Por Israel
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| viernes noviembre 20, 2020
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Cátedra de inmoralidad de la Organización Mundial de la Salud


La Organización Mundial de la Salud tiene siete mil empleados .Es una multinacional grande y que maneja enorme cantidad de fondos. Su Director General, de quien ya comentamos quien fue y quien es hace unos meses, Tedros Adhanom Ghebreyesus, está constantemente defendiéndose de críticas muy severas, algunas desde la política (el Presidente de Estados Unidos) y muchas más desde la ciencia y la tecnología.

Su candidatura en 2017 a la OMS fue precedida durante meses por una campaña en su contra que desembocó en cientos de manifestaciones en todo el mundo por parte de sus compatriotas etíopes exiliados. Organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch han acusado a Tedros Adhanom de provocar centenares de muertos en su país de origen, Etiopía, por no haber informado de las tres epidemias de cólera cuando fue ministro de Sanidad, en 2006, 2009 y 2011.Tedros fue Ministro de Sanidad (2005-2012), y ministro de Asuntos Exteriores (2012-2016) bajo el mandato el gobierno de Hailemariam Desalegn, presidente señalado continuamente por hostigar a la población e implantar un régimen autoritario y sobre el que pesan todavía delitos contra la humanidad.

En este año de pandemia, la Organización Mundial de la Salud no se ha prestigiado precisamente por el manejo errático que ha hecho desde el principio, cambiando directivas casi constantemente y generando un clima de sospecha por su forma de proceder. Los antecedentes de su Director General no han ayudado a mejorar la imagen del organismo sino más bien lo contrario.

Pero siempre se puede ser un poco peor. La semana pasada y en el marco de la 73ª. Asamblea General, la OMS y su Director dieron micrófonos y audiencia a dictaduras sangrientas como Irán, Turquía y Siria para que se lanzaran por horas a turnarse en discursos obscenos atacando a Israel, y por supuesto, olvidándose (como si se acordaran mucho) del coronavirus. Emitieron una declaración señalando que Israel “viola los derechos a la salud de los palestinos”. La acusación, y lo veremos ahora, es falsa, la propuesta maligna, y la votación perversa.
La coordinación médica entre Israel y la Autoridad Palestina comenzó en forma metódica y constante en 1995.El Centro de Coordinación de Israel y la Autoridad Palestina consignan que en 2018,20 mil palestinos recibieron tratamiento médico en Israel. Entre 2011 y 2015,42 mil palestinos fueron tratados en Israel. Israel entregó permisos de entrada a sus hospitales a palestinos de Gaza y de la Autoridad Palestina, aún sabiendo que podía correr riesgos de que dichos permisos se utilizaran para cometer actos terroristas. En mayo de 2019,Fadi Abu al-Subh, miembro de Hamas entró con permiso médico a Israel pero se descubrió que su solicitud era falsa y que en realidad iba a contactarse con una célula terrorista para cometer atentados. Un poco antes, dos hermanas que llegaron a Israel desde Gaza, una para tratarse de cáncer, aprovecharon el permiso médico para intentar introducir explosivos.

 

Los discursos mentirosos en la Asamblea de la OMS no mencionaron las decenas de miles de pacientes palestinos no solo tratados médicamente en Israel sino además reconocido por familiares de los pacientes. Sólo por mencionar un caso: el escritor palestino Kamell Husseini, cuya madre recibió tratamiento por cáncer en Hadassah durante años, escribió:” En el hospital Hadassah de Jerusalem, los pacientes israelíes y palestinos que se tratan por cáncer conviven con respeto a pesar de las diferencias. Jamás sentí discriminación alguna en mis conversaciones con médicos y enfermeras”.

Lamentablemente, a pesar de tantos años de convivencia y salvar vidas, en marzo de 2019, la Autoridad Palestina anunció que por razones políticas los palestinos ya no podían ir a Israel a tratarse. La Autoridad Palestina condenó así a muchos de sus compatriotas. Claro, como ya sabemos, con dos excepciones: la esposa de Mahmoud Abbas que fue a operarse de su rodilla el año pasado a Israel, y Saeb Erekat que fue a Hadassah para que lo salvaran del coronavirus, lo cual no sucedió y falleció hace unos días. A pesar de la prohibición, una vez llegó la pandemia, Israel transfirió equipamiento médico y coordinó entrenamientos con doctores y enfermeras de Gaza. Han habido entrenamientos a médicos de Gaza y de la Autoridad Palestina en el cruce de Erez y por zoom desde el Centro Médico Barzilai de Ashkelon.
Que toda esta trayectoria de cooperación y la realidad actual sea pública, notoria y mucho más extensa de lo que hemos apenas ejemplificado, y que sea de público conocimiento y esté registrada, no le importó a dictaduras como Irán, Cuba, Corea del Norte, Siria, Malasia y Venezuela, para secuestrar una sesión de la OMS, con la complicidad de su incalificable Director General para incitar al odio antisemita y mentir con gran descaro. Pero el triste espectáculo ,en realidad y a esta altura, nos indigna pero no nos preocupa. Son adictos haciendo publicidad de su adicción.

Lo que debemos preguntarnos con mucho dolor es, ¿qué les pasó por la cabeza de quienes ordenaron acompañar a las dictaduras apoyando la mentira y la incitación? Y me refiero a europeos como Francia, Bélgica, Portugal ,España, Polonia; y a latinoamericanos como Argentina, Chile, Ecuador, Panamá, Perú, Paraguay. Si dijeran, como lo han hecho tantas veces, que votaron “por resolución del bloque”, es una respuesta no sólo falsa sino profundamente inmoral.

El resto de Europa votó contra la aberración o se abstuvo. No hay excusa de bloque. Y en América Latina, Brasil y Honduras votaron contra la agresión antisemita en esta Asamblea farsesca de la OMS; Colombia, Uruguay, República Dominicana, y Guatemala se abstuvieron y varios países del Caribe se ausentaron de sala. De nuevo: lo del bloque es falso.

De los 23 temas de la agenda de la Asamblea de la OMS, uno de ellos se dedicó sólo a un país. No hubo ningún item o propuesta de resolución sobre los conflictos armados del presente. Nada sobre Siria, donde los hospitales son bombardeados por los rusos; nada sobre Yemen con 14 millones de personas deambulando en la miseria o la hambruna, y menos sobre el sistema sanitario colapsado de Venezuela y siete millones de personas en situación de catástrofe humanitaria.

Al revés: Rusia y Venezuela son de los que dictan cátedra sobre derechos humanos. Esa cátedra de inmoralidad que invadió la sesión de la OMS, que ayuda a que la Organización sea cada día un poco peor, y que debería hacer razonar a quienes se unieron a una votación infame si realmente son conscientes de lo que han hecho. Si no lo son, es grave. Y si lo son ya entonces, es incalificable.

 

*Eduardo Kohn (Montevideo, 1949) es Doctor de Relaciones Internacionales y. Director de Latinoamérica en B´Nai B´rith.

 
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