Por Israel
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8 Heshvan 5779 | miércoles octubre 17, 2018
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El antisemitismo resurge en Alemania


Han pasados décadas de la derrota del nazismo, de la barbarie criminal que quiso hacer desaparecer el judaísmo de la faz de la tierra y aniquilar toda vida judía.

Antes eran los “arios”, la pretendida raza superior, que se auto otorgaron el poder de decidir quien tenía derecho a existir y quien no (los judíos), ahora son aquellos musulmanes que viven en Alemania –y en otros países europeos-  que anhelan volver a los tiempos de Muhammad, los que en su simple mentalidad nihilista y supremacista se auto otorgan el poder de decidir qué país tiene derecho a la existencia y cual no (Israel).

Estos nostálgicos de la época de Muhammad van agrediendo y asesinando en tierras europeas a judíos. Las sinagogas y los colegios judíos en suelo europeo tienen que ser protegidas por la policía y en muchos casos por los ejércitos, defenderlos de aquellos que en nombre de Alá están dispuestos a asesinar a los “infieles”.

Las agresiones y violencia contra los judíos no se paran con los hebreos, se extienden a los cristianos, cada vez hay más agresiones contra cristianos.

Hay territorios, zonas No Go controladas por musulmanes que imponen la Sharía, en las que el estado pierde su autoridad. En caso de entrar la policía, ambulancia o bomberos, estos son agredidos por jóvenes musulmanes en Suecia, Francia, Reino Unido, Alemania.

Los políticos dijeron que ante la baja tasa de natalidad europea y las necesidades de mano de obra cualificada, la crisis migratoria podría ayudar a disminuir estas deficiencias, pero muchos y cualificados expertos de diversos países opinan que será todo lo contrario, como recientemente se ha publicado un estudio en el que se cree que estos inmigrantes musulmanes, que en su absoluta mayoría no son refugiados –como se había dicho- sino migrantes económicos, procedentes de países musulmanes costará billones de euros. En el caso de Alemania podrá alcanzar el billón de euros, (10 elevado a 12 euros), pues la gran mayoría de ellos no son dentistas, obreros cualificados, abogados ni científicos nucleares, sino inmigrantes en su mayoría no cualificados. Estas personas nunca podrán pagar lo que han recibido del estado de bienestar alemán durante sus vidas.

No se ha tenido en cuenta el coste de las reunificaciones familiares ni los mayores costos de seguridad. Los costes de seguridad, con toda seguridad -valga la redundancia- serán muy elevados, pues entre estos musulmanes se infiltran salafistas – yihadistas, dispuestos a la Yihad para implementar a través del terrorismo la “pureza religiosa” “como Alá manda” en el colectivo musulmán y agredir a los que ellos consideran “infieles”, a los judíos –que son calificados de descendientes de monos- y a los cristianos –calificados de descendientes de cerdos-.

El ataque a los judíos no obedece a una planificación meditada con tiempo o a un plan orquestado y dirigido de antemano, surge como maduro fruto simple y llanamente del odio hacia el judío que emana de la lectura del Corán y de la Sunna que hacen los nostálgicos de Muhammad. Este odio no se para con los judíos, sigue y continúa hacia los cristianos.

Defender a los judíos, y al judío de las naciones Israel, es una necesidad por parte de los cristianos, de los musulmanes que no quieren la Sharía, y de todos aquellos que quieren que reine la paz en Europa y en el mundo.

Para frenar el totalitarismo islámico es necesario que los “amantes” de la Yihad, de la guerra por Alá, sean conscientes que los judíos tienen aliados, y que Israel será defendida y, Jerusalem, reconocida como su capital eterna.                                                                    En caso contrario, los filo yihadistas, los salafistas y yihadistas percibirán debilidad y sentirán que tienen el terreno libre para atacar a los judíos y después a los cristianos y a los musulmanes que no son como Alá manda.

Al terrorista no se le convence, se le vence. La Espada del Islam, la tiranía y totalitarismo islámico solo respetan al que muestra vigor y nervio, y desprecian -y aplastan-  al melindroso, al buenista y colaboracionista.

Está en la mano de los europeos elegir entre mostrar entereza ante el totalitarismo y terrorismo islámico o ser melindrosos, melifluos, y serviles como nuevos dhimmies.

 

 
Comentarios

¿No es tiempo ya de conformar organizaciones judías más comprometidas con la autodefensa, coordinadas junto con sus pares cristianos, para poder evitar así la hostilidad y avasallamiento por parte de estos naziislámicos?

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