La sola mención de su nombre congeló la atmósfera de aquella reunión que manteníamos, una colega norteamericana y yo, con un alto oficial de la Autoridad Palestina (AP) en la Franja de Gaza a fines de los años noventa. Estábamos cursando estudios de posgrado en Israel cuando a ella le surgió la posibilidad de entrevistar a un cuadro de Fatah, algo necesario para la monografía sobre el nacionalismo palestino que estaba escribiendo; y como el asunto me interesaba, y además creía ...
































