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| miércoles enero 14, 2026

Beatriz Wasserman. Porisrael.org Hipocresía de ciertas feministas

Beatriz Wasserman para Porisrael.org


Protestas en Teheran  Wikimedia

Somos testigos del accionar de diferentes grupos que se autodenominan feministas; casualmente son muy llamativos y parecieran ser asombrosamente activos, pese a que, a la hora de la verdad, descubrimos que, más bien, conforman ciertas poses, fingimientos o imposturas. Desde hace algunos años hasta el presente, observamos que esas feministas se eximen de actuar cuando las situaciones podrían afectar a sus aliados cercanos, es decir, todo depende de quiénes son los que les proporcionan prebendas o beneficios.

El pueblo judío, en carne propia, experimentó ser el foco de esa despiadada hipocresía tras las masacres del 7 de octubre de 2023, cuando el sur de Israel fue invadido por hordas de terroristas palestinos que, con extrema crueldad: violaron, torturaron, mutilaron, degollaron y secuestraron a más de 250 personas que fueron arrastradas a Gaza. Las brutales violaciones de ese nefasto día no se reconocieron ni despertaron la solidaridad de determinados grupos de falsas feministas. Luego, cuando las secuestradas israelíes fueron liberadas a cuenta gotas, algunas tuvieron el valor de narrar que, durante su cautiverio, continuaron siendo abusadas sexualmente; sin embargo, tampoco ello fue suficiente para conseguir una reacción de las feministas de cartelera.

En el presente, con las multitudinarias manifestaciones contra la tiranía teocrática iraní, numerosas mujeres fueron arrestadas y sufrieron violencia sexual. Incluso, las autoridades pusieron en práctica un feroz decreto religioso que incita a la violación de las jóvenes vírgenes antes de cumplir con su sentencia de muerte, condenándolas según esa visión interpretativa del islam, a una eternidad sin el paraíso. No obstante, la izquierda en el mundo occidental que dice ser feminista, curiosamente está en absoluto silencio sin protestas ni marchas ni pancartas; tal vez porque esta verdadera lucha de las mujeres iraníes, podría dejar al descubierto a las tan selectivas falsas feministas.

Tengamos en cuenta que, de las feministas de pacotilla más conocidas, están las que salieron a la luz pública en el ámbito gubernamental español con el surgimiento del partido de extrema izquierda Podemos, el cual fue financiado entre otros movimientos, por la teocracia de los ayatolás que le inyectó varios millones de euros, especialmente entre 2012 y 2015. Así, hemos podido observar como Pablo Iglesias, el que aseveró estar dispuesto a “cabalgar contradicciones” y peor aún, su esposa, Irene Montero, en discordia con el feminismo que dicen apoyar, defienden al retrógrado régimen islamista iraní y, con total desparpajo, inexplicablemente, aseguran que ello es “sano y contribuye a la democracia”.

Otra feminista de cartón, podemita para más señas, es Ione Belarra, quien plantea una exacerbación de la ideologización feminista, donde mezcla y junta en un único bloque al machismo, al racismo y al capitalismo, frente a una pretendida superioridad moral de la ultraizquierda en la que ella se sitúa; no obstante, ante los crímenes de la República Islámica y las batallas que enfrentan las mujeres iraníes, Belarra tan proclive a opinar sobre cualquier asunto, ha enmudecido.

Las verdaderas feministas no lo andan pregonando, ni siquiera se hacen llamar así, pues no necesitan un trato preferencial. Lo que en realidad buscan lograr es justicia, libertad e igualdad para todo ser humano, que en la perspectiva judía equivale a la reparación del mundo.

 
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