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24 Sivan 5779 | jueves junio 27, 2019
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El partido militar en Israel


Benny Gantz y Moshé Yaalón Foto: Kobi Gideon GPO

 

 

No es la primera vez que aparece el “partido de los generales” -conformado por altos ex oficiales de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y de otros organismos de seguridad tales como el servicio de inteligencia Mossad o el Shabak (Servicio de Seguridad General), la Policía, etc.- en vísperas de las elecciones generales, apuntando a un nicho electoral limitado en el fragmentario sistema de partidos.

La diferencia es que la alianza presentada por el ex ministro de Defensa, teniente general (retirado) Moshé Yaalón, y el ex jefe del Estado Mayor, teniente general (retirado) Benny Gantz, pareciera tener esta vez el potencial de dibujar el mapa político Israel agrupado en dos grandes bloques, no precisamente bajo el espectro tradicional de derecha-izquierda.

Hace al menos más de un año, en una conversación personal, el investigador de Oriente Medio, Jonathan Spyer, sugirió jocosamente la idea de que estaban amaneciendo en Israel una pugna incipiente entre la alianza del nacionalismo religioso y el populista frente al nacionalismo liberal. Spyer lo comparó sarcásticamente con el enfrentamiento entre los islamistas del AKP y los militares kemalistas en Turquía, y señaló a estos últimos como una reminiscencia del pasado.

Mientras tanto, con la disolución de la Unión Sionista, los líderes laboristas parecen admitir que toda la campaña electoral del partido se basará, de aquí en más, en la promesa de ir como furgón de cola en algún bloque que se forme contra el primer ministro, Benjamín Netanyahu.

“Sólo comí mierda de ella”, expresó al disolver la Unión Sionista el presidente del Partido Laborista, Avi Gabbay, de su ex aliada Tzipi Livni, líder del minúsculo partido Hatnuá, quien a su vez acusó de ególatra al líder del laborismo.

De hecho, las encuestas de opinión vaticinaban una caída de la Unión Sionista de sus actuales 24 escaños a menos de dos dígitos en la Knéset (Parlamento). Ante este escenario, a Gabbay no le quedaba otra alternativa antes de las primarias del laborismo, programadas para febrero, que quitar todos los lugares blindados reservados para los miembros de Hatnuá de la lista de candidatos, en un intento por salvar del naufragio lo poco que queda.  Probablemente, consideró que la mejor manera de hacerlo era despidiéndose de Livni.

 

 
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