Por Israel
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12 Tishri 5779 | viernes septiembre 21, 2018
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Yihad demográfica: Los islamistas celebran el incremento de las poblaciones musulmanas en Europa


Un informe reciente del Centro de Investigación Pew dice que la población musulmana de Europa puede triplicarse para el año 2050. Si Mahoma no puede vencer a los infieles en el campo de batalla, los derrotará en el campo demográfico: “Muhammad, el nombre más popular para los recién nacidos en Holanda por segundo año consecutivo” es el título de un reciente informe. Muhammad es aparentemente también el nombre más popular en Inglaterra. De hecho, Muhammad es uno de los nombres más populares en todo el noroeste de Europa…

“Somos 50 millones de musulmanes en Europa”, afirmó Muammar Gaddafi allá en el año 2006, añadiendo de forma más realista: “Existen indicios de que Allah le otorgará la victoria al Islam en Europa, sin espadas, sin armas, sin conquista, lo convertirá en un continente musulmán dentro de unas pocas décadas”.

Aunque la yihad histórica de origen fue una guerra directa contra los infieles para hacer supremo el Islam, los ulema articularon una variedad de otros yihad, todos los cuales funcionan para el mismo fin: al igual que con jihad al-lisan(literalmente lengua, que significa propaganda, apologías, polémicas, etc.) y jihad al-mal (apoyo monetario o material a los yihadistas, incluso a través del zakat), así también jihad al-wilada (o maternidad) se ve como una forma de contribución a la “lucha” para hacer del Islam lo más supremo.

Esto puede lograrse bien con mujeres infieles o musulmanas. Como ejemplo de lo primero, un imam musulmán grabó  en video diciendo que, debido a que los europeos carecen de virilidad, sus mujeres buscan fertilidad entre los hombres musulmanes. Por consiguiente, “¡Las haremos fértiles! ¡Engendraremos hijos con ellas, porque conquistaremos sus países! Así les guste o no, ustedes alemanes, estadounidenses, franceses e italianos y todos los que se asemejen a ustedes [occidentales] – acojan a los refugiados ya que pronto los convocaremos [y sus hijos nacidos en Europa] en el nombre del próximo califato y les diremos a ustedes, ‘Estos son nuestros hijos’”.

Algunos musulmanes operan de acuerdo a esta lógica y eso es algo evidente. El diario de Patrick Kabele, un musulmán africano quien vivía y fue arrestado en Gran Bretaña por tratar de unirse al Estado Islámico, (su motivación principal era comprar una esclava sexual de nueve años) tenía referencias que solo los musulmanes de ideas afines entenderían: en un esfuerzo, tal como dijo el imam antes mencionado, de utilizar a las mujeres europeas como incubadoras y “engendrar hijos con ellas”, Kabele notó que había estado “sembrando a algunas mujeres por aquí”, agregando, “ya no beso más”. A diferencia de las relaciones sexuales directas, besarse es considerado un acto íntimo y los musulmanes, de acuerdo a la doctrina al-wala’ wa al-bara, nunca deben intimar, ciertamente no amar a las no-musulmanas, incluso cuando estén casados con ellas, aunque pueden tener relaciones carnales con ellas.

Aun así, las mujeres musulmanas siguen siendo el factor principal que fomentara el futuro del yihad y muchas de ellas lo ven como una obligación. Una voluntaria y traductora eritrea cristiana que trabajaba en los centros de inmigrantes en Alemania y que a menudo estos asumían era musulmana, confesó el año pasado que “los inmigrantes musulmanes suelen confiar en ella y le cuentan su aversión hacia los cristianos” y que “un número de inmigrantes musulmanes con los que ella ha hablado han revelado un odio hacia los cristianos y están decididos a destruir la religión”. El cómo planean hacer esto es diciendo: “Algunas mujeres me dijeron: ‘Multiplicaremos nuestro pueblo. Debemos tener más hijos que los cristianos porque es la única forma en que podemos destruirlos aquí’”.

La noción que una natalidad musulmana significa más poder musulmán está tan arraigada entre los musulmanes que las recomendaciones de “planificación familiar” en África occidental, que a pesar de su escasez de recursos, tiene la tasa de natalidad más alta del mundo, son vistas regularmente por los musulmanes como una conspiración occidental. “La política de Occidente es reducir nuestras cifras”, dijo Hassane Seck, un imam de Senegal. “Debido a su perversa promoción al tema de la anticoncepción, las mujeres en Europa ya no son fértiles, pero las nuestras sí lo son. Habrán muchos más de nosotros y ellos tienen miedo”. El informe agrega que él y otros “imams citan un pasaje en el Corán que implora a los musulmanes ‘avanzar y multiplicarse’ y la planificación familiar es vista por muchos en la región como un complot occidental para frenar la expansión del Islam”. No es de extrañar que una de cada tres personas en el planeta se espera sea musulmana para el año 2070.

“Tenemos 50 millones de musulmanes en Europa”, afirmó Muammar Gaddafi en el 2006, agregando de forma más realista: “Existen indicios de que Allah le otorgará la victoria al Islam en Europa, sin espadas, sin armas, sin ninguna conquista, lo convertirá en un continente musulmán” dentro de unas cuantas décadas”. Las continuas encuestas e informes sugieren que este sueño musulmán tan anhelado puede no ser tan descabellado.

Un reciente informe del Centro de Investigación Pew dice que la población musulmana en Europa puede que se triplique para el año 2050, justo cuando todos esos bebés Muhammad estén arribando a la mayoría de edad y cuando los imams los “convoquen”. Solo en Alemania, cerca del 20% de la población podría ser musulmana para el año 2050. El 20% no es demasiado poco para una toma de control islámica, o al menos que haga estragos masivos en Alemania. Sin embargo, el informe también concluye que incluso “si toda la inmigración a Europa se detuviera inmediata y permanentemente” y debido a las significativamente tasas de natalidad más altas en las familias musulmanas, la población musulmana de Europa seguirá creciendo significativamente, a unos 36 millones, casi el doble de la población actual.

A no muchos europeos occidentales les parece importar; algunos incluso se alegran de ver morir a su propia especie y ser reemplazados por musulmanes, tales como la Dra. Stefanie von Berg, quien se regocijó ante el parlamento alemán: “Señora Presidenta, señoras y señores, nuestra sociedad cambiará. Nuestras ciudades cambiarán radicalmente. Yo sostengo que en 20, 30 años ya no habrá una mayoría [alemana] en nuestras ciudades…. Y quiero dejar esto muy claro, en especial a aquellos extremistas de derecha: ¡Esto es algo bueno!” Mientras tanto, “el jefe de la agencia de inteligencia nacional de Alemania está presionando para que se revoquen las leyes que restringen la vigilancia a menores de 14 años, argumentando que el país enfrenta graves riesgos a lo que los medios de comunicación alemanes denominan ‘yihadistas del jardín de infantes’”.

Desde aquí uno entiende la verdadera raíz del problema inmediato:  el Islam no está invadiendo y tomando el poder con la punta de la espada tal como lo realizo una vez, los occidentales están haciendo todo lo posible para permitirlo, perjudicándose a sí mismos.

Tales son los signos de los tiempos: una cultura moribunda, tipificada por la incredulidad, el hedonismo, el cinismo y quizás lo más revelador, la reducción de las tasas de natalidad, simplemente tiene poco por qué vivir ya que le da paso a una más recelosa, tal como predijo el historiador anglo-francés Hilaire Belloc (b.1870) hace ya casi un siglo:

  • “El recrudecimiento del Islam, la posibilidad de ese terror bajo el que vivimos durante siglos reapareciendo y nuestra civilización luchando de nuevo por su vida contra lo que fue su principal enemigo durante mil años, parece algo fantástico”, escribió, antes de explicar: “Las culturas surgen de las religiones; en última instancia, la fuerza vital que mantiene cualquier cultura es su filosofía, su actitud hacia el universo; la decadencia de una religión implica la decadencia de la cultura que le corresponde a esta; lo observamos más claramente en el colapso del cristianismo actual. En el Islam no ha habido tal disolución de su doctrina ancestral o, en todo caso, nada correspondiente a la ruptura universal que sufrió la religión en Europa. Toda la fuerza espiritual del Islam aun está presente en las masas de Siria y Anatolia, en las montañas al este de Asia, en Arabia, Egipto y el norte de África. El fruto final de esta tenacidad, el segundo período del poderío islámico, puede que sea retrasado, pero dudo que pueda ser pospuesto permanentemente”.

 

Raymond Ibrahim es compañero redactor en el Foro del Medio Oriente.

Traducido por Hatzad Hasheni

 
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Felicitaciones a Europa, tarde piaron

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