Por Israel
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10 Kislev 5779 | domingo noviembre 18, 2018
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Los polacos católicos repiten en 2018 la misma infamia de 1648, lástima que no sepan Yiddish porque de saberlo no repetirían la historia por tercera ocasión


¡La ignorancia de la historia nos obliga a repetirla!

En 1648 los cosacos se levantaron en armas contra la aristocracia polaca.
https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_de_Jmelnytsky

En 1653 los rusos se introdujeron en el conflicto y le quitaron Ucrania tanto a Polonia, como claro está, a los ucranianos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_ruso-polaca_(1654-1667)

En 1926 Sholom Ash publica Kiddush Hashem.

La historia de esa guerra en la que los ucranianos asesinaron salvajemente a las comunidades judías que se encontraban en su camino con un grado de salvajismo que solo fue superado 286 años más tarde, cuando los alemanes invadieron Polonia y fueron recibidos como héroes en Ucrania.

En 1648, los cosacos de Jmelnitsky llegaron a las murallas de la ciudad y le ofrecieron a los nobles católico-polacos que si les entregaban a los judíos polacos (quienes luchaban junto con ellos por la defensa de la fortaleza) les perdonarían la vida.

En una muestra de ignorancia digna tan solo de la nobleza polaca sus líderes aceptaron, abrieron las murallas, forzaron a los judíos a salir (y presenciaron, casi alegremente) como los ucranianos los sacrificaban “a cambio de la promesa de Jmelnitsky de dejarlos vivir a ellos”

En 1648, tras masacrar a los judíos polacos Jmelnitsky entró a la fortaleza y mató también a los católicos (a quienes ahora no solo odiaba sino despreciaba por traidores).

En 1943, cuando los alemanes aun no sufrían ni una derrota, el Ghetto de Varsovia -ciudad donde el 30% de la población era judía- se levantó en armas mientras sus compatriotas católicos, sus vecinos les negaron armas y apoyo del exterior y algunos hasta bailaron en las calles del gusto de que al fin tendrían una Polonia libre de judíos y eso, creyeron, otra vez en el éxtasis de su ignorancia, le daría puntos a su favor frente a los alemanes.

En 1944, los católicos polacos iniciaron un levantamiento contra los alemanes y a pesar de que estos estaban ya en plena retirada del frente ruso (la guerra terminaría 6 meses más tarde) perdieron y fueron arrasados igual como un año antes lo fueron los polacos judíos- igual como 295 años antes- los arrasaron los cosacos tras abandonar a los judíos polacos.

Hoy, Andrzej Sebastian Duda, Presidente de Polonia pasa una ley afirmando que los nazis, y solo los nazis, fueron los culpables de los campos de exterminio.

Quizás el buen Señor Duda debería de conocer mejor su historia y aprovechar 2018 para disculparse por la traición de 1648 (el 370 aniversario de la masacre) y aprovechar para disculparse por la complicidad del ejército polaco y el gobierno polaco en el exterior con el alemán y la anuencia, cuando no activa complicidad de la mayoría de la población católica en el proceso de asesinato de sus conciudadanos judíos en 1943.

Quizás si Władysław Raczkiewicz,, Presidente en el exilio de Polonia en 1939 hubiera conocido su historia hubiera sabido que él y sus súbditos seguirían la suerte de los judíos o sea, que si se mantenían unidos quizás resistirían más o por lo menos con más dignidad.

Quizás sin duda conociera su historia, sabría que sí, es cierto, los cosacos asesinaron a los judíos, pero los polacos católicos fueron los traidores y los cómplices igual como, es cierto, los alemanes asesinaron a los judíos, pero fueron los gobernantes católico-polacos los que los traicionaron.

Si el reconociera la traición todos reconoceríamos que los campos de exterminio fueron creados por los alemanes con la ayuda de algunos traidores polacos pero al negarse a reconocer la verdad prácticamente declara que todo el gobierno polaco fue cómplice de la traición y de la masacre y que los alemanes tenían razón al considerar a Polonia el UNICO lugar “digno” de albergar a los campos de exterminio.
Atención Polonia: todos sabemos que hay miles de polacos que arriesgaron sus vidas – y sobrevivieron- ayudando a sus amigos y conciudadanos polacos a escapar de los nazis.

También todos sabemos que si el gobierno en masa – como en Dinamarca- y el pueblo en masa (como correspondía) hubieran defendido a sus conciudadanos polacos el país no se hubiera llenado de campos de exterminio.

Los alemanes sabían que las mejores tierras para crear los campos eran las polacas, no solo porque estaban seguros que contarían – como sucedió- con el apoyo del gobierno polaco sino porque, al igual que Jmelnitsky, esperaban poder alimentar los hornos -una vez que se hubieran agotado los judíos- con sus conciudadanos católicos para dejar la tierra libre para la expansión natural del Reich.

A los polacos los “salvaron” los rusos, no porque los quisieran sino porque no podían evitar pasar por ahí para ir a terminar con los nazis pero cuando los rusos pasaron, la guerra termino y los pocos sobrevivientes de los campos trataron de regresar a sus casas fueron atacados por sus vecinos católicos siendo el caso más sonado pero de ninguna manera el único  – por su magnitud y salvajismo el del pogromo de Kielce donde el 4 de julio de 1946  (OJO Mr. Duda, 1946! ya no había alemanes, ni nazis solo católicos solo polacos) un grupo de soldados, policías y civiles todos católico-polacos atacaron a los judíos sobrevientas matando a 42 y dejando heridos a otros 40.

Dígame Sr. Presidente, estos criminales son o no son católico-polacos (subrayo lo católico no por ser católicos sino porque al no hacerlo parecería que solo ellos son polacos cuando en realidad hay polacos católicos igual que hay judíos polacos y lo hago por eso, para subrayar que los judíos-polacos no por ser judíos eran menos polacos)

Dígame Sr. Presidente. ¿Los que les vendieron armas que no servían a los resistentes del ghetto eran o no miembros de la resistencia católica-polaca?

Dígame Sr. Presidente, los que sonreían en 1942 ante el paso de los trenes sabiendo a donde iban, ¿Los que han creado leyes en 2017 para evitar que recuperemos nuestras casas en Polonia, los que ahora creen que pueden negar su complicidad son alemanes?  No, Sr. Presidente son católico-polacos que no pueden reconocer sus errores (crímenes) pasados y por lo tanto insisten en repetirlos.

Así que permítame decirle Sr. Presidente:

No importa cuántas veces se entreviste con el Sr. Netanyahu, no importa cuántos paseos haga con él y no importa cuántas leyes emita, no importa cuánto quiera negar su complicidad, la realidad es que Polonia será para siempre, la tierra, el único lugar en todo el mundo, donde los alemanes sabían que podían construir campos de exterminio con la plena seguridad de que ni la población mayoritaria ni su gobierno harían nada para detener la matanza igual como no hicieron nada para detener a Jmelnitsky y en ambas ocasiones perdieron.

Su actitud Sr. Duda solo garantiza que todos recordemos la historia, hoy gracias a Usted miles de judíos salen de la ignorancia y conocen a Sholem Ash y millones de personas que leen nuestro DiarioJudio.com se enteraran de su traiciones pasadas y presentes, todo lo cual se hubiera evitado si Usted en vez de tratar de perpetuar la mentira hubiera reconocido la verdad.

Por no haberlo hecho y gracias a Usted hoy todos condenamos el presente y reafirmamos -gracias a sus leyes de recuperación de propiedades y ciudadanía- que los gobiernos polacos siempre han sido más cobardes que su población.

Si Sr. Duda, los campos de muerte nazis fueron construidos por los alemanes, en tierra polaca y les dejaron a Ustedes la hipoteca por lo que hoy son polacos, y les le pertenecen tanto como le pertenece Kielce, como le pertenece la casa que le quito a mis abuelos después de 500 años de propiedad, como le pertenecen los cementerios que está destruyendo porque sabe Usted Sr. Presidente, la historia no la escriben los perdedores y por tercera ocasión usted ha vuelto a cometer el mismo error de escoger el lado equivocado de la honorabilidad.

La liga cosaco-tártara batió en varios choques a las fuerzas polacas: el 16 de mayo de 1648, las derrotó en la batalla de Zhovti Vody («aguas amarillas»), en las que los cosacos que combatían en las filas polacas cambiaron de bando. ​ Los mandos militares polacos, bisoños, decidieron abandonar las plazas fortificadas de la región y replegarse al oeste. ​ Alcanzados por Jmelnitski cerca de Korsun, fueron derrotados nuevamente el 26 de mayo y apresados. ​ La noticia de estas victorias avivó la rebelión, que se extendió por toda Ucrania. ​ Miles de voluntarios se unieron a sus fuerzas y se formaron bandas acaudilladas por notables locales que cometieron atrocidades contra polacos y judíos. ​ Los rebeldes saqueaban las iglesias católicas. ​ Los magnates polacos, que contaban con huestes propias, emprendieron la retirada al oeste, marcha a la que se unieron polacos, judíos, sacerdotes católicos y miembros de la baja nobleza polaca de la región. ​ En su marcha, las bandas armadas de los nobles cometieron también tropelías contra los rutenos.

El 18 de agosto de 1649  Juan II Casimiro Vasa, Rey de Polonia ​firmo un acuerdo que otorgaba autonomía a los territorios que dominaba, permitía el mantenimiento de cuarenta mil tropas cosacas regulares, expulsaba a las polacas y a los judíos de las provincias de Chernigov, Bratislav y Kiev, reservaba los puestos de la administración regional a los cosacos y a la nobleza ortodoxa y concedía un escaño al metropolitano de Kiev en el Senado de la mancomunidad. ​ Se proclamó la amnistía de los rebeldes.​ A cambio, los nobles polacos recuperaron sus haciendas y los campesinos fueron sometidos de nuevo a la servidumbre.​ Cada bando, sin embargo, consideró el pacto simplemente una tregua, y trató de reforzar su posición para imponerse al otro; pero la traición tuvo un precio y el reinado de Juan II Casimiro Vasa marcó el fin de Polonia-Lituania como gran potencia y el comienzo de un periodo de decadencia que parece no tener fin
En 1934 el General Josef Pilsudski por motivos similares a los de Casimiro firmo un tratado de no agresión y colaboración esta vez no con los cosacos sino con Hitler.

En octubre de 1938 Adolf Hitler, apoyándose en ese tratado traidor expulsó a 12 000 judíos polacos que vivían en Alemania. El Gobierno polaco en vez de recibirlos como lo que eran, sus ciudadanos, acepta 4000 y rechaza a los 8000 restantes, que quedan varados en la tierra de nadie en la frontera entre Polonia y Alemania.

Polonia repite la traición de 1648 y un año más tarde sufre las mismas consecuencias.

Sr. Duda entiéndalo, la comunidad judía polaca ha sido siempre el canario en la mina del país.  Lo que nos pasa primero a nosotros les pasa después a todos. Si Usted cree que negando sus errores no los van a volver a repetir le tengo malas noticias: la historia demuestra lo contario así que, os invito Sr. Presidente a confrontar el pasado del país, reconocer los errores, vivir finalmente en armonía con todos sus ciudadanos -presentes y pasados- y le garantizo que, la historia no se repetirá y nunca volverá, ni Usted ni su gobierno a ser acusado de cómplice ni sus tierras usadas como campos de muerte facilitados por la traición.

¿Tendrá Usted el valor, la conciencia, la humildad de reconocerlo?

Quizás como un primer paso debería de aprender Yiddish y leer a Sholem Ash o por lo menos conseguirse una traducción al polaco, leer Kidush Hashem, reconocerse en él y terminar con la maldición que desde 1648 ha condenado al país a una decadencia sin fin, un país donde, si Jesús hubiera llegado, su policía lo hubiera transportado a Aushwitz o lo hubiera atacado de haber sobrevivido.

Quizás al fin llegó el momento de ser valiente, de ser ejemplar, de ser un buen polaco, de reconocer los errores y avanzar hacia el futuro con la conciencia limpia, con una nación unida sin necesidad de emitir leyes que oculten su pasado.

Tiempo de cambiar…¿No cree Usted Sr Presidente?

Todos los descendientes de la comunidad judeo-polaca y yo, lo apoyaremos, lo acompañaremos y le demostraremos lo que la verdad, el valor y la solidaridad pueden lograr. (Recuerda Usted, solidaridad, el sindicato organizado por el Dr. Mark Edelman el bundista-yiddishista-judío-polaco líder del levantamieto del Ghetto de donde salió para luchar en el de Varsovia y sobrevivir para finalmente crear el movimiento de Solidaridad que los liberó de los rusos)  https://es.wikipedia.org/wiki/Marek_Edelman

Porque ve Usted Sr. Duda, ¡Cuando vivimos y creamos juntos católicos y judíos, Polonia es mejor!

 

 
Comentarios

Pero fue uno de los pocos polacos que salvaron judíos arriesgando su vida. Otro caso que recuerdo es el de Irena Sendler

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