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23 Sivan 5779 | miércoles junio 26, 2019
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Sonoro fracaso de Erdogan en las municipales turcas


La baqueteada oposición turca consiguió triunfos fundamentales en las elecciones municipales del domingo, entre los que destaca la conquista de las alcaldías de Ankara y Estambul por primera vez en 25 años. Aunque el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) se hizo con la mayoría de los votos a escala nacional, los resultados han sido un batacazo para el diríase que invencible presidente Recep Tayyip Erdogan.

Las elecciones no fueron ni limpias ni libres, ya que Erdogan se sirvió del poder del Estado para desnivelar el terreno de juego en beneficio del AKP. Los medios turcos, casi todos controlados por Erdogan, dedicaron muy poco tiempo a la campaña de la oposición, mientras que se hicieron amplio eco de la del AKP. Asimismo, el presidente amenazó a los líderes y votantes de la oposición con llevarlos a los tribunales y con reemplazar a los candidatos ganadores con fideicomisarios designados por el Estado. El proceso electoral mismo estuvo signado por irregularidades en la votación y el recuento, y al menos cuatro personas murieron durante la jornada.

Teniendo en cuenta lo desnivelado que estaba el terreno de juego, la oposición consiguió logros muy notables. Un tercio de las provincias experimentaron cambios de signo político. Así, el laico Partido Republicano del Pueblo (CHP) arrebató ocho de ellas al AKP, que perdió otras siete a manos de su aliados ultranacionalistas. El CHP controla ahora 21 de las 81 provincias; esas 21 provincias, por cierto, reúnen la mitad de la población y más del 60% del PIB. En cambio, el AKP ha pasado de controlar el Gobierno de los municipios que aglutinan el 75% de la economía a hacerlo sólo con los que manejan el 30%.

Contra todo pronóstico, el pro kurdo Partido Democrático del Pueblo (HDP) se aseguró el control en numerosas provincias de mayoría kurda. Etiquetado como “terrorista” por los líderes turcos, y con miles de miembros encarcelados con acusaciones amañadas, el HDP se las ha apañado para conservar al menos siete provincias, y hasta ha arrebatado una, Kars, a los ultranacionalistas.

Perder Ankara y Estambul es una derrota simbólica y sustancial para Erdogan. Ankara es la capital de la república laica, es decir, que tiene un gran poder político. Y Estambul es la localidad natal de Erdogan; el lugar en el que lanzó su carrera en los años 90, luego de conquistar su alcaldía, y donde jamás había perdido una votación importante. Como nodo financiero y cultural, Estambul es además un salvavidas económico para Erdogan, que ha confiado en el flujo procedente de las arcas municipales de la ciudad para impulsar al AKP y sus clientes. Como dijo repetidamente en campaña, “quien gana en Estambul, gana en Turquía”.

El presidente turco se encuentra ahora en una encrucijada. Puede centrarse en la crisis económica provocada por su mala gestión o bien puede tratar de impugnar los resultados electorales para recuperar Estambul y otras plazas importantes. Los aliados de Turquía en la OTAN deberían urgir a Erdogan a respetar los resultados. Mientras el país brega con su primerarecesión en una década –y en el horizonte se vislumbra una crisis económica formidable–, a su hombre fuerte se le debería hacer ver que sus maniobras no serían bien recibidas ni por las decenas de millones de personas que votaron contra él ni por los inversores globales, que ven su errática administración con gran preocupación.

© Versión original (en inglés): FDD
© Versión en español: Revista El Medio

NOTA: Merve Tahiroglu ha sido coautora de este artículo.

 
Comentarios

Este individuo no será núnca el «califa» de un nuevo imperio turco, como su mente histriónica y trasnochada le lleva a anhelar …. se quedará en lo que siempre ha sido, un politcastro de cuarta, un inigente intelectual al que no le caben en las neuronas, dos ideas a la vez, un tírano sanguinário y abyecto, que tiene por correlegionarios, y cómplices de sus fechorias, a asesinos de su calaña, tales que Maduro, Ortega, o el leader de la «revolucion irani» (entre otros), como parte de esa extensa coleccion de sátrapas y enemigos de la libertad, a quienes los demonios confundan …

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