(Firmas Press) El ejército israelí no debería abandonar Gaza sin antes descabezar a la cúpula de Hamás y a sus cuadros intermedios (en el sentido figurado del término, claro), hasta el punto en que la organización terrorista no pueda revitalizarse. Destruir los misiles y los túneles es una labor conveniente, pero provisional. Antes de un año los misiles habrán sido reemplazados por otros más letales y precisos, existirán nuevos túneles y la violencia resurgirá, probablemente más virulenta. El problema es Hamás. Es ...





















