Por Israel
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| miércoles febrero 8, 2023

Debemos ser intolerantes ante el antisemitismo


Hace unos días, en un chat de los antiguos miembros de un movimiento juvenil, en el que participé siendo muy joven, una persona posteó un video de la canción “Mis deseos” de Juan Medici; aclaré de quién se trataba, que era venezolano y, que después de lo que han vivido y siguen viviendo los venezolanos, queremos todo lo que él pide. Una persona me contestó que no le gusta desear la muerte a nadie y prefiere que sufran, lo cual pude ser válido. Luego vinieron críticas, opinaron que era muy reaccionario, digno de Pinochet, que ese no era el lugar para ello (con lo cual estoy de acuerdo). Otro dijo que era polémico y que le parece excesivo comparar a Maduro con Boric, etc.

Pensé mucho si responder o no. Decidí no hacerlo en ese chat, pues entiendo que no es el foro para esta discusión; sin embargo, quedé hondamente preocupada por la visible falta de conocimientos, más allá de las diferencias ideológicas, hay hechos que si nos conciernen y son de suma importancia como judíos: el antisemitismo furioso que enfrentan las comunidades judías en países latinoamericanos gobernados por la ultraizquierda, algunos apenas comienzan, pero otros ya tienen años, décadas; en este caso, la comunidad judía de Venezuela tuvo en su punto más prominente, unos 30.000 miembros y ahora, se calcula que entre 3.000 y 4.000. En EEUU, sobre todo en el Sur de la Florida, hay comunidades judías de Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Perú… todas en crecimiento. El antisemitismo en estos países se disfraza de antisionismo, pero realmente es lo mismo y la prueba está en estos ejemplos: el allanamiento al colegio judío en Caracas, el asalto a la sinagoga Tiferet Israel, la resolución municipal impulsada por el alcalde de Valdivia, Omar Sabat, y apoyada de forma unánime por el Concejo Municipal, de boicot a Israel y la declaración de esa comuna como la primera en Chile “libre de apartheid israelí”, la cual fue suspendida por ilegal gracias al trabajo comunitario y de varias organizaciones judías en el mundo.  Tampoco dejemos por fuera los acontecimientos en Argentina, sin olvidarnos de los 2 grandes atentados terroristas, uno en 1992 que destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires y el otro en 1994, que explotó el edificio sede de la AMIA, y la no justicia posterior; dirán que no fue la izquierda, pero fue Irán, aliado de esa ultraizquierda que hoy gobierna a estos países latinoamericanos. También están los tweets de Boric antes de ser presidente tras haber recibido un frasco de miel por Rosh Hashana; más reciente fue el desaire que le hizo al nuevo embajador de Israel o lo expresado en el Club Palestino, durante una celebración navideña, donde exclamó “todo el apoyo en la justa causa de la liberación de su pueblo”. Hemos oído varias declaraciones antisemitas de Cristina Kirshner, entre otras las referidas a “los capitales golondrina”, además del memorándum de entendimiento con Irán y la muerte del fiscal Nisman. No tan lejos quedan los tweets de Gustavo Petro y de Vladimir Cerrón.

Un recuerdo: En 1979, tras el triunfo de la revolución Sandinista en Nicaragua, las nuevas autoridades cortaron las relaciones diplomáticas con Israel, el embajador fue expulsado y la sede de la embajada se la entregaron a la OLP. En el retorno a la democracia, se restablecieron relaciones con Israel, pero Ortega las volvió a cortar por el asunto del Mavi Mármara; hoy Ortega ha establecido cierto contacto con Israel, pues su esposa, Rosario Murillo es evangélica, de una de esas ramas pro Israel. Sin embargo, eso no impide la cantidad de delitos que ellos cometen en su país; además, por influencia de Chávez, se acercó a Irán, al punto que, en la nueva toma de posesión de Ortega en 2022, estuvo presente un iraní con circular roja por el caso AMIA y para mayor indignación, el embajador de Argentina, presente en los festejos en Managua, no hizo nada, pues al parecer los ataques terroristas en Buenos Aires que se cobraron vidas de compatriotas argentinos, no tuvo la debida importancia.

Hablando en general, de Venezuela han salido más de 7 millones de personas por falta de trabajo y por hambre; estos inmigrantes desequilibraron los presupuestos de Colombia, Perú y Ecuador; ahora, los inmigrantes se arriesgan a cruzar la inhóspita selva del Darién, donde han dejado numerosos muertos. Hoy Venezuela cuenta con más del 80% de su población en pobreza y pobreza crítica, pero recordemos que fue un país próspero, en el siglo pasado tuvo una mayoría de ciudadanos de clase media, había vencido el paludismo, no había desnutrición, disminuyó sensiblemente el analfabetismo y había gran movilidad social. Hoy es un país destruido… Lo que tienen en común estos nuevos gobiernos de ultraizquierda es que detrás está el Foro de São Paulo y un sin fin de negocios del crimen organizado internacional: narcotráfico principalmente y cuyos réditos económicos van al Hezbollah; mucho se mueve en la Triple Frontera, en Margarita y en Colombia, donde asesinaron a un fiscal paraguayo que les seguía la pista. No podemos olvidar los negociados de la brasileña Odebrecht, muy cercana a Lula Da Silva, con la cual tuvo entrada en la mayoría de países latinoamericanos, dejando una enorme cadena de corrupción nunca vista anteriormente.

Por cierto, mucho de la riqueza de todos los venezolanos fue a parar a las campañas electorales de la Kirchner, Lula y Dilma (y otra vez Lula), Boric, Petro, López Obrador, Humala (que memos mal no hizo o no pudo hacer lo que no debió) y Pedro Castillo.
En la Venezuela de hoy, se refugian las FARC y sus variantes, el ELN, además de ser el albergue seguro de Irán y su apoderado Hezbollah, así como la entrada de éstos en nuestra región continental.

Otro asunto que me llama la atención es que, precisamente esta tnua fortaleció nuestra identidad como judíos y como sionistas, de hecho, muchos viven en Israel. En fin, resulta importante estar bien informado para opinar, conocer la realidad de esta “punta del Iceberg” que, de modo rápido, resumí en unas cuantas líneas.

Soy tolerante y respetuosa en mis exposiciones y en diversas conversaciones. Por supuesto, cada quien puede pensar como mejor le parezca. Con lo que nunca seré tolerante es con el antisemitismo y lamentablemente, todos estos gobiernos han mostrado con claridad su odio a los judíos y al Estado de Israel, dañando a las comunidades judías nacionales de varios de estos países latinoamericanos.

 
Comentarios

Los que practican la intolerancia no estan en derecho de esperar «tolerancia» ante sus crímenes …ninguna justicacion o atenuante cabe esgrimir, ante la discrimacion racial o el ódio antisemita, ambos condenados por el derecho internacional, y sanccionados como tal en el código penal …
Nadie debe sentirse autorizado a actuar movido por impulsos racistas o judeofóbos, cualquier que sea la motivacion que alegue …es preciso poner cóto a esos anacronísmos, tribales, alejados por completo de la razón y del respecto que nos debemos unos a otros …incluido naturalmente, el respecto a la dignidad y la integridad física, de aquellos que enarbolan un sentimiento identitario singular, o diferente al de una mayoria …

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