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| miércoles mayo 22, 2024

¿Cuanto vale un judio muerto?

Una Autoridad Palestina “reformada” y “revitalizada” seguiría pagando por el asesinato de judíos

Según muchos expertos en política internacional y periodistas, la AP representa a la “Palestina pacifista y moderada”, que supuestamente reconoció a Israel en los Acuerdos de Oslo y es un socio para llegar a un acuerdo definitivo. La realidad, como este libro expone con doloroso detalle, es muy diferente


Lital Shemesh, presentadora de noticias en el Canal 14 de la televisión israelí, conoce el terrorismo casi de primera mano. En agosto pasado su vida se trasformó repentinamente. “Estaba en casa cuando en los grupos de WhatsApp de medios de comunicación empezaron a circular mensajes sobre dos víctimas de asesinato”, relata Shemesh en su nuevo libro (en hebreo). “En forma chocante, los palestinos que estaban en el sitio tomaron fotografías de los carnets de identificación de las víctimas, y esas fotos circularon ampliamente. Así fue como, en el sofá de mi sala de estar, vi de repente los queridos rostros de mi tío Silas y su hijo Aviad. Un terrorista había llegado al taller donde estaban reparando su auto y les disparó a quemarropa”. Al día siguiente, continúa Shemesh, otro terrorista asesinó a su maestra del jardín de infantes.

El título del libro (How Much is a Dead Jew Worth?) plantea la pregunta: ¿Cuánto vale un judío muerto? No se trata solo una cuestión política, sino también contable, con una respuesta numérica: la Autoridad Palestina compensa mensualmente a las familias de los terroristas en proporción al daño que infligen a los judíos. Como explica Shemesh, el monto se calcula mediante una variable: la duración de su sentencia de prisión.

Los salarios se pagan mientras el perpetrador esté encarcelado en Israel y terminan cuando sale de prisión, razón por la cual un terrorista liberado en la ronda de intercambios de rehenes con Hamás del pasado noviembre pidió permanecer en la cárcel (Israel se negó). Los que mueren mientras cometen ataques terroristas obtienen el estatus de shahid (mártir), y sus familias reciben estipendios de por vida.

Postes conmemorativos en el lugar de la fiesta por la paz Nova en Reim, donde cientos de jóvenes fueron asesinados a sangre fría por los terroristas de Gaza el 7 de octubre
(Foto: Tablet)

Este compromiso con las familias de los terroristas trasmite un mensaje claro: matar judíos no es solo una vocación religiosa que puede otorgar el estatus de shahid y garantizar un lugar en el cielo con 72 vírgenes; no es solo una misión ideológica y política en la guerra para limpiar étnicamente la tierra de Israel de la presencia judía. También es una forma de ganarse la vida, y la base del Estado de Bienestar de la Autoridad Palestina.

El salario mínimo oficial en los territorios controlados por la AP es de 1450 shékels, casi 400 dólares mensuales. El salario medio es de 2987 shékels (unos 800 dólares). Como explica Shemesh, se puede devengar el salario mínimo por delitos menores que podrían acarrear hasta tres años de prisión. Pero si buscas una vida más cómoda para tu familia, tienes que hacerle más daño a los judíos. Si te encarcelan por 10 años, ganarás cuatro veces el salario mínimo y el doble del salario medio. Si obtienes más de 30 años, se duplica a ocho veces el salario mínimo y cuatro veces el salario promedio. Mientras los israelíes sueñan con salarios altos en el sector de alta tecnología, comenta Shemesh con sarcasmo, los palestinos aspiran a salarios más altos en el sector del terrorismo.

El “pago por asesinato” es una enorme carga financiera para la Autoridad Palestina, que gasta el 7% de su presupuesto en el programa. Sin embargo, según el propio testimonio de la AP, esos pagos son también la partida más importante del presupuesto, y cualquier intento por parte de países u organizaciones extranjeras de condicionar su ayuda a la interrupción del “pago por asesinato” sería inútil. Como lo expresó el mismo presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, en 2018: “Por Alá, aunque solo nos quede un centavo lo gastaremos en las familias de los mártires y los prisioneros, y solo después se gastará en el resto de la gente. Este es un grupo que apreciamos y respetamos, y lo consideramos como el que allana el camino hacia la independencia de Palestina para las generaciones futuras. Vemos a los mártires y prisioneros como estrellas en el cielo del pueblo palestino”.

El programa de “pago por asesinato”, como documenta Shemesh, es solo un hilo en el tejido de la cultura nacional palestina, que ha implantado la idea de la yijad contra los judíos en todos los aspectos de la vida. Los terroristas dominan la galería de héroes nacionales por encima de todos los demás. Calles, plazas, escuelas, instituciones e incluso eventos deportivos llevan su nombre. Tienen una presencia permanente y, en verdad, son esencialmente el único modelo a seguir para la juventud palestina.

Las escuelas son una parte fundamental de la socialización de los niños palestinos en esta cultura. No solo los libros escolares palestinos contienen una incitación directa en forma de ideología antisemita asesina explícita, sino que también todas las materias, incluidas la gramática y la matemática, inculcan el mismo mensaje en el cerebro de los niños.

Por ejemplo, responda las siguientes preguntas del examen que cita Shemesh (página 20):

“Hamás dispara un cohete que pesa 50 kilos en dirección a la ocupada Tel Rabia [Tel Aviv], que está a 90,25 kilómetros de distancia. ¿Qué velocidad necesita para volar, cuál sería la altura máxima y cuánto tiempo tardará en llegar allí?”

O esta otra:

“Dos personas llevan sobre sus hombros un ataúd que pesa 200 Newton en el funeral de un mártir que pesa 800 Newton”. Se pide a los estudiantes que calculen la fuerza que necesitarían los dos hombres.

En un ejercicio de gramática, se pide a los estudiantes que apliquen signos diacríticos árabes a esta oración: «No pienses que el ocupante es un ser humano» (pág. 26).

En otras palabras, el culto a la muerte reina en todas partes. Independientemente de lo mucho que los israelíes bien intencionados han intentado desesperadamente creer lo contrario a lo largo de los años, el espíritu nacional palestino se construye en torno a una guerra genocida para limpiar étnicamente Palestina, “desde el río hasta el mar”, de la presencia judía.

Nuestro establishment de seguridad, concluye Shemesh, se aferra al argumento de que la Autoridad Palestina es mejor que cualquier alternativa, por lo que no la hacemos plenamente responsable. Nos hemos acostumbrado al estímulo del terrorismo por parte de la Autoridad Palestina, y hemos aprendido simplemente a mordernos los labios.

Después del 7 de octubre, esta ya no es una posición viable. Recientemente entrevisté a Itamar Marcus, fundador de Palestina Media Watch, la ONG que ha expuesto el programa de “pago por asesinato”. Dijo que el 7 de octubre no fue resultado del adoctrinamiento de Hamás, sino consecuencia del adoctrinamiento de la Autoridad Palestina. Por un lado, Hamás no lleva mucho tiempo en esto: su gobierno en Gaza tiene solo 17 años. La Autoridad Palestina, por su parte, existe desde hace tres décadas y, hasta el día de hoy, tanto en Gaza como en Cisjordania, los niños palestinos siguen recibiendo instrucción en libros producidos por la Autoridad Palestina. Estos libros, producidos y regulados por la AP, bombardean incesantemente en las mentes jóvenes el veneno del mismo culto a la muerte (del suicidio y el genocidio) que anima el programa de “pago por asesinato”. Estos libros plantaron las semillas ideológicas, afirma Marcus, que dieron los frutos envenenados que Hamás cosechó el 7 de octubre. Proporcionaron el caldo de cultivo para el odio que alimenta el apoyo a Hamás.

Ejemplos del salario mensual que paga la Autoridad Palestina según la sentencia de prisión asignada a terroristas palestinos en Israel. Cuando el terrorista se convierte en shahid (“mártir”), es decir que resulta abatido mientras ejecuta el ataque, su familia recibe el salario máximo en forma vitalicia. Muchos palestinos que atraviesan dificultades económicas cometen actos terroristas como “solución” a sus problemas
(Fuente: How Much is a Dead Jew Worth? por Lital Shemesh)

Shemesh también cita fuentes como el teniente coronel (res.) Maurice Hirsch, del Centro de Asuntos Públicos de Jerusalén, que coinciden en que el adoctrinamiento de la Autoridad Palestina es una fuente mayor que Hamás de este odio genocida. La idea de que el camino a seguir en Gaza es que Hamás sea reemplazado por la supuestamente moderada Autoridad Palestina (que de alguna manera sería “revitalizada” y luego firmaría un acuerdo de paz con Israel) es, por lo tanto, un ejercicio risible de ilusión.

El proceso de Oslo, y la llamada solución de dos Estados que se suponía que produciría, siempre se basó en la idea de que Israel crearía una fuerza policial palestina bajo el mando de la Autoridad Palestina y luego subcontrataría a ella la seguridad de Israel. Se suponía que la prueba de su éxito sería la supresión del terrorismo. El resultado fue simplemente más terrorismo.

Independientemente de este sangriento historial, la Casa Blanca y el Departamento de Estado, junto con los think tanks israelíes pro-Partido Demócrata, exgenerales de las FDI alimentados con una dieta ideológica woke en universidades estadounidenses, y la prensa israelí, tienen cuidado de mantener una barrera conceptual entre Hamás como organización terrorista y la Autoridad Palestina. Esta última, sostienen, es un socio crucial en la lucha contra el terrorismo: la misma Autoridad Palestina que, en realidad, glorifica e incentiva el terrorismo.

Además, ahora sabemos que personal de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina está directamente involucrado en ataques terroristas. De hecho, incluso mientras la prensa en Israel y en Occidente intentan ignorarlo, los funcionarios de la AP se jactan en árabe de su complicidad con el terrorismo ante su propio pueblo. No pueden soportar perder su competición con Hamás en la contienda nacional por el asesinato de judíos.

Los libros de texto palestinos de todas las asignaturas incluyen imágenes que alientan la violencia
(Foto: Ynet)

Un informe de Palestina Media Watch publicado en febrero, titulado “Terroristas en uniforme”, citó a un portavoz de la Autoridad Palestina alardeando de que “aproximadamente entre 63% y 65% de los mártires en Cisjordania son miembros del Movimiento Fatah. Y la mayoría de ellos son miembros de las Fuerzas de Seguridad [de la Autoridad Palestina] o sus hijos”. Las fuerzas policiales armadas por Israel y entrenadas por militares estadounidenses son participantes activas en el terror que se suponía debían detener. Utilizando las armas que les damos para impedir el terrorismo, en lugar de ello matan judíos, asegurando al mismo tiempo el sustento de sus familias.

Según otro informe publicado por la ONG israelí Movimiento Regavim, titulado “Oficiales de día, terroristas de noche”, un portavoz del aparato de seguridad de la Autoridad Palestina dice que hay más de 300 funcionarios de seguridad en las prisiones israelíes, y que en las últimas tres décadas 2000 miembros de esas fuerzas cayeron como “mártires” en la lucha contra Israel, es decir, murieron mientras cometían actos de terrorismo. El informe, que se limita al período 2020-2024, pudo identificar positivamente, utilizando fuentes abiertas, a solo 78 funcionarios de seguridad de la AP, 46 de los cuales murieron mientras cometían ataques terroristas y, por lo tanto, son considerados “mártires”. Es difícil recopilar datos completos. Las FDI se niegan a publicar cifras porque están comprometidas con su postura tradicional pro-AP, mientras que la AP probablemente infla los números. Pero este mismo hecho debería decirnos todo lo que necesitamos saber: mientras sus defensores en Occidente hacen todo lo posible por describir a la AP como un socio contra el terrorismo y una fuerza de paz y moderación, la misma AP muestra, e incluso magnifica, su complicidad en el terrorismo, porque así es como espera asegurar su legitimidad ante los ojos de su propio pueblo.

Y si hay que creer en las encuestas palestinas (que más del 70% de los palestinos de Judea y Samaria apoyan la masacre del 7 de octubre), entonces, al exhibirse, la Autoridad Palestina está actuando de acuerdo con sus propios intereses. Matar judíos tiene más que una recompensa pecuniaria: lleva consigo prestigio, legitimidad, popularidad y reconocimiento.

Menos de dos semanas después del ataque del 7 de octubre, el Ministerio de Dotaciones y Asuntos Religiosos de la Autoridad Palestina incluyó un infame hadith (un proverbio atribuido en la tradición al mensajero del Islam) en sus directrices oficiales, que proporcionaron a los imanes temas para sus sermones del viernes 20 de octubre en las mezquitas palestinas. El hadith dice que el día del juicio solo llegará después de que los creyentes hayan exterminado a todos los judíos. Ese día, dice el proverbio, incluso las rocas y los árboles ayudarán a la causa de la yijad. Dirán: “Oh, siervo de Alá, hay un judío escondido detrás de mí; ven y mátalo”.

Esta horrible imagen, en la que la Naturaleza misma participa para librar al mundo del antinatural flagelo judío, resulta aún más espantosa en el contexto del ataque del 7 de octubre en el festival Nova, donde los asistentes a la fiesta intentaron esconderse detrás de rocas y arbustos en el desierto de Néguev para escapar de la masacre.

La Autoridad Palestina, el socio de Estados Unidos que Washington quiere poner a cargo de Gaza, ha añadido desde entonces a las familias de los nuevos “mártires”, los terroristas que fueron eliminados mientras cometían los horrores de esa terrible mañana de Shabat, a la lista de beneficiarios del “pago por asesinato”.

*Historiador, escritor y columnista de opinión.
Fuente: Tablet (tabletmag.com).
Traducción Sami Rozenbaum / Nuevo Mundo Israelita.

 
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