Por Israel
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| sábado noviembre 27, 2021

Acerca de quien mancha la pelota

Por Dres. Ariel Gelblung y Shimon Samuels, Directores del Centro Wiesenthal para América Latina y de Relaciones Internacionales


Diego Maradona era consciente que su vida privada no era ejemplar. Además de ser uno de los mejores jugadores de fútbol de la historia, también fue creador de frases célebres.
El día que se retiró como jugador, separó claramente los vaivenes de su vida con su historia como deportista. “La pelota no se mancha” sostuvo.
Una vez más, se equivocó. Hoy nos vamos a enfocar en un personaje cuya actividad podría definirse, justamente, como manchar la pelota.
JIbril Rajoub es el presidente de la Federación Palestina de Fútbol. Se considera como uno de los pretendientes al sillón de Mahmoud Abbas, lleva adelante una administración que lejos está de promover el fútbol como un puente de amistad, sino como un elemento de odio
Responsable de bautizar a los estadios, torneos y equipos con nombres de los llamados “mártires”, es decir, terroristas suicidas que buscan matar la mayor cantidad de civiles en Israel. Rajuob glorifica la violencia, utilizando reiteradamente la plataforma de las Asambleas de la FIFA para pedir la desafiliación de la Asociación de Fútbol de Israel por diversas razones.
Si la FIFA tiene que debatir cual será la  sede del próximo mundial, Rajoub pide sanciones a Israel. Si se discute la oportunidad de utilizar la tecnología, de aumentar la cantidad de reemplazos o elegir autoridades, Rajoub solicita la palabra para mocionar contra Israel.
En 2018, antes del mundial de Rusia, Argentina anunció su acostumbrado amistoso con la selección de Israel. El último amistoso del combinado argentino antes de viajar a México en 1986, fue casualmente con Israel. Dado que Argentina ganó ese mundial, un poco por costumbre, otro poco por superstición, ese amistoso se repite cada cuatro años.
Al anunciarse en 2018 que el partido se llevaría a cabo en Jerusalén, Rajoub fue el impulsor de una feroz campaña que incluyó amenazas a Messi y a sus compañeros, llegando a mostrarles camisetas argentinas manchadas de sangre. El partido, finalmente no se disputó.  Y Argentina fue eliminada en octavos de final en Rusia, con una actuación decepcionante.
Ello le valió la aplicación de sanciones por parte de la FIFA y a un discurso indignado de su presidente. El siguiente capítulo se escribió la semana pasada.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, viaja por el mundo en busca de apoyo para tener una Copa del Mundo cada dos años.
En una conferencia en Jerusalén, anunció que como una de las consecuencias de los Acuerdos de Abraham, su organización vería con buenos ojos que Israel y alguno de los países árabes que han normalizado las relaciones organicen en forma conjunta el mundial de fútbol del centenario, es decir, el de 2030.
Ese mundial, soñado y deseado por Uruguay y Argentina en conjunto con Paraguay, para celebrar el centenario del primer mundial, jugado en Montevideo y del que los dos primeros fueron finalistas, empieza a verse escapar con esas declaraciones.
Infantino habló en una conferencia del Jerusalem Post, celebrada en el Museo de la Tolerancia del Centro Wiesenthal en Jerusalén, que pronto se inaugurará oficialmente como un laboratorio y centro de estudios de derechos humanos.
Infantino había planeado reunirse con Jibril Rajoub. Este último, sin embargo, canceló la cita con rabia.
El Centro Wiesenthal también fue el más afectado por la rabia de Rajoub. El Director de Relaciones Internacionales del Centro, el Dr. Shimon Samuels, fue el único judío elegido para el Comité Directivo Internacional (ISC) de lo que se convirtió en la notoria Conferencia de las Naciones Unidas contra el Racismo en 2001. A su llegada a Durban, en la vorágine antisemita, fue expulsado del ISC. Seis semanas después, en Ginebra, Samuels entró en una reunión final del ISC. Sentado, el oficial legal de la OLP se acercó para ordenarle que se fuera. Samuels se negó. El ambiente se congeló cuando Rajoub se le acercó y con el puño en la mejilla de Samuels, estalló: «Sucio sionista, lárgate». Samuels señaló la pantalla de televisión en vivo, que captó el incidente. Rajoub regresó a su asiento, Samuels salió discretamente de la habitación para dejar testimonio de lo ocurrido en el evento.
Si bien Diego Maradona era un repetidor de frases hechas respecto al derecho del pueblo palestino, sin dudas, a Rajoub lo hubiera calificado con otra de sus frases célebres como “a éste se le escapó la tortuga”.
 
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