Cuadro de Guernica de Pablo Picasso. Foto Wikipedia
El culpable de todo es Hamás que ha abandonado a un pueblo al que sometió.
Hamás es el que diseñó el espanto de sacrificar a los palestinos para lograr sus objetivos.
Hamás prefirió el aplauso y la misericordia del mundo dejando la gente morir, entremezclándose con ellos en su vida diaria, comercial, de sanidad, escuelas, jardines de infantes…
Hamás dejó a la intemperie a los pobres palestinos temerosos de rebelarse mientras en los túneles la tortura y el refugio de armamento abundan.
Hamás demostró que su millonaria inversión en defensa contrasta con los pobres palestinos que viven en precarias condiciones, que al hablar por televisión no tienen ni dientes, que los chicos viven en las calles, que las mujeres cocinan en latas, que arrastran sus colchones y pobrezas en carros tirados por caballos.
Hamás quiso mostrar al mundo ese paisaje humano lastimoso que es el que ellos mismos crearon y sembraron en el 7 /10.
Hamás es el autor de las fotos que sacaron y filmaron cuando entraron a Israel para destruirla, que dejó expuesto la verdad de los palestinos que no pudieron defenderse de su dominio, que con miedo y muerte pagan su desgracia.
El cuadro de Picasso, Guernica, hoy es una realidad y no una obra de arte que denuncia. El mundo clama por justicia a una tierra que fue base de experimentación de metodología para el exterminio de judíos.
Sentimos pena verlos hoy y recordarlos ayer felices celebrando cuando se atraparon a los capturados el 7/10.
Sentimos dolor por los que sufren cuando ellos reían y festejaban la invasión.
Sentimos desprecio cuando ese pueblo se sumó al robo y colaboración cuando entraron a los kibutzim y moshavim del sur.
Sentimos asco cuando fueron como público al entregar rehenes como si fuera un espectáculo de circo.
Sentimos odio al ser parte de la algarabía de mostrar a mujeres violadas.
Sentimos alucinación al ver el reguero de cadáveres en el asfalto de los ultimados a balazos.
Sentimos ceguera de rabia e impotencia por el degollamiento de niños.
Sentimos que todo, todo y todo lo perpetrado no tiene perdón.
Y el mundo se da el lujo de anunciar sus decisiones de boicot, señalamiento, prohibición, corte de relaciones diplomáticas, burlas, tiroteos, ataques individuales y colectivos a judíos e instituciones, festivales con anulación de participación de Israel, artistas anunciando su repulsa, eventos deportivos selectivos;…Volvió el nazismo, el fascismo, el comunismo, la locura al rojo vivo.
Hay una necesidad de salvar al pueblo palestino a costa de Israel y será posible sin Hamás para restituirle su vida.
El mundo debe juzgar a Hamás, pero…Israel es culpable, los judíos despreciables, los lugares de turistas sin cartel pero con prohibiciones, la limpieza étnica mental y manifiesta es una práctica diaria que aterra por el vandalismo de la publicidad musulmana extremista.
Cuidado que Justicia se escribe con mayúscula y los amateurs de los derechos humanos para unos y no para otros se escribe con minúscula.
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