Por Israel
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19 Adar II 5779 | martes marzo 26, 2019
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La guerra subterránea de Israel contra Hamas


Israel le ha declarado la guerra a los túneles subterráneos cavados por Hamas y Jihad Islámico desde la Franja de Gaza hacia  su territorio.  Para los grupos islamistas, son un arma estratégica legítima en su guerra contra Israel. Para los israelíes, según declaró reiteradamente el Ministro de Defensa Avigdor Liberman, “si se adentran en Israel, la única explicación es que están destinados a ser usados en atentados”.

Tras el descubrimiento hace pocas semanas de un nuevo túnel que había cruzado la frontera bajo tierra al lado israelí- el tercero desde fin de octubre- Liberman se comprometió públicamente a “terminar con todos los túneles del terror hasta fin de este año”.

Para lograrlo, Israel opera por dos vías paralelas y complementarias: la construcción de un obstáculo subterráneo  que bloquee el cavado y la detección y neutralización  de los túneles ya existentes mediante una nueva tecnología cuyos datos precisos no se revelan.

En los últimos tres meses fueron ubicados mediante una nueva tecnología  tres túneles dos de Hamas y uno del Jihad Islámico. “No tenemos dudas de que hay más, seguiremos trabajando para terminar con todos”, aseguró una fuente en el Comando sur del ejército israelí. En la guerra del 2014, el ejército israelí descubrió y destruyó 32 túneles.

El gran desafío de Israel es librar esta guerra subterránea  sin que ello derive en una nueva escalada, que podría estallar al comprobar Hamas que está perdiendo definitivamente una de sus grandes inversiones bélicas contra Israel. Khalil el-Hayya, uno de los dirigentes de Hamas en Gaza, declaró en junio del 2015 que “seguimos invirtiendo nuestros esfuerzos en cavar más túneles” , afirmando que “son el arma más poderosa en manos de Hamás”.

Y en efecto,  Hamas dedicó a lo largo de los años numerosos recursos económicos y humanos a los túneles. Cavan allí constantemente,  en dos turnos de hasta doce horas- avanzando generalmente entre 10 y 15 metros por día-, usando en muchos casos a niños, por su tamaño. Según fuentes militares israelíes, en los últimos cuatro años murieron 160 niños en los túneles, además de otros adultos, tanto de Hamas como traídos de afuera para cavar, al desmoronarse.

El diplomático israelí George Deek, informó recientemente que desde que Hamas tomó el poder en Gaza (en junio se cumplieron diez años), gastó 120 millones de dólares en los túneles hacia Israel.  “Con ese dinero habría podido construir 1500 casas y  3 plantas industriales para proveer a Gaza de agua limpia y  habría podido tener 24 mil camas en hospitales”.

Ahora, con la guerra declarada por Israel a los túneles que llegan desde Gaza, podría estar acercándose el fin de esta iniciativa ofensiva de Hamas. Pero la referencia es únicamente a los túneles que cruzan hacia el lado israelí, dado que son percibidos en Israel como una amenaza directa a su soberanía y su población.

Paralelamente a ellos, hay otros dos sistemas de túneles cavados con los que Israel en general no interfiere: los cavados debajo de la Franja de Gaza  sin cruzar a Israel, y los que cavados en la frontera entre Gaza y el vecino Sinaí, territorio egipcio.

Los primeros tienen como objetivo servir de escondite, vía de comunicación oculta y traslado de un punto a otro de la franja, sin ser vistos desde el aire por drones israelíes. Asimismo, para Hamas son una forma de sorprender a soldados israelíes e intentar secuestrarlos, en caso de un operativo militar en el territorio de la Franja.

Los que cruzan a Egipto comenzaron a ser cavados por Hamas desde hace muchos años, para introducir a Gaza armas y municiones así como para el tránsito de sus hombres hacia el Sinaí. Pero rápidamente se convirtieron en una economía alternativa por la que Hamas introducía a Gaza todo tipo de mercaderías-han sido publicadas inclusive fotos en los que se ve el pasaje de ganado y automóviles en los túneles. Dado que Hamas cobra altas sumas por el uso de cada túnel, eso significó una importante fuente de ingreso para sus cofres. Pero Egipto le arruinó gran parte del esfuerzo, destruyendo enormes cantidades de túneles, que percibía como amenaza a su seguridad.

 

El testimonio de Pablo Leffler desde el kibutz Ein Hashlosha.

Pablo Leffler (61), nació en Uruguay y vive en Israel desde hace 36 años. Es agricultor y trabaja en los campos del kibutz Ein Hashlosha, que llegan hasta la frontera misma con la vecina Franja de Gaza.

 

P:¿Cómo están viviendo en tu zona la nueva etapa en la que evidentemente se ha avanzado en la guerra contra los túneles?

R: Yo te diría que hoy en día la población aquí creo que está bastante tranquila, por lo menos así lo sentimos nosotros. Hemos recibido explicaciones del ejército sobre  todo lo que se está haciendo para poder impedir que sigan construyendo túneles. Es un hecho, además, que en los últimos meses se han destruido varios túneles. Esto nos da más tranquilidad. En todas las poblaciones de la zona se están construyendo casas, numerosas familias quieren instalarse aquí y vemos sin duda un gran desarrollo.

 

P: Me imagino que inclusive en el caso puntual de tu kibutz, Ein Hashlosha, todo esto es muy significativo ya que en vuestros campos fueron hallados dos túneles en distintos momentos.

R: Así es.Uno de ellos fue hallado acá hace 6 años y el otro hace 3. O sea que ya pasaban al lado israelí. El último lo descubrieron jóvenes agricultores mientras preparaban el campo para sembrar maní. Al paso del tractor con el arado  se  abrió un pozo extraño donde había pasado el tractor, y resulta que el pozo ese era un respiradero del túnel. Así se encontró el túnel.Y te diré que el último túnel hallado sirvió para los trabajos experimentales que diversas compañías hicieron con sus equipos electrónicos para detectar bien lo que pasa a 15, 20 metros de profundidad.

 

P: Pero seguramente a pesar de estos avances, sería prematuro decir que ya no están alertas.

R: Por supuesto.El hecho que hoy en día Israel haya avanzado hacia buenas soluciones a la amenaza de los túneles, no quiere decir que estas sean 100% seguras. Además la  gran barrera subterránea que están haciendo, que aquí se está llamando el “mijshol”, que significa obstáculo en hebreo, va a demorar aún un  par de años en cubrir toda la frontera con la Franja de Gaza. Y en nuestra zona todavía ni están trabajando. O sea que por todo esto, tenemos que estar alertas.

Pero hay otro punto más que también constituye una amenaza.En los últimos años, desde el fin del último operativo contra Hamas conocido como “Margen Protector” o “Tzuk Eitan” en hebreo, Hamas ha construido torres de vigilancia dentro de la Franja de Gaza, desde las que dominan todo el terreno de los campos, o sea que estamos expuestos totalmente a su observación cuando salimos a trabajar. Es por eso que siempre, un día antes de salir a nuestras actividades agrícolas cerca de la frontera, tenemos que informar al ejército dónde cuándo  y con cuánta gente vamos a estar trabajando, y recibir permiso . Es que  más de una vez pasa que empezamos a trabajar y nos hacen volver a las casas por alguna información o incidente de cohetes o misiles anti tanques que pueden tirar hacia nuestros tractores-.

 

P: Recordemos que ya ha pasado que hubo disparos , también de francotiradores, cuando ustedes estaban trabajando en el campo. Inclusive murió años atrás un voluntario ecuatoriano en esas circunstancias.

R: Así es. Carlos Andrés Mosquera Chávez. Murió por disparos de Hamas desde Gaza, mientras no hacía más que trabajar el campo. Lo tenemos a él siempre presente y como sabes, hay un monumento en su memoria en el kibutz.

 

P: Así es. Lo recuerdo bien.

R: Te diré que hoy en día hay otro gran problema en la zona, el tráfico en la ruta 232 que es central para nosotros y que llega hasta el pasaje fronterizo Kerem Shalom.. Por esa ruta pasan unos 500 a 600 camiones diarios llevando provisiones hacia la Franja de Gaza lo cual  crea embotellamientos de tránsito en la ruta y más de un accidente trágico. Estamos esperando que se pueda abrir otro paso de frontera al norte de la franja para pasar provisiones así se descongestiona un poco esa carretera que nosotros usamos tanto. El problema es que cualquier pasaje en la frontera necesita ser muy seguro y los propios palestinos dificultan el tema, aunque las mercaderías son para su propio uso. Recordemos que el último túnel descubierto pasaba por debajo del gasoducto que provee  gas a la Franja misma. Y si por ese túnel cometían un atentado, el peligro habría sido enorme, con una explosión de gran envergadura. Es por ese tipo de situaciones que Israel  no quiere abrir otro paso de frontera y todo se vuelca hacia la zona nuestra.

 
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