Por Israel
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11 Iyyar 5778 | jueves abril 26, 2018
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Al contrario del pasado, quien lidera actualmente el odio hacia los judíos es la izquierda europea


Las grandes atrocidades fueron perpetradas por el antisemitismo de la derecha clásica, sin embargo hoy provienen del otro lado, cuyos participantes son, entre otras cosas, inmigrantes musulmanes enojados.

Aquellos que vieron el antisemitismo como un fenómeno que comenzó con las Cruzadas y terminó en Auschwitz estaban equivocados en ambas perspectivas. El antisemitismo no comenzó como un fenómeno europeo, sino como un fenómeno global que se desarrolló durante el período de la esclavitud en Egipto y tal vez incluso en los días de Labán el arameo que persiguió a Jacob. Tampoco terminó en el Holocausto, como muchos supusieron.

La realidad de hoy es que descubrimos que no sólo el antisemitismo no fue erradicado, sino que se ha convertido en un monstruo de dos cabezas: la cabeza antisemita clásica, con pintadas de esvásticas, profanación de sinagogas y lápidas rotas, y la segunda cabeza que es el antisemitismo con métodos modernos, que copia las antiguas tácticas del ostracismo, el boicot y la deslegitimación que fueron adoptadas y que se toman actualmente contra individuos judíos en el exilio pero llevadas a una lucha interestatal contra el estado judío.

Históricamente, el antisemitismo es un fenómeno único: durante años, a lo largo de la historia humana, los pueblos han luchado para conquistar territorios de otros pueblos. Hicieron esto para tomar el control de los recursos naturales, las riquezas o simplemente movidos por el deseo de expansión. El enemigo no se percibía como un peligro para el futuro de toda la humanidad, sino como una entidad en competencia con objetivos conflictivos o contrapuestos.

Este no es el caso con el pueblo judío: los judíos son presentados como una amenaza para toda la raza humana y, por lo tanto, la aspiración es eliminarlos de la sociedad. Este es un enfoque unilateral. Los judíos nunca trataron de tomar el control de las naciones y países que los acogieron. Trataron de servir fielmente y con plena identificación con los objetivos y deseos de esos países y pueblos.

Muchos historiadores tienden a coronar al sacerdote e historiador egipcio Manetón como el primer pensador antisemita. Manetón, hijo de la civilización helenística, vivió en el siglo III a.c., incluso antes del cristianismo, y sus observaciones tenían que ver con el éxodo de Egipto. Insistió en que los judíos no salieron de Egipto como vencedores después de largos años de esclavitud, sino que fueron expulsados ​​porque eran leprosos y se dedicaban a actos destructivos y a promover el mal. Según él, fueron expulsados ​​al desierto porque pusieron en peligro la cultura egipcia y, de hecho, toda la civilización humana.

Es razonable suponer que Manetón se basó en historias que escuchó en su casa y pasó de padre a hijo. De hecho en los datos de Manetón podemos ver todos los ingredientes que nutren una historia antisemita clásica: Una mentira flagrante mezclada con un oscuro misterio que hace que los vecinos judíos se vean como ambientalmente sospechosos y se los quiera alejar. Tal historia marco puede aclarar por qué los egipcios decidieron arrojar a cada recién nacido al Nilo. El temor demográfico que los judíos continuasen creciendo y ofrecieran una cultura alternativa fue suficiente para detener al pueblo de Israel “para que no se levante de la tierra y se una a nuestros enemigos”.

A pesar de la incitación, el ostracismo y la humillación, la historia judía siempre ha fascinado al mundo. Debido a la Biblia, por el estilo de vida aislacionista y la adhesión a los principios, por los logros, la excelencia, el origen judío de Jesús, por las fuentes judías que nutrieron a Mahoma. Pero, sobre todo, debido a que los judíos eran los proveedores de las innovaciones y los dramas en todos los lugares.

Por un lado, los éxitos en temas científicos, la filosofía, la cultura, la economía y la política bajo el patrocinio del gobernante ocurrieron provocaron el disgusto de las elite locales que se veían apartadas a un segundo plano. Y cuando ocurría un rápido cambio en épocas de crisis, cuando se requerían cabezas de turco, como en una montaña rusa del parque de diversiones – allí estaba el judío humillado, oprimido y expulsado de su casa y de su país en la oscuridad de la noche. Pero, nuevamente, después de un tiempo, por lo general cuando la economía del país colapsaba, la expulsión se anulaba y un montón de alfombras rojas se extendían para que los judíos hiciesen el favor de regresar.

En cuanto a las montañas rusas… el Estado de Israel no avergüenza a la marca judía. La corta historia de la empresa sionista ofrece bastantes transiciones de situaciones de estrés extremo a picos de gloria. Desde las cámaras de gas en 1945 a la declaración de un estado después de dos mil años de exilio en 1948. De aquel sentimiento de destrucción experimentada en mayo de 1967 a aquella otra victoria heroica en seis días en junio de 1967 contra todos los países árabes, lo que terminó en la conquista del Sinaí y los Altos del Golán y la liberación de Judea, Samaria y Gaza. De una rendición sin  ninguna alternativa a los dictados de Idi Amin y frente a los secuestradores del avión de Air France a la heroica operación de rescate en Entebbe al día siguiente.

La metamorfosis generada por los logros militares de Israel en la imagen judía cambió el mapa del antisemitismo. Los círculos nacionales en Europa, aquellos que comprenden las amenazas y los peligros que enfrenta el continente, saben cómo apreciar a aquellos que están en la vanguardia de la lucha contra los fanáticos religiosos cuyo objetivo es convertir a Europa en un bastión islamista y luego hacer lo mismo con todo el mundo. Cualquiera que comprenda en profundidad de la gravedad de la amenaza, y la mayoría de los europeos aún no lo comprenden, ve al Estado judío como un aliado.

En cualquier caso, el antisemitismo clásico y de derecha, ese que tiene un movimiento legítimo respaldado por una importante infraestructura ideológica está en declive. Además de unas pocas islas, como los partidos de la oposición derechista en Hungría y Grecia, estas no son fuerzas de importancia pública. Es cierto que, a la luz de la experiencia pasada no se debe subestimar a estas corrientes y a las corrientes subterráneas desorganizadas, y siempre debemos recordar que las atrocidades más importantes fueron ejecutadas por el antisemitismo clásico, aunque actualmente… el antisemitismo contemporáneo, el más peligroso y amenazante, procede principalmente de la izquierda.

El asesino de la sobreviviente del Holocausto Mireille Knoll gritó, mientras sostenía su cuchillo: Allah U-Akbar, no Heil Hitler. No vio en su acto un acto religioso que promoviera el califato musulmán en el mundo ni que sirviese a la teoría de la raza. Él lo percibió como un acto contra el estado judío. Fue la manifestación de la violencia del nuevo antisemitismo que está ganando impulso del BDS, el mismo que busca molestar a los profesores israelíes y que organiza marchas anti israelíes en las calles de Europa y que forma parte de las Flotillas a Gaza. En resumen, la campaña anti-israelí en el terreno se lleva a cabo bajo la protección y el impulso de la izquierda europea, y cuyos participantes son en su mayoría inmigrantes musulmanes llenos de odio.

La izquierda europea actúa consistentemente para marcar los productos originarios de Judea y Samaria. Le parece un acto moral contra la ocupación. Pero a juzgar por el doble rasero de los productos rusos de Chechenia o Crimea o los productos chinos de las fábricas en el Tíbet, es un acto de simple antisemitismo.

 

http://www.maariv.co.il/journalists/opinions/Article-630639

 
Comentarios

Tan es asi, que asistimos perpléjos como la izquierda europea, es capaz de pasar por alto aquellos actos de violencia perpetrados por los islamistas, con tal de no alinearse con Israel …
hasta ahi ha llegado su inquina contra ese pais, y su virulenta judeofóbia!! …

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