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| viernes julio 31, 2020
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SHELAJ LEJA 5780


B’H

Moshe envía doce espías a la Tierra de Canaán. Estos vuelven cuarenta días después, cargando un enorme racimo de uvas, una granada y un higo, para reportar sobre una exuberante y bondadosa tierra. Pero diez de los espías advierten que los habitantes de la tierra son gigantes y guerreros «más poderosos que nosotros»; sólo Caleb y Iehoshúa insisten en que la tierra puede ser conquistada, como Di-s indicó.

La gente llora diciendo que prefieren volver a Egipto. Di-s decreta que la entrada de Israel a la Tierra debe ser demorada por cuarenta años, tiempo durante el cual la generación entera fallecerá en el desierto. Un grupo de judíos arrepentidos se abalanza sobre la montaña en el borde de la Tierra pero son rechazados por los Amalequitas y los Canaanitas.

Son entregadas las leyes de Menajot (ofrendas de harina, vino y aceite), así como el precepto de consagrar parte de la masa (jalá) a Di-s cuando se hornea pan. Un hombre viola el Shabat cuando carga ramas y es castigado con la pena capital. Di-s instruye poner flecos (Tzitzit) en las cuatro puntas de las vestimentas para recordar la observancia de las Mitzvot (preceptos Divinos).

 

Hay Estudios y hay Estudios

 

Los espías que envió Moshe eran gente elevada espiritualmente «las cabezas de los Hijos de Israel». De aquí se desprende que su negativa a ingresar en la Tierra de Israel surgió específicamente por encontrarse en este alto nivel. Efectivamente, está explicado en la sabiduría jasídica que los espías querían evitar entrar en la Tierra de Israel porque querían quedarse en el «mundo espiritual» del estudio de la Torá, como vivían en el desierto, y no descender al «mundo de la acción» de la observancia de las mitzvot prácticas en la Tierra de Israel

Sin embargo, esto mismo requiere de una explicación: ¿cómo puede ser que personas tan elevadas, líderes de tribus, se confundan en un asunto tan fundamental y no comprendan la suma importancia de la observancia de mitzvot prácticas? ¡Toda la Torá habla de la importancia del cumplimiento de mitzvot!

Debemos decir que los espías ciertamente sabían y entendían que es imposible satisfacerse sólo con el estudio de Torá y que es imperativa la observancia de las mitzvot prácticas, sin embargo, de acuerdo a su opinión era suficiente con el cumplimiento de preceptos como era en el desierto. Para ellos no era necesario entrar en la Tierra de Israel e involucrarse en la vida mundana para cumplir con las mitzvot relacionadas con la vida terrenal común, sino que era suficiente con las Mitzvot que se cumplían en las condiciones del desierto.

Aparentemente los espías eran completos en su nivel espiritual y en su estudio de Torá, sólo en el escalón de la acción no eran completos. Sin embargo, la verdad es que la falta en la acción prueba que su estudio de Torá tampoco era completo, dado que «no es el estudio lo principal, sino la acción».

Hay tres formas de comprender esta regla de que «no es el estudio lo principal, sino la acción». La primera es que la acción es «la prueba» de que el estudio fue apropiado de ser llamado estudio. En el mundo del intelecto puede haber lógicas opuestas y cuando el estudio es afín a la halajá – la ley judía – práctica, esto testifica que fue verdadero.

La segunda forma es que la completitud del estudio es cuando «el estudio lleva a la acción». Mientras la persona está ocupada con un razonamiento intelectual teórico, puede ocurrir que no se esfuerce lo suficiente para revisar que las lógicas utilizadas sean válidas y verdaderas; pero cuando sabe que de acuerdo a sus conclusiones racionales se definirán asuntos prácticos en la vida, la persona profundiza más en el estudio y es más cuidadoso para elegir las ideas adecuadas y absolutamente verdaderas.

La tercera forma, y la más elevada es que el «estudio» mismo «lleva» y se encuentra «en la acción». La idea intelectual penetra tanto en lo más interno de la persona hasta expresarse también en su comportamiento práctico. Por ejemplo, las palabras de Maimónides: «Así como a un sabio se lo reconoce por su sabiduría… así también tiene que ser reconocido por sus acciones, su forma de comer, etc.». La verdadera sabiduría significa un nivel que se unifica tanto con la persona hasta llegar a expresarse en todos los detalles de su vida.

En éste punto está oculta la falta de los espías. Ellos se encontraban en un nivel espiritual elevado, pero su estudio de Torá quedó en el «mundo espiritual» y no bajó a la acción. Si su estudio hubiese estado en el nivel más elevado y verdadero, hubiesen entendido que la completitud del estudio de Torá, los obliga a entrar en la Tierra de Israel, para que la Torá se exprese en la vida práctica y en la observancia de Mitzvot prácticas en la Tierra Santa. (www.es.chabad.org)

 

¿Por qué se necesitan diez hombres para formar un minian?

Shmuel Kogan

La fuente bíblica del requisito de diez hombres para completar un «minian» (lit. conteo o número) es Números 14:27. Moisés envía espías para inspeccionar la tierra de Canaan. Diez de ellos volvieron y emitieron un informe en el que concluían que no era una tierra conquistable. D-os quedó sumamente desilusionado por la falta de fe en Sus dotes. Torna hacia Moisés y Aarón y les dice: «¿Hasta cuándo he de soportar a esta perversa congregación que se queja contra Mí?»

De acá se deduce que una ‘congregación’ está compuesta por diez hombres.

Ahora bien, en Levítico 22:32 D-os dice, «No profanen mi Santo Nombre y Yo me santificaré en medio de los hijos de Israel». Empleando un método de exégesis bíblica conocido como guezerá shavá, en el cual dos versos con idéntica terminología son comparados entre sí, este verso coincide con otro (Números 16:21) «Apartaos de entre esta congregación». La guezerá shavá nos enseña que una ‘congregación’ debe estar presente cuando se santifica a D-os. Entre los ejemplos de esta santificación están el recitado del kadish, la kedushá, el barjú, o la lectura pública de la Torá.

Al meditar un momento acerca de este concepto, se llega a una gran verdad: el poder que tiene cada judío como individuo. Supongamos que se encuentre reunido un grupo de nueve de los más respetados judíos, hombres que cumplen con todos los mandamientos y llegan a las profundidades de los secretos de la Torá, pero ellos, por sí mismos, no tienen la capacidad de completar un minián. Sin embargo, si a este grupo le sumas un judío sencillo, quizás alguien que no puede leer adecuadamente su oración o que no tiene real comprensión de lo que está diciendo, cuando este judío entra a la habitación ha logrado transformar al grupo en su totalidad, ha hecho que esté completo – un minian. Es por él que ahora podemos recitar las partes de la oración que solamente pueden ser leídas contando con un minian. Nunca subestimes el potencial que tiene cada judío. (www.es.chabad.org)

 

 

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