Por Israel
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| domingo octubre 11, 2020
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A este primer lugar en el mundo, Israel no quería llegar


Mucha agua ha corrido bajo el puente desde la primera ola del Coronavirus en Israel, cuando el Primer Ministro Biniamin Netayahu se vanagloriaba de los logros y  el buen control de la pandemia, asegurando que gobernantes de otros lares consultaban con él sobre la forma en que el país había logrado manejarse en medio de la pandemia. Esa situación parece mucho más lejana de lo que realmente está en el tiempo y hoy en día el “logro” de Israel es absolutamente inverso. Se ha convertido en el primer país del mundo en cantidad de nuevos infectados confirmados cada 24 horas, en proporción a su población.

Hace aproximadamente un mes y medio, cuando la situación se había ya deteriorado seriamente y la cantidad de positivos en los exámenes de Coronavirus ya estaba por el 7-8%, Netanyahu dijo que la aspiración debía ser lograr bajar la cantidad de nuevos infectados diarios a 400 hasta el 1° de setiembre, día de comienzo de las clases. Pues se volvió a las aulas y no sólo que no se logra bajar de los 2 mil nuevos casos por día sino que el jueves 3 de setiembre a la mañana se confirmó que en las 24 horas anteriores había habido 3.150 nuevos casos.

La alarma-tardía por cierto- llevó a una nueva reunión del “gabinete Corona” el jueves por la tarde, en la que se decidió imponer cierre a más tardar el lunes en 30 localidades “rojas”-por la proporción de enfermos- y dejar abierta la posibilidad, que hoy parece más factible que nunca- de declarar cierre generalizado en todo el país dentro de aproximadamente una semana.

 

En cuanto al cierre en las zonas rojas,  significa que nadie podrá salir de las 30 localidades que están en la lista ni entrar a ellas, que los residentes no podrán movilizarse más allá de 500 metros de sus casas, no habrá transporte público, se cerrarán las escuelas y secundarios y todos los negocios y tiendas no esenciales.

Los últimos números

 

Según los datos publicados por el Ministerio de Salud Pública este viernes 4 de setiembre a la mañana, en las 24 horas anteriores se confirmaron 2.740 nuevos infectados , tras haberse realizado 33.333 exámenes, o sea que el 8.2% de los tests dieron positivos, 1 de cada 12.

 

Las cifras tienen ciertas oscilaciones. El número más alto desde el comienzo de la pandemia fue el publicado el jueves de mañana, sobre las 24 horas anteriores: 3150 nuevos infectados de un total de 32.962 testos, o sea el 9.5%, 1 de cada 10 israelíes.

Un dato importante respecto a esta cifra es que si bien existen claramente zonas o localidades “rojas”- a veces determinados barrios en una ciudad- en los que hay mayor concentración de contagiados, de los 3150 publicados el jueves, el 80% eran casos de gente residente fuera de dichas áreas. O sea que el virus está claramente casi en todos lados.

 

Otros datos publicados por el Ministerio de Salud Pública indican que hay en estos momentos 418 enfermos en grave estado, de los cuales 112 están conectados a respirador.  Y desde el comienzo de la pandemia, han fallecido en Israel 991 pesonas. Se contagiaron en total 125.260 personas de las que 99.478 ya se han recuperado.

¿Cómo se llegó al deterioro?

Israel no es la excepción en el hecho que al comenzarse la reapertura después del cierre inicial, empezaron a crecer los números. Se lo había dicho de antemano: habrá que ir viendo cómo actuar, probar, si es necesario volver a cerrar y luego probar de nuevo.  El problema inicial fue que en Israel se abrió demasiado rápido y no se supo dar marcha atrás cuando parecía necesario.

A ello se sumó una política no lo suficientemente desorganizada del gobierno, una sensación de resoluciones  tomadas por presiones políticas, como respuesta puntual a noticias que iban surgiendo, no como producto de un análisis  a fondo basado en los datos proporcionados por los profesionales .También ahora, cuando al fin existe un experto encargado del trabajo de coordinador supremo en el tema de la pandemia, el Profesor Roni Gamzo-al que se suele llamar el “Zar” del Coronavirus- en sólo unas semanas de trabajo ya ha dicho en más de una oportunidad que había considerado dimitir. La sensación clara es que no se lo deja trabajar debidamente , por presiones políticas y de coalición. Y eso aunque por las fallas organizativas en la primera ronda del virus, se insistió en la necesidad de que haya una persona que lo coordine todo, que tenga la visión general de todo lo necesario , para no perder  tiempo y recursos en desinteligencias y falta de coordinación.

En la más reciente rueda de prensa que brindó, tras la reunión del gabinete Corona del jueves, el profesor Gamzo suplicó al público acatar las instrucciones.

“¡N o más bodas! ¡No más aglomeraciones!”, dijo elevando el tono de voz. “En restaurantes, en todos lados, por favor ¡respeten las instrucciones!”. Y agregó, en tono personal: “Lamento hablar en este tono, pero estamos en un momento clave. Israel está en guerra. Y que los números de infectados aumenten de 2.000 a 3.000 en un día, es un dato que debería preocuparnos a todos. Todo aquel que no usa tapabocas y que hace caso omiso de las instrucciones, está escupiendo en la cara de los médicos y las enfermeras que trabajan 24 horas al día en los departamentos de Coronavirus”, recalcó.

Pero a veces parecería que cada uno hace lo que quiere. Un día después de tomarse una determinada decisión en el gabinete Coronavirus, la semana pasada, respecto a que no se comenzaría el año de clases el 1° de setiembre en las localidades rojas, el Ministro de Educación Yoav Galant declaró que “las zonas rojas son una ficción”, dijo que todos deben estudiar….aunque se sabía ya de la primera ronda que la vuelta a clases después del cierre fue fatal.

Pero las citadas declaraciones del  Profesor Roni Gamzo nos llevan al  segundo elemento en el intento de explicar el por qué del deterioro: la gente. Si bien la sensación general es que se ve más gente en la calle con máscaras, el respeto de las instrucciones por parte de la ciudadanía no es suficiente. Se da a todo nivel, aunque parece más notorio entre la ciudadanía árabe y la ultraortodoxa, a juzgar por los números. El hecho es que entre las 30 ciudades y pueblos designados como “rojos” la clara mayoría son del sector árabe y druso pero hay también por lo menos 3 de la población haredi. El Profesor Gamzo sostiene que esto se debe a que en dichos sectores “no se ha internalizado suficientemente el por qué de las instrucciones y limitaciones y la importancia de respetarlas”. Aclaró que de todos modos, las localidades rojas ponen en peligro al resto del país

Un elemento notorio en este complejo mosaico han sido los casamientos, especialmente entre los árabes israelíes, aunque también en parte entre los ultraortodoxos. Hace unos días hubo una boda de 5.000 personas en la ciudad árabe de Shfaram, vecina de Haifa. Hace pocas semanas, uno de los nietos del gran rabino de Belz se casó en presencia de 2.000 personas. No es que esto no sucede en la población secular, es especialmente fuerte en los sectores mencionados.

Diversas figuras árabes explicaron en los medios de comunicación que hay de por medio un tema social clave, el hecho que se considera que si alguien es invitado a una boda, tiene la obligación moral de asistir. Es  lo mínimo que hay que hacer-explicaron- para que otros actúen con reciprocidad cuando le toque a uno el momento de celebrar en la boda de sus hijos.

Pero evidentemente, de fondo debe haber una falta de comprensión profunda respecto a los peligros de la pandemia, ya que si se entiende en forma absoluta que es posible morir de Covid-19 y que los jóvenes pueden contagiar a sus mayores, esa sería la consideración personal.

Y volviendo al vínculo entre la conducta de la gente y las fallas del gobierno, hay de por medio una clara crisis de desconfianza. El Ministro de Viviendas Yaakov Litzman (ex titular de Salud Pública) del partido haredi Yahadut HaTorah Hameuhedet, está en conflicto directo con Gamzo, exige que dimita y asegura que tiene motivaciones ajenas a la agenda de la pandemia, por las que busca tomar medidas para limitar a los ultraortodoxos, lo cual es desmentido categóricamente por Gamzo quien sostiene que se basa únicamente en los datos concretos en el terreno.

 

Semanariohebreojai

 
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