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| miércoles septiembre 18, 2019
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Demasiado malo para los antisemitas. ¡Ser judío es genial!


fammiaFiamma Nirenstein

Queridos amigos,

El miércoles, un diario italiano publicó la noticia que un foro neonazi estadounidense, Stormfront, fundado por partidarios del Ku Klux Klan, ha difundido – en una serie elocuentemente titulada «judaísmo internacional» – varias listas de judíos italianos que son «influyentes» en sectores de la economía y de medios de comunicación, planteando su deseo de sean cancelados del mundo, es decir, instigando su asesinato.

 

Como de costumbre, mi nombre está entre los primeros en la lista. Muchas listas de este tipo ya han sido publicadas en la web recientemente, pero ésta sobrepasa los límites de Italia y está siendo distribuida en todo el mundo, y sabemos que los judíos tienen innumerables enemigos, en todos los rincones de la Tierra.
 

La amenaza es real y sin tregua. A lo largo del año pasado, durante el cual la Comisión Parlamentaria para la Investigación del Antisemitismo, que presido, comenzó su actividad, los parlamentarios miembros de la Comisión, tanto de la derecha como de la izquierda, han sido amenazados y acusados de ser miembros de un grupo de presión sionista que «domina en el Parlamento» y de ser «sirvientes de la mafia judía».

 

No vamos a ser intimidados y tenemos la intención de continuar con nuestro trabajo en el Parlamento y escribiendo artículos como el que adjunto aquí para su atención.

 

 

No vamos a ser silenciados por los nuevos antisemitas
Publicado en el diario Il Giornale, 13 de enero de 2011

Fiamma Nirenstein

 

Cuando Ilan Halimi desapareció, el 21 de enero de 2006, de la tienda donde trabajaba, se siguieron un sinnúmero de líneas de investigación: mujeres, drogas, tratos de negocios turbios. Pero nadie buscó a ese joven de 24 años de edad, donde debieron haberlo hecho: en un suburbio, torturado durante 24 días, y finalmente asesinado por un grupo de extremistas islámicos antisemitas. Estaban matando a su judío. Pensaron que este asistente de ventas en una tienda de electrónica, era rico. Pedían un rescate imposible para su madre, una mujer que abracé cuando me dijo, aquí en Roma: «Nadie me creyó cuando les dije que deberían haber estado siguiendo la pista antisemita».

Y, sin embargo, niñas con la estrella de David en sus cuellos y hombres con kipá, ya estaban siendo atacados en las calles de Europa. Gritos de «Hamas, Hamas, judíos al gas» ya se escuchaban en las calles de Londres y Berlín, y las ediciones de Mein Kampf y los Protocolos de los Sabios de Sión, vomitados en los mercados europeos por importadores de Medio Oriente, ya estaban ganando tanta popularidad como las series de televisión en las que un judío le quitaba los ojos a una niña musulmana con el fin de trasplantarlos en los de un pequeño niño judío. Ya era de conocimiento común que los incidentes antisemitas, junto con los antisionistas – similares en términos de método y contenido – estaban creciendo hasta el punto de superar a aquellos anteriores a 1939 y que aquí, en Italia, el 54 por ciento de la población no tiene opiniones agradables sobre los judíos.

Pero el antisemitismo es, en el imaginario colectivo, una cuestión sin importancia. Como el sentido común lo dicta: después de Hitler, ¿Qué loco puede creer todavía en la existencia de teorías conspirativas acerca de judíos que quieren conquistar el mundo, en la demonización de judíos dedicados al mal, sedientos de sangre, y en la persistencia de la mitomaniaca idea de un poder exclusivo, supranacional, ultra rico, orientado a apoderarse del mundo? Y, sin embargo, ese loco está aquí con nosotros, junto a mí, y estoy en esa loca lista. Se comporta como un imbécil Golem,  o un Frankenstein, tal vez borracho, pero sin embargo capaz de aprovechar la herramienta potencial de Internet en todo el mundo. Y así, a sus ojos, yo soy parte de un complot para controlar el Parlamento italiano, soy un agente del Mossad, soy un colono financiado por el gobierno israelí, soy parte de una conspiración que destruyó las Torres Gemelas, odio a los árabes, odio a los pobres, odio a los niños, odio la libertad de opinión … odio todo. Soy un peón y una manipuladora judeo-pluto-masónica, soy israelí-estadounidense y voy a conquistar el mundo aplastando a los inocentes a través de un estado de apartheid, con una predilección por el asesinato de niños. Yo también soy una señora muy rica y muy poderosa, una conspiradora diabólica, un innoble ser que, en una palabra, merece morir.

Esta es la deslegitimación que ataca frontalmente a los judíos y al Estado de Israel hoy en día. Mi cara «debe ser borrada», dicen en su sitio, donde me alinean con muchos amigos y también con muchas personas cuyas ideas no comparto, y repiten hasta la saciedad estas palabras en innumerables ocasiones, tal como cuando uno de sus líderes, que permanecerá sin nombre, pregunta, en su página web «Qué debe hacerse con Nirenstein» y luego responde que un atacante suicida voluntario es lo que se necesita para tratar conmigo. La Comisión para la Investigación sobre el Antisemitismo de la Cámara de Diputados, que ayudé a fundar, es descripto – en el mismo sitio – como el largo brazo del sionismo, y todos sus miembros, todos y cada uno, son objetivos potenciales.

He estado escoltada por buenos policías durante exactamente diez años hasta ahora. He experimentado, de primera mano,  de qué se trata el antisemitismo moderno. Primero y principal, sigue siendo el mismo de siempre: sigue utilizando los «Protocolos» y otros textos básicos sobre la mentira de la Shoá. Se ha actualizado con la Carta de Hamas, con Ahmadinejad, con recursos interminables del antisemitismo de Medio Oriente que se han mezclado con su versión neonazi, convirtiéndose en uno y el mismo.

La demonización de los judíos como individuos y de Israel como el emblema colectivo de los judíos, utiliza los mismos estereotipos que mencioné anteriormente. El rediseño de algunos temas tradicionales en la forma de una exaltación «liberal» de los derechos humanos, por ejemplo la denigración continua y obsesiva de Israel, que la ONU expresa cuando se definió al sionismo como «racismo», resucita viejas ideas eliminacionistas. Israel y los judíos no tienen legitimidad en un mundo dominado por las mayorías automáticas y por las ONG tercermundistas. Pero estas ideas son expuestas, con frecuencia cada vez mayor, por su abanderado: Ahmadinejad que amenaza con destruir a los judíos y, en Europa, en las universidades, en los sindicatos, en las ciudades de Europa, el eco de sus palabras resuena. La reformulación “liberal» del antisemitismo – sin menospreciar al neo nazismo – es la nueva llave maestra.

Para aquellos que deseen saber cómo me siento, mi conciencia está tranquila. No creo que alguna vez logremos derrotar al antisemitismo, nunca. El antisemitismo es un problema de los antisemitas, no mío – refleja su despreciable distorsión de la realidad. Lo combatiré para impedirle que me dañe, pero no con la esperanza de reformarlo. Él no es mi interés. Personalmente, por cierto, no seré menos judía con el fin de complacerlo. Mientras los judíos alemanes creyeron que Bildung era la solución para la asimilación dentro de la sociedad alemana y los judíos fascistas tenían la esperanza de sofocar el fuego del antisemitismo, los judíos liberales piensan que cuanto más se comporten como pacifistas, el antisemitismo menos los atormentará.

Los sionistas también tuvieron la esperanza que, sometiéndose a una hipotética normalización, el antisemitismo sería detenido o, al menos, limitado. Fue un fracaso. El antisemitismo sólo puede ser socavado por un choque frontal de ideas, a través de la integridad de una identidad que, durante más de 4000 años hasta ahora, ha estado creando la idea de la responsabilidad del hombre ante un único e invisible Dios, ha estado dando forma a una sociedad para la vida y los derechos humanos y, después de sufrir lo indecible, ha construido un pequeño estado democrático. Lo siento por los antisemitas, porque es genial ser judío.

Link en ingles, oprima aquí.

 

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Cortesía de Paulina Gamus.

Nota de Porisrael

Fiamma Nirenstein (Florencia, 18 de diciembre de 1945) es una política italiana, periodista y escritora. Es miembro del gobierno de coalición conservador (elegido por primera vez en abril de 2008) de Silvio Berlusconi y es Vice-presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Diputados italiana. Como periodista y autora todo su trabajo es la conexión entre el totalitarismo, el terrorismo, el antisemitismo y el odio a Israel .

 

Nirenstein nació en Florencia, Italia, y parte de su vida lo pasa en Gilo, un barrio de Jerusalén. Está casada con el fotógrafo de noticias israelí Eshed Ofer. Ella se especializa en escribir sobre terrorismo, el conflicto árabe-israelí, el antisemitismo y la democracia en el Oriente Medio. Nirenstein enseña historia de Oriente Medio en la Universidad Luiss en Roma. Es miembro del Foro Global contra el Antisemitismo creado por Nathan Sharansky Ella es un miembro de la junta directiva de la Fundación Carta Magna italiana y miembro del Centro Jerusalén para Asuntos Públicos y del Instituto Hudson de Washington. Además, es miembro del Consejo Asesor Internacional de NGO Monitor.

 

Fue directora del Instituto Italiano de Cultura (Istituto Italiano di Cultura) en Tel Aviv en el 93 y 94. Ha presentado y escrito prólogos de las traducciones de las obras de Bernard Lewis , Nathan Sharansky , y Bloom Ruthie en Italia.

Difusion: www.porisrael.org

 
Comentarios

Aja, tienes raxon eciste muxo antisemitismo, pero el problema es que los judios de ahora ya no sepueden considerar semitas, hace tiempo que son ams europeos comopara ser considerados semitas, los semitas son los pobres palestinos que ustedes se esfuerzan por desaparecer, supongo que debe ser genial matar un pueblo inocente y hacerles a otros los que le hacian a ustedes, son como el violador que fue violado de niño y lo peor es que todos los respaldan, los judios son la unica raza en el mundo que debe de ser exterminada por el biend e los demas.

EL UNICO JUDIO BUENO ES EL JUDIO MUERTO.

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