Por Israel
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8 Kislev 5779 | viernes noviembre 16, 2018
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Entre boicots y logros


Empresas que investigan y se desarrollan en Israel

Los imaginamos a los enemigos de Israel sentados pensando a ver qué más se les puede ocurrir. ¿Qué espectáculo podemos boicotear? ¿Qué visita a Israel podemos arruinar? ¿A quién podemos mandar una senda amenaza, asustar con nuestras presiones, para que no canten, bailen, actúen o hablen en Israel?

 

Festejan cuando sus intentos de amedrentar surten efecto. Mienten a menudo cuando hay artistas que cancelan por una razón ajena a los intentos de boicot, pero ellos se atribuyen una “victoria”. Celebraron cuando Lana del Rey anunció que no viene, aunque inventando alguna excusa que nadie creyó sobre la agenda que se complicó y no le da tiempo para presentarse tanto ante sus fans israelíes como ante sus fans  palestinos, aunque nadie la había invitado “a Palestina”. Celebraron cuando la selección argentina no llegó a jugar su partido amistoso en Israel antes del Mundial, aunque luego la suspensión de la FIFA a Jibril Rajub, Presidente de la Asociación Palestina de Fútbol, dejó en evidencia el sistema: “por incitar a la violencia y el odio”. ¿Por qué? Porque había exhortado a quemar camisetas de Messi.

 

Es indudable. El movimiento BDS que llama desde sus distintas filiales o “simpatizantes” en el mundo a boicotear todo lo que sea israelí, ha tenido varios éxitos.Bueno…llamémosles victorias tácticas. ¿Por qué sólo eso? Porque lograron sí frustrar varios espectáculos en Israel-aunque es larguísima la lista de artistas que han estado en Israel en los últimos meses y los que están por llegar- pero no han aportado con ello absolutamente nada a los palestinos.

 

¿Por qué?

 

Porque quienes boicotean a Israel mintiendo sobre su realidad, sobre su política, sobre la naturaleza del país, no buscan ayudar a los palestinos sino dañar a Israel. No aportan absolutamente nada a los palestinos. Gastan fortunas en campañas publicitarias llenas de odio para incomodar, dañar, molestar a Israel, no para ayudar ni a un refugiado ni a nadie.

 

Pero sus mentiras no son sólo al acusar a Israel de barbaridades como “limpieza étnica”. Claro que jamás lograrán explicar, si hay limpieza étnica, cómo es que cuando se creó Israel había en su territorio unos 150.000 árabes que se convirtieron en ciudadanos del Estado judío y hoy son algo menos de 1.700.000. Muy poco efectiva esa limpieza étnica ¿No es así?

 

Pero más allá de ello…sus mentiras no son sólo en los argumentos contra Israel. Sus mentiras son acerca de sus objetivos, de su nervio motor. Es que afirman en inglés ante los medios internacionales, que se oponen a la política del gobierno de  Netanyahu. Pero a lo que se oponen es a la existencia misma del Estado de Israel. Los mapas que cuelgan en sus actos, los slogans que gritan llenos de odio, son clarísimos, por más que intenten disfrazarlos de palabras elegantes sobre derechos humanos: “Palestina libre, desde el río hasta el mar”. Para quien no tiene un mapa a mano, aclaremos: esto se refiere desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo. Hay un “problema” en el medio: el Estado soberano de Israel.

 

Y hay otra razón por la que decimos que su intención no es, nunca, ayudar a los palestinos. Nunca, absolutamente nunca, dicen nada contra los terroristas de Hamas que gobiernan a los palestinos desde hace más de 11 años. Nunca protestan por el hecho que los recursos económicos en manos de Hamas, sean dedicados absolutamente siempre a su infraestructura armada y no a construir escuelas y hospitales. Tampoco protestan cuando la Autoridad Palestina corta suministros a Gaza , corta sueldos y agrava así la crisis económica en la franja, de modo que allí el ciudadano tiene sólo unas horas de electricidad por día.

 

Y por sobre todo esto, que podríamos detallar mucho más, nos preguntamos cuánto habrían logrado en pro del pueblo palestino si en lugar de dedicarse al odio y al boicot, hubieran dedicado las energías a estudiar, crear, desarrollar y producir.

 

En el tema mismo de los refugiados , de los que tanto se habla ahora por el conflicto entre la administración Trump y la agencia de la ONU para los refugiados palestinos-UNRWA- es indescriptible la cantidad de recursos malgastados indebidamente. Lo bueno, lo lógico, lo humanamente deseable, habría sido que todo el presupuesto recibido, se hubiese dedicado a asentar y garantizar nueva vida a los aproximadamente 700.000 árabes residentes en la Palestina del mandato británico, que se  convirtieron en refugiados cuando cinco ejércitos árabes atacaron el 15 de mayo de 1948 al entonces naciente Estado de Israel al que trataron infructuosamente de destruir.  Es que más allá del análisis de por qué surgió el problema de los refugiados y las culpas de los líderes árabes al respecto, a nivel personal, cada uno era una tragedia, cada uno sufrió su pesar personal al perder su casa .¿Cómo se explica que la UNRWA-la única agencia de la ONU creada para ocuparse de un problema separado de refugiados en lugar de que el caso de los árabes de Palestina sea atendido como todo el resto por ACNUR- no haya logrado ayudar a esos 700.000 refugiados? En lugar de ayudarlos, los convirtió en 5 millones.

 

Es que se apostó a usarlos como un arma bélica contra Israel, para perpetuar el conflicto en lugar de resolverlo. También en eso se pensó en cómo molestar y dañar a Israel, no en cómo ayudar a los palestinos.

 

Eso, mientras aproximadamente 800.000 judíos de países árabes que tuvieron que dejar sus hogares en las tierras en las que habían nacido, fueron recibidos por Israel, un país que lidiaba en aquellos años con numerosas carencias. Todos fueron convertidos en ciudadanos. Ni uno se mantuvo en condición de refugiado.

 

¿Por qué?

 

Porque se apostaba por la vida, por la dignidad, por el desarrollo del pueblo en su tierra ancestral.

 

Y todos estos años, mientras el mundo árabe se dedicó a boicotear y en los últimos años son los así llamados “amigos de la causa palestina” los que lo hacen con especial fervor, Israel no se detuvo. Siguió avanzando, desarrollándose, se convirtió en una potencia no sólo militar sino también científica y tecnológica. Mientras sus enemigos lo acusan de los peores crímenes del mundo y jamás aportan ni a los propios palestinos ni a la comunidad internacional en nada positivo, Israel sigue prestando asistencia a países en desarrollo, ayudando en agricultura y numerosas áreas más, a quien necesita y acepta su ayuda.

 

Lo peor es pensar cuánto se han perdido los propios árabes , cuánto mejor estarían si entendieran lo beneficioso que resultaría cooperar con Israel por el bien de Oriente Medio todo.

 

Al haber comenzado días atrás el año nuevo judío, deseamos al pueblo judío que sepa seguir apostando por la vida y por el desarrollo, por su propio bien y el del mundo todo. Y a los vecinos del Estado judío, deseamos que cambien de actitud. Realmente saldrían ganando.

 

 
Comentarios

xq usas el término palestino cuando hablas de los árabes. para mí ese término es incorrecto. hasta hace solo 70 años los palestinos eran judios. cristianos y arabes. jordania era palestina tmb

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