformado reino.

Mientras que el levantamiento a la prohibición en un decreto por parte del Rey Salman le permite a la mujer solicitar una licencia sin el permiso de su tutor masculino, el principio de la tutela masculina que somete a la mujer a la voluntad de su contraparte masculina sigue en vigor.

Por otra parte, no existe ninguna indicación que el uso de estadios como prueba ejemplo la semana pasada conducirá a un levantamiento de las restricciones a los derechos de la mujer para participar en deportes. Estas restricciones prohíben el libre acceso de las mujeres a las competencias masculinas y limitan su capacidad de practicar y competir en la mayoría de disciplinas deportivas no mencionadas en el Corán.

El valor de las relaciones públicas al levantamiento de la prohibición fue evidente en el hecho de que temporalmente alejó la atención de las noticias que reflejaban una mala imagen en el reino, incluyendo la creciente crítica internacional a la conducta saudita de su guerra en Yemen, que ha empujado a ese país al borde del abismo. Arabia Saudita ha estado tratando desesperadamente de evitar una resolución por parte de la ONU que los critique y sufrir una derrota por una investigación independiente.

También pospuso un informe de 62 páginas de la organización Human Rights Watch, publicado el martes, que documenta que a pesar de la prohibición al Sr. Al-Hijri, Arabia Saudita ha “permitido que los académicos y clérigos religiosos nombrados por el gobierno se refirieran a las minorías religiosas en términos derogatorios o demonizarlos en documentos oficiales y decisiones religiosas que influyen sobre la toma de decisiones por parte del gobierno”. Los sentimientos anti-chiitas, anti-sufíes, anti-cristianos y anti-judíos son evidentes en el sistema de educación saudita y en el poder judicial, dijo el informe.

Arabia Saudita se adhiere a una interpretación puritana del Islam que considera a los musulmanes chiitas como herejes y aboga el que los musulmanes eviten a los no-musulmanes. El reino ha gastado unos $100.000 millones en las últimas cuatro décadas para propagar su austera visión del Islam en un intento por establecerse como líder del mundo musulmán y también para contrarrestar el llamado revolucionario de Irán luego de la revolución islámica de 1979 que derrocó a un monarca y a un icono de la influencia estadounidense en el Medio Oriente.

Al hacerlo, Arabia Saudita ha contribuido a que sociedades musulmanas tales como Malasia e Indonesia se vuelvan más conservadoras e intolerantes hacia las minorías. La influencia ultra-conservadora saudita fue visible a comienzos de este mes cuando un propietario de una lavandería manual en el estado malayo de Johor prohibió a los no musulmanes la utilización de sus servicios.

“Arabia Saudita ha promovido implacablemente una narrativa de reforma en los últimos años, pero le permite a los clérigos afiliados al gobierno y a los libros de texto demonizar abiertamente a las minorías religiosas tales como a los chiitas. Este discurso de odio prolonga la discriminación sistemática contra la minoría chiita y, en el peor de los casos, es empleado por grupos violentos que les atacan”, dijo Sarah Leah Whitson, directora de Human Rights Watch en el Medio Oriente.

 

***El Dr. James M. Dorsey, antiguo asociado no-residente del Centro BESA, es investigador sénior de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam en la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur y co-director del Instituto para la Cultura del Fanático en la Universidad Würzburg.

Traduccion de Hatzad Hasheni

 
Comentarios

Bendiciones para Arabia Saudita y sus gobernantes!!!! El Islam es contra la Biblia!! La Biblia ampara al Justo y tambien al impio!!!!

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