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16 Iyyar 5779 | martes mayo 21, 2019
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La Yihad para instaurar el Islam es la causa de la guerra árabe contra Israel


Eduard Yitzhak

Porisrael.org

yihad

Si el judaísmo fuera una secta religiosa del Islam el conflicto árabe-israelí no existiría, y en caso de darse, no sería relevante en el mundo musulmán y por ende a nivel mundial no tendría ninguna notabilidad y sería totalmente desconocido. Diariamente gentíos de árabes y/o musulmanes se matan entre ellos y esto no recaba el más mínimo interés del público, ni de los medios de comunicación, ni el de los políticos. [1]

Si el conflicto árabe israelí tuviera que ver con una hipotética ocupación y colonización por parte de colonos europeos, habría existido, y existiría, una metrópoli europea judía, lo que es de sobras bien conocido que jamás ha existido algún estado europeo judío, ni ha existido un estado israelí europeo emisor de colonos. Todo lo contrario, en Europa ha habido sometimiento, opresión, pogromos, matanzas, conversiones forzadas y el Holocausto.

Lo que si ha habido estados o países europeos cristianos que han colonizado África, América, Asia y Oceanía, y al cabo de siglos la mayor parte de estos territorios colonizados se han independizado de la metrópoli. Aún existen colonias en la misma Europa, como el Gibraltar británico, y en el norte de África.

Los israelíes no se han independizado de ninguna metrópoli judía europea. El 14 de mayo de cada año, desde 1948, se conmemora la Independencia de Israel, la independencia de los británicos y de todos los que han sido ocupantes del estado judío [turcos y árabes], aunque parte del territorio israelí esté todavía ocupado por colonos árabe-“palestinos” [Judea y Samaria –Cisjordania- y Gaza].

No sólo estados cristianos europeos han sido colonizadores, sino también los árabes, que surgieron de Arabia Saudita, han colonizado países. El expansionismo territorial árabe ha ido siempre parejo del Islam.

Normalmente el europeo cree que él ha sido el único colonialista en la historia, y cree que el árabe siempre ha sido colonizado por aquel, pero olvida frecuentemente el ancho y extenso colonialismo árabe, iniciado por Muhammad en la península arábiga, que se expandió hasta los océanos índico y atlántico, colonizando a lo largo de su historia extensos territorios, y que también esclavizo brutalmente a sus poblaciones, ocupando territorios como España, sur de Italia, Grecia, los Balcanes en Europa, todo el norte de África, Israel, Irak, Irán, territorios de India, de China, Afganistán, Pakistán, Filipinas y gran parte de Asia, y que sus descendientes y seguidores correligionarios del Islam son los causantes prácticamente de la casi absoluta totalidad de conflictos bélicos del planeta.

El colonialismo territorial europeo y árabe no ha tenido, ni tiene, equivalencia con Israel. Nunca han existido colonias, ni países vasallos, de Israel a lo largo de la historia.

Ningún país árabe y/o musulmán reclama las tierras árabes ocupadas por Turquía: La región de Hatay, Iskenderun, -Alejandreta-, es tierra siria usurpada por Turquía desde 1935, con una superficie de 9.887,565 km², algo menos de la mitad de la superficie de Israel; la región kurda de 230.000 km²  [más de diez veces la superficie de Israel] está ocupada por Turquía, y tampoco está en la agenda de reclamaciones de ningún país árabe, ni de la Liga Árabe.

La región árabe del Al Ahwaz, Arabistán, con capital Ahwaz, está ocupada por Irán, que le ha cambiado el nombre por Juzestán, cuya superficie es de 375.000 km2 [17 veces mayor que la superficie de Israel], cuya reivindicación es permanentemente ignorada por los países árabes, y nadie del mundo árabe y/o musulmán toma el más mínimo interés por sus ocho millones de hermanos árabes, sometidos a la ocupación iraní.

Israel es el único país y pueblo del mundo que mantiene desde hace casi cuatro milenios la misma religión, el mismo anhelo de perdurar y ser, y es esta voluntad de permanencia en su propia identidad la que causa envidias y odio en los antisemitas judeófobos.

El expansionismo islamista no puede tolerar la existencia de Israel, el Islam se piensa a sí mismo como única religión, y su supremacismo totalitario y excluyente no le permite aceptar que los judíos, antaño sometidos como dhimmies, puedan independizarse del yugo del Islam y recuperar su estado, Israel.

El islamismo, con Arabia Saudita e Irán al frente, odia a Israel no por cómo es Israel, sino porque es, porque existe. Este odio contra Israel es compartido con los antisemitas europeos, lo que causa la aparentemente “extraña” Alianza entre los izquierdistas, neo nazis, e islamistas.

El régimen islamista turco, que tiene ocupada la parte norte de la isla de Chipre, y las tierras árabe-sirias de Hatay, Iskenderun, -Alejandreta-, y que se presenta como moderado no sólo niega el genocidio de cristianos armenios y de asirios, y de griegos, sino que tiene la desfachatez de proporcionar 300 millones de dólares anuales al movimiento islamonazi Hamás, cuyo único objetivo –expresamente declarado- es destruir Israel. [2]

Es la Yihad del islamismo turco, en su vertiente más “moderada” y más “aceptable” a los ojos de los europeos, que financia el islamoterrorismo de Hamás, con el pretexto de apoyar la independencia de los “palestinos”, cuando los “palestinos” no son más que los colonos del islamismo que ocupan tierra judía.

La Yihad del islamismo sunita árabe saudita financia las madrassas, centros religiosos en los que se inculca el odio al “infiel” [judíos y cristianos], así como también fomenta las matanzas en Nigeria contra los cristianos y en tanto lugares de la tierra, y el Yihad del islamismo chiita iraní es el que sufraga Hizbulá, y también Hamás, y la Autoridad Palestina para que estos “peones” islamistas ataquen a Israel, sin tener que dar la cara Arabia Saudita e Irán.

Los ocupantes de tierras árabes, Turquía e Irán, financian el islamoterrorismo de Hamás, Hizbulá y de la Autoridad Palestina no para la consecución de la independencia de unas tierras [Israel] pues la independencia territorial nunca ha sido motivo de sus intereses. Tanto Turquía como Irán han sido estados imperiales, y rechazan todo tipo de independentismo, como la secesión de la región de Iskundreta y del Kurdistán de Turquía, y de Arabistán respecto de Irán.

Turquía e Irán financian Hamás, la Autoridad Palestina y Hizbulá porque estos quieren implementar el Califato y el Islam en el estado judío, con el objetivo de “demostrar” la supremacía del islamismo sunita y chiita, respectivamente, sobre el judaísmo. Creen que una vez derrotado Israel, vencerán fácilmente al mundo occidental, de base cristiana, y el Islam ondeará su bandera sobre toda la tierra.

Para este combate, Yihad, necesitan la Alianza con colaboracionistas europeos, mayormente procedentes de la extrema izquierda, y su extraña pareja, la de los neo nazis, y que a estos [extrema izquierdistas y neo nazis] les justifica más la excusa “palestina” que el combate por Alá, que es lo que realmente interesa tanto a los islamistas gobernantes de Turquía como de Irán.

NOTAS

[1] http://www.thereligionofpeace.com/index.html#Attacks

[2]http://www.auroraisrael.co.il/articulos/israel/Newsletter/42697/?utm_source=Noticias+diarias+Domingo-TEA&utm_medium=29-01-2012%202da%20edic

Fuente y difusion: www.porisrael.org

 
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