La mano de una madre se alza para acariciar a su hijo. Toda la dulzura, todo el amor, va en esos cinco dedos que se ponen en contacto con ese rostro. La mano de un hijo se alza para acariciar a su madre. Cuánta ternura hay en ese gesto, la ternura que surge del fondo de un alma agradecida. La mano de un esposo se alza para acariciar a su compañera. Ella es su promesa de futuro, su promesa de continuidad, su ...
































