Por Israel
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1 Nisan 5777 | Martes Marzo 28, 2017
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¿Qué prefiere el mundo árabe? ¿Clinton o Trump? Ellos van a seguir con las políticas de Obama  


 

Abdallah Al-Aibi creció en la provincia productora de Eib en Uemen y luego se trasladó a vivir en la región de Tzaada, allí se concentran los Hutíes (Chiitas) en el Yemen, apoyados por Irán. Esta zona se ha convertido en un objetivo de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita, que apoya al presidente yemení Abed Rabbo Mansour Hadi. A pesar del tiempo transcurrido desde el desastre que lo golpeó personalmente, Al-Aibi aún no ha recibido la ayuda que necesita. Su familia está muy endeudada por los gastos de tratamiento médico de su hijo Yunis. Durante seis meses Yunis fue hospitalizado en estado grave en el hospital, donde terminó perdiendo uno de los dos ojos en el ataque de la coalición árabe.

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Abdallah Al-Aibi “perdí todo”

“Quiero empezar a reconstruir lo que quedaba de mi familia”, dice Al-Aibi. “Quiero empezar una nueva vida”. Sólo hace poco fue capaz de sentir alivio con el nacimiento de su nieto Ismail, con el nombre de un hijo que murió en un ataque cuando tenía sólo dos años de edad. “Me sentí como si me dieran una vida nuevamente”, dijo Al-Aibi. “Espero que mis nietos crecerán en un nuevo estado estable. Espero que no vuelva a ser humillado. Que no conozca más guerra. Deseo un futuro mejor”. 

Desde que estalló la guerra en Yemen en marzo de 2015, los ciudadanos pagan un precio muy alto. De acuerdo con estimaciones de la ONU, al menos 4.000 civiles murieron, la mayoría de ellos por ataques aéreos saudíes. La trágica historia de Al-Aibi se une a las muchas historias de personas inocentes afectadas por los partidarios del gobierno de Yemen que es apoyada por coalición de árabes. Por ejemplo, el mes pasado la coalición árabe bombardeó masivamente un funeral de un miembro de alto rango de los rebeldes en Saná matando a más de 140 personas. Este es uno de los incidentes más mortales que se han producido desde el inicio del conflicto en el país. Tras haberlo negado en un principio, Arabia Saudita admitió su responsabilidad en la matanza.

Um Kolt’om Sheriff Baalawi, una abogada de Yemen y cabeza de la ONG “Derechos Humanos para Yemen”, recibió esta admisión y dio un paso hacia adelante. Este miércoles se presentó frente a un tribunal de Londres presentando la primera demanda en contra de las familias reales de Arabia Saudita, Qatar y los EAU por “crímenes de guerra contra civiles en Yemen”. Mientras tanto, el tribunal británico aceptó la solicitud para examinar esta cuestión.

Expectativas bajas

Los periódicos árabes, que cubrían ayer las elecciones en Estados Unidos, rechazaron la posibilidad de un cambio en la política de Estados Unidos con respecto al Oriente Medio, tanto si Hillary Clinton hubiera sido elegida como presidente como lo es ahora Donald Trump. Muchos autores han argumentado que Clinton o Trump tendrán que seguir el legado del presidente saliente Barack Obama.

Mahmoud Abu Taleb escribió en un periódico saudita “Okaz” que “el problema de muchos países en el mundo, y, en el mundo árabe en particular, es que se basan en que la política del partido ganador en las elecciones presidenciales resolverá sus problemas. Ellos no entienden que cualquier presidente estadounidense será responsable en primer lugar de los intereses de su país. Los Estados Unidos seguirá siendo el mismo Estados Unidos”.

En el diario “Al-Al-Masri El-Yum” (“El Hoy egipcio”) Mohammed Kamal escribió que: “lo que une a Obama, Clinton y Trump cuando se trata del mundo árabe es más de lo que los divide. Por lo tanto, vamos a presenciar una continuación de la misma política, cuando el próximo presidente va a tratar de mantener el legado de la mayoría de los temas estratégicos de Obama, especialmente los temas de la guerra contra el terrorismo, la democracia y las relaciones con los países de la región e Irán”.

En “Al-Jayat” (La “vida”) de Londres escribió George Samaan que “no va a ser fácil para el nuevo presidente de Estados Unidos, no importa quién sea, deshacerse de la herencia complicada y compleja de su predecesor, incluyendo los resultados de las guerras en los países árabes que es una carga para sus economías”.

El periódico iraquí “A-Sabah al-Jadid” (“Nueva Mañana”) describió Zuhair Majid las elecciones como “Muy extrañas, porque el pueblo estadounidense votará a favor de una de dos personas extrañas: una mujer que puede ser la primer presidente en la historia de Estados Unidos o a un americano que no reconoce el derecho de los ciudadanos de otros países, además de la del estado, para vivir como seres humanos”.

El periódico egipcio “Al-Wafad” (“La Misión”) escribió Hussein Mansour que “los dos candidatos presidenciales no son diferentes a los gobiernos anteriores en relación con el apoyo a Israel, siendo que el gobierno se ha posicionado de forma prolongada y organizada en contra de la resistencia palestina, incluyendo la apertura de la puerta a una mayor construcción en los asentamientos y el robo de la tierra palestina”.

Amin Hatit escribió en el diario sirio “A-t’awara” (“Revolución”) que “las elecciones en los Estados Unidos van a determinar cuál es el camino del gobierno para el Oriente Medio: la continuación de la agresión y la participación activa, incluidos los conflictos y las derrotas de América por la resistencia en el terreno o el trabajo por detrás de las escenas para hacer frente a los fallos en la región”.

También Randa Taki A-Din abordó la cuestión de Siria en el periódico londinense “Al-Hayat” y subrayó que “cualquier persona que entre a la Casa Blanca deberá nombrar un canciller carismático, decidido e inteligente, más que John Kerry, para encontrarse con un zorro ruso como Sergey Lavrov – que en cualquier conversación de negociación con su homólogo estadounidense, llevaba la sartén por el mango”.

 

 

 
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