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| viernes septiembre 13, 2019
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Surin Hershko, el soldado israelí herido en Entebbe, cuenta su historia

Aunque quedó paralítico, afirma: "Estoy orgulloso y feliz de haber estado allí y de haber sido parte de aquello".


Surin Hershko despierta admiración. Por su temple, por la forma en que encara la vida, por su análisis, por su actitud ante sus propias limitaciones físicas, la parálisis desde el cuello hacia abajo producto del disparo de un soldado ugandés que le pegó en la columna vertebral, aquel 4 de julio de 1976.

 Como joven combatiente en la Brigada de Paracaidistas, fue uno de los elegidos para participar en el rescate de los rehenes secuestrado por terroristas palestinos y alemanes y llevados a Entebbe, Uganda. Pero ya no volvió igual.

Sin embargo, el orgullo que sintió en aquel entonces al entender el significado del operativo en el que participaría, es el mismo que siente hoy de saber que estuvo allí.

Al cumplirse hoy 4 de julio 43 años de aquel histórico rescate que impactó al mundo entero y colmó de orgullo a Israel y el mundo judío, conversamos con Surin Hershko. Y le agradecemos la oportunidad.

 

P: Surin, se cumple un nuevo aniversario del rescate de los rehenes en Entebbe en el cual tú participaste y me pregunto qué significan para ti estas fechas. Está por un lado la dimensión personal de la herida grave e irreversible que sufriste y está también todo el resto, a nivel nacional.¿Cómo te sientes?

R: Desde un punto de vista personal, no hay lo que hacer. El tiempo pasa, vamos envejeciendo . Pero si miro hacia atrás, no cambiaría nada de lo que hice. Estoy orgulloso y feliz de haber estado allí y de haber sido parte de aquello. No renunciaría a haber estado ahí. Y recuerdo ahora del proceso. Recuerdo cuando salí de la unidad de cuidados intensivos y fui a rehabilitación. Ahí hablé con el director, Profesor Rozin, quien me explicó la situación, me dijo cómo era exactamente el cuadro, tratando de ser justo, de no despertar en mí expectativas demasiado altas. Y yo me di a mí mismo más tiempo. El médico me dijo que esperemos unas semanas más, algo más de tiempo, unos meses más…y lentamente capto que esa es la situación, que no va a cambiar.

P: Que no te puedes mover.

R: Así es. Entonces en forma natural siento que tomé una decisión tras entender que perdí un año en rehabilitación y no pude estudiar-me había anotado en la universidad-pero que sí puedo estudiar. Así que me anoté de nuevo para el año siguiente para no perder otro año más.  Esa fue mi actitud de fondo todo el tiempo: entender que hay muchas limitaciones, hay desventajas, pero lo que tengo y lo que sí puedo hacer, lo tengo que aprovechar al máximo. Esa fue mi actitud todos estos años. Se ve que es algo en mi naturaleza. No es que lo pensé demasiado, que me puse a pensar cómo será más sabio actuar. Fue natural en mí. Y hoy, tantos años después, estoy satisfecho con aquella decisión.

P: Y siempre insistes en hacer solo todo lo que físicamente puedes ¿verdad?

R: Creo que soy muy práctico. Lo que puedo hacer, lo hago. Si preciso tomar agua y preciso que me traigan y sostengan el vaso, pediré esa ayuda. No hay problema. Si puedo atender el teléfono, bien. En un aparato preciso que me pongan los audífonos. En el Iphone prendo el parlante.

P: Con esa varita mágica que tienes y manejas con la boca.

R: Así es. Varita fantástica. También escribo así en la computadora, paso las páginas de un libro, disco en el teléfono. Manejo el televisor, paso canales en el control remoto. Ningún problema. Hasta me puedo rascar la nariz.

P: Lo dices todo con una sonrisa. Es simplemente una actitud ante la vida.

R: Así es. Tengo experiencia de vida. Creo que es una actitud inteligente. Sé que en mi situación o en otra situación difícil que limita, uno puede estar deprimido y ver todo mal. Creo que mi actitud es mejor. Y fue así desde un principio.

P: Al mismo tiempo ¿tienes esperanzas de que algo cambie, que la medicina permita una mejora?

R: Yo estoy al tanto de las investigaciones científicas, leo y sé qué es lo que se hace al respecto. Soy consciente de que es un tema muy complicado. No tengo dudas de que habrá progresos en esto, pero llevará muchos años y no creo que sea relevante para mí. Hoy, mirando hacia atrás, creo que de joven tenía otras esperanzas al respecto.

P: Surin, más allá de la independencia que te da esta actitud, porque eres independiente en tu alma y esa es la base ¿también hay aquí una decisión consciente porque no querías que la gente te tenga lástima?

R: Sí, es cierto. No me gusta que me tengan lástima. Pero el tema no es solamente ser independiente  sino el hacer cosas, estar ocupado. Es mi forma de ser. Si uno está ocupado, la vida es más interesante. Y si uno sale y pasea, la vida es más hermosa. Y cuando yo tengo ese enfoque en forma natural, todo es más fácil también para la gente que me rodea, que no siente que tiene que estar todo el tiempo  consolándome y alentándome. Quiero que si salgo con amigos a tomar un café, yo pueda ser uno más del grupo, que pasemos bien. Si vamos a un pub, que sea divertido para todos, no que “me saquen” para subirme el ánimo sino porque queremos estar juntos entre amigos. Gracias a Dios, tengo muchos amigos y una buena familia muy cálida. Eso da mucha fuerza. Así que aunque fue siempre mi actitud natural, retrospectivamente también puedo decir que fue una decisión inteligente.

P: ¿Cómo está compuesta tu familia?

R: Mis padres ya fallecieron. Tengo un hermano mayor que tiene dos hijos y ahora también nietos pequeños. Juego mucho con ellos, me hamaco con ellos y vienen mucho a mi casa. Son divinos y a mí me encanta estar con ellos.

Siempre, Entebbe

P: Desde aquel 4 de julio de 1976 has hecho muchas cosas. Pero cuando te presentas en un grupo, por ejemplo, aunque tú no lo digas, siempre serás el soldado israelí herido en Entebbe ¿verdad?

R: Así es. Siempre.

P: ¿Y eso te molesta? ¿O te enorgullece?

R: No me molesta, no. Siento mucho orgullo. Participé en un acontecimiento importante, muy significativo. Es legítimo que me reconozcan por eso.

P: Tú dedicas tiempo a actividades voluntarias con niños y jóvenes con discapacidad. Eso lo hablamos aparte.   ¿En algún momento te dices que tú eres afortunado en comparación con algunos de los chicos o adultos que están allí?

R: No, yo no comparo para nada. Realmente no lo hago.

P: Te cuento algo que dijo Giora Eiland, hoy General retirado, que también estuvo en Entebbe, en una entrevista por radio. Lo explico para los lectores claro, porque tú lo conoces muy bien y es tu amigo personal. Habló entre otras cosas sobre lo que siente fue un error de su parte al no haberle disparado al soldado ugandés en el aeropuerto de Entebbe, que fue luego el que te disparó a ti. Creo que se puede decir que se torturaba con ese pensamiento. El periodista que lo entrevistó le preguntó “¿Surin alguna vez te dijo algo al respecto?”, y Giora respondió: “Surin es la persona más noble, de alma más pura que yo conozco”. Y sabemos que Giora Eiland es una persona que va al grano, no anda regalando palabras elogiosas así nomás.

R:  Ya tendré que ajustar cuenta con él.(risa)

P: Giora analizó en esa entrevista que tú eras el último del equipo y que él cometió el error de no fijarse dónde estabas. En todos estos años ¿analizaste alguna vez que si hubieras hecho tal o cual cosa distinto, todo habría terminado diferente?

R: Yo corrí en otra dirección. Ellos corrieron al techo y yo hacia la terminal. No es su culpa. Giora no es responsable por lo que me pasó. Fui yo el que decidió. Giora me llamó pero yo fui en otra dirección. No tiene sentido ser inteligente retroactivamente. Te lo explicaré desde otro ángulo. Yo me encuentro hasta ahora con amigos que estuvieron conmigo en el ejército, pero no en el operativo de Entebbe. Cada uno tiene su historia. Uno dice que justo había salido a su casa y cuando llamaron, él pensó que no tenía que llegar. Otro dice que estaba en la base pero no tenía coche y no llegó. Todos, por una razón o por otra, resumen su historia puntual diciendo “no me perdonaré jamás no haber estado en el operativo”. Y eso aunque todos saben lo que me pasó a mí.

P: En el operativo participaron distintas unidades. ¿Cómo se armó el mosaico y cómo fue tu participación?

R: Mi equipo no era el central, pero puedo asegurar que ni  un soldado estaba allí de más. Cada unidad tenía su importancia.

Surin Hershko, de joven soldado, antes de su herida
Surin Hershko, de joven soldado, antes de su herida

Ya herido…¿Qué sabe?

P: ¿Recuerdas si cuando ya estabas herido alcanzaste a oír sobre el rescate de los rehenes secuestrados y disfrutar de ese éxito operativo? Imagino es que difícil plantearlo así…estabas herido grave y aún no sabías qué pasaría.

R: Claro, lo recuerdo perfectamente. Yo no perdí el conocimiento. El médico de nuestra unidad quedó pegado a mí todo el camino, me habló absolutamente todo el tiempo. Yo quería permanecer consciente y él tenía miedo de que yo me durmiera o perdiera el conocimiento porque eso podía hacer que me ahogue, que él no pueda ver bien si logro respirar. Así que estuvo literalmente pegado a mí. Yo le hacía señales con los ojos. Dos parpadeos eran “no” y un parpadeo era “sí”. Todo el tiempo me hacía preguntas. Y recuerdo que en determinado momento me dijo que los rehenes secuestrados están en camino de regreso a casa. Recuerdo la enorme satisfacción que sentí.

P: ¿Y te enteraste ahí también, en vuelo, de la muerte de Yoni Netanyahu, una pieza clave en la comandancia del operativo?

R: Recuerdo que fue sumamente deprimente recibir esa noticia. No estábamos en la misma unidad pero yo había tenido la oportunidad de conocerlo un poco y me había resultado una persona impactante. Después entendí que era más todavía que lo que yo había alcanzado a conocer.

P: ¿En qué medida pudiste luego, ya de regreso en Israel, seguir el torbellino de emociones impresionante que se vivió al regresar los rehenes? A ti, de hecho, te llevaron directo al hospital.

R: Eso no lo recuerdo exactamente. Estuve en cuidados intensivos, con respirador. Me durmieron para poder sacarme la bala. A los tres o cuatro días, cuando me desperté, alguien llevó a mi habitación del hospital-ni recuerdo quién lo organizó- una pantalla grande en la que proyectaron todos los informativos que habían transmitido sobre el operativo de Entebbe, porque yo no los había podido mirar.

P: ¿Y lograbas maravillarte del solo pensar que habías estado allí, que habías sido parte de eso?

R: Sinceramente, no lo recuerdo. Me imagino, sí, que me emocioné y me alegré mucho porque tenía clarísimo lo que significaba todo eso. Pero tenía muchos dolores. Todo se juntaba. No era fácil.

P: Uno sigue pensando en aquello y realmente es difícil imaginar el riesgo del que se hicieron responsables Itzjak Rabin y Shimon Peres.

R: Así es. Fue una decisión muy valiente. Ya que citaste antes a Giora Eiland, yo agrego algo más que él dijo: eso podía terminar como un operativo impresionante o un fracaso colosal.

P: Para terminar…¿cómo ves el futuro de Israel? Pasaron muchos años desde aquel operativo, del secuestro y el rescate, e Israel continúa combatiendo al terrorismo.

R: Si analizo en forma lógica, es difícil ser optimista. Es difícil ver un cambio pronto, pero es difícil saber. Por otro lado, ya ha pasado que la historia sorprendió. Rabin y Arafat se dieron la mano, Israel y Egipto firmaron la paz, luego Israel y Jordania…Así que es difícil profetizar respecto al futuro. Tratemos de ser optimistas.

P: De tu boca a los oídos de Dios…

R: Que así sea.

P: No tengo palabras para agradecerte Surin.

R: Gracias a ti.

Hace Hace unos años, el entonces Presidente Shimon Peres (Z\"L) realizó una reunión con ex rehenes de Entebbe y sus familias, y se entregó un reconocimiento especial a Surin Hershko.

Hace Hace unos años, el entonces Presidente Shimon Peres (Z\»L) realizó una reunión con ex rehenes de Entebbe y sus familias, y se entregó un reconocimiento especial a Surin Hershko.

http://www.semanariohebreojai.com/articulo/1091

 
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