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13 Kislev 5779 | miércoles noviembre 21, 2018
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Día de Al-Quds en Irán: ¿Ideología o intereses?


El 8 de junio, la República Islámica de Irán celebró su anual “Día de Quds” con el fin de expresar el apoyo de la nación a la lucha palestina. Irán invierte una gran cantidad de esfuerzos en conmemorar este evento y moviliza a sus ciudadanos para que inunden las calles en solidaridad. ¿Es la hostilidad exhibida hacia Israel en tal fecha, el Día de Quds, un reflejo de ideología pura, o es un producto del deseo de Teherán de elevar su estatus como líder superior regional y líder del mundo musulmán?

El Día de Quds (Ruz-e Jehani-ye Quds), conmemorado anualmente en Irán el último viernes del mes de Ramadán, representa el esfuerzo de ese país por mostrar solidaridad con la lucha palestina. El evento transmite la línea inflexible del gobierno iraní ante la existencia de Israel. Como en años anteriores, muchos ciudadanos iraníes dentro y fuera del país participaron en las manifestaciones, que incluyeron discursos de odio por parte de altos funcionarios iraníes que pedían la destrucción de Israel y la quema de las banderas de Estados Unidos, Israel e incluso la de Arabia Saudita.

La decisión de conmemorar el Día de Quds, adoptada por el Ayatolá Ruhollah Jomeini no mucho después del establecimiento de la República Islámica de Irán en 1979, tuvo como objetivo resaltar el enfoque del régimen revolucionario hacia la lucha palestina. Ese enfoque era desafiar la hegemonía reinante estadounidense y de los países occidentales (los “poderes arrogantes”) y hacer un llamado a la unificación del mundo musulmán en contra de su influencia.

Para determinar la fuente de la hostilidad de la República Islámica hacia Israel, es útil examinar el contexto histórico. La revolución islámica, siendo esta la culminación de la oposición por parte de Jomeini al Shah y a sus decretos, se produjo durante una crisis en el Islam moderno. En opinión de Jomeini, la precaria situación de Irán se derivó del control de un monarca autocrático que decidió desvincularse del Islam. Esto condujo a una dependencia sin precedentes con los Estados Unidos y Occidente tanto como a los estrechos vínculos de Irán con Israel que para ese momento formaban parte de esa relación.

Es difícil determinar con exactitud el cómo Jomeini se percató de los lazos entre el monárquico Irán e Israel, ya que el régimen del Sha hizo todos los esfuerzos para desdibujarlos por razones tanto internas como externas. Sin embargo, Jomeini hizo mucho uso de ellos en su predica. En la introducción a su libro Velayat-e Faqih Hokumat-e Eslami, este se centró en identificar a los enemigos del Islam. Este documento, que con el tiempo se convirtió en una especie de constitución dentro del sistema político revolucionario, presentó a los judíos como enemigos del Islam y colocó a Israel en el centro del eje de la resistencia para la República Islámica.

La expansión de los vínculos entre Irán e Israel en la década de los años 60, especialmente en los campos de seguridad, comercio y agricultura, enfureció a Jomeini. En su discurso del Día de Ashura en junio, 1963 describió tres círculos con un centro común que este veía como barreras para el desarrollo de Irán. En el círculo exterior colocó la masacre en la que Hussein bin Ali y sus seguidores fueron asesinados por Yazid ibn Mu’awiya y su ejército en la Batalla de Karbala en el siglo 7, lo que provocó una fractura en la comunidad de creyentes. En el círculo central, colocó la declaración del Sha sobre los principios de la “Revolución Blanca” dirigida a profundizar la separación entre la religión y el estado. En el círculo más íntimo, colocó la conexión entre Irán e Israel, que en su opinión simbolizaba la desconexión del gobernante a la voluntad del pueblo.

El 5 de junio, 1963 Jomeini fue arrestado y encarcelado en Teherán, pero las autoridades le permitieron regresar a la ciudad de Qom. Un mes más tarde pronunció otro discurso en el que atacó la participación de Israel en la iniciativa de reforma agraria y la cooperación militar entre los dos países.

En noviembre, 1964, Jomeini salió hacia el exilio desde Irán, pero 15 años en el exilio no disminuyeron su influencia. En febrero de 1979, estableció la República Islámica de Irán, le dio un portazo a las relaciones Irán-Israel y puso fin a la extensa red bilateral de contactos que los dos países habían construido a lo largo de tres décadas.

La decidida oposición por parte de Jomeini a la presencia de Israel en la región se convirtió, con el tiempo, en un modelo para quienes buscaban demostrar su lealtad hacia el hombre y su camino. Después de su muerte en junio, 1989 sus declaraciones sobre Israel ganaron peso y poder. A pesar de las diferencias de opinión, las diversas facciones del gobierno presentaron un frente unificado anti-israelí.

Aunque es difícil generalizar sobre la estructura política iraní, las principales diferencias de opinión entre los conservadores, pragmáticos y reformistas se enfocan en cuatro temas centrales:

  • El equilibrio de poder entre las instituciones que derivan su autoridad en virtud al decreto divino y aquellos que derivan su autoridad de la voluntad del pueblo;
  • Las relaciones externas de Irán, particularmente el grado de apertura hacia Occidente;
  • Enfoques económicos;
  • Y las libertades civiles, haciendo énfasis en la libertad de expresión.

Sin embargo, todas las facciones están unidas en su hostilidad hacia Israel. Esto es debido al temor de que una opinión que no esté en conformidad con la del instigador de la revolución conducirá a una pérdida de legitimidad política e incluso pudiera llevarle a un tribunal judicial.

La República Islámica utiliza la lucha palestina como una plataforma para lograr éxitos geoestratégicos que sirven a sus propios intereses. Presentarse como el guardián de la lucha palestina ayuda a Teherán a defender el ser partidario de los oprimidos en contra de los opresores. Todo esto aumenta el prestigio de Irán y eclipsa el poder de sus rivales en el mundo musulmán.

En consecuencia, el actual Líder Supremo espiritual Ali Jamenei, al igual que su predecesor, estaba dispuesto a olvidar el hecho de que Yasser Arafat no mostró ningún interés particular en las enseñanzas de Jomeini, a pesar del hecho de que fue el primer huésped de honor en ser invitado a Irán después de la revolución. La falta de apoyo de Arafat y de la OLP a Irán durante la guerra Irán-Irak es otro problema que los líderes iraníes tienden a olvidar, a pesar del recuerdo de la sangrienta guerra que perdura en la memoria colectiva iraní. La postura anti-israelí por parte de Irán prevaleció por encima de la ligera postura ambigua de Arafat durante la guerra, lo que pudiera indicar que los intereses de Irán están sujetos a consideraciones estratégicas en lugar de derivarse enteramente de lo puramente ideológico. Del mismo modo, los intereses estratégicos de Irán lo llevaron a renovar su apoyo a Hamás a pesar de la política de esa organización respecto a los combates en Siria, lo que demuestra una vez más su adaptación a las circunstancias cambiantes.

La hostilidad de la República Islámica hacia Israel se debe a consideraciones tanto estratégicas como ideológicas. A nivel ideológico, aunque a veces parece ser que la actitud hacia Israel y los Estados Unidos se deriva del mismo patrón conceptual, existe una diferencia fundamental. La postura de Irán respecto a los Estados Unidos se basa en un profundo conflicto conceptual que involucra la memoria histórica, pero Irán no tiene objeción al derecho de los Estados Unidos a existir.

Este no es el caso con Israel. El actual gobierno iraní, alentado por la institución de seguridad, rechaza por completo la presencia de Israel en el Medio Oriente.

El anti-sionismo del régimen iraní, que con frecuencia va acompañado de motivos antisemitas, no refleja necesariamente los sentimientos del pueblo iraní, a quien se le ve preocupado por su vida cotidiana. La exhibición de procesiones masivas en el Día de Quds no es un testimonio de su ideología pura. La participación de un gran número de iraníes en marchas no es prueba de que la animosidad hacia Israel promovida por el régimen sea compartida por la población iraní.

 

***El Dr. Doron Itzchakov es compañero investigador asociado en el Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat y en el Centro Alianza para Estudios Iraníes en la Universidad de Tel Aviv.

Traducido por Hatzad Hasheni

https://besacenter.org/perspectives-papers/iran-quds-day/

 
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