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| martes septiembre 22, 2020
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El único aliado de Estados Unidos


En el errático Medio Oriente, Israel sigue siendo el más creíble y capaz aliado de Estados Unidos

Yoram Ettinger

ynetnews

02.18.11


us-israelflags

Los acontecimientos sísmicos en Egipto y en todo el Medio Oriente árabe, destacan la contribución única de Israel a los intereses vitales de EE.UU.

La importancia del valor agregado estratégico de Israel es subrayada por las inciertas y sospechosas ideologías, políticas, alianzas y lealtades árabes, por la creciente vulnerabilidad de los regímenes árabes pro Estados Unidos, por la intensificada rebelde naturaleza de las sociedades árabes, por la exacerbación del terrorismo islámico, por la amenaza nuclear de Irán, por la profundización de la penetración en el Medio Oriente árabe por parte de Rusia y China, por la reciente erosión de la postura de disuasión de EE.UU. y por la esperada evacuación de EE.UU. de Irak y Afganistán.

 

La confiabilidad, capacidad, credibilidad, estabilidad, democracia y alianza incondicional de Israel con EE.UU. son anómalas en Medio Oriente.

 

Egipto – un beneficiario de miles de millones de dólares y de los sistemas militares de última generación de EE.UU. – mejora las relaciones estratégicas con Corea del Norte, Rusia y China, agita el Cuerno de África y Sudán, consistentemente vota en contra de EE.UU. en la ONU e institucionaliza la educación en el odio. Un régimen post-Mubarak podría, abiertamente, unirse a un eje anti-estadounidense.

El Sha de Irán tuvo acceso a los sistemas militares más avanzados de EE.UU. Sin embargo, el Shah fue derrocado; de un firme aliado de EE.UU., Irán se transformó en el régimen anti Estados Unidos más eficaz del mundo.

El Rey de Libia, Idris, le concedió a EE.UU., en 1954, el uso de la base aérea de Wheelus, que se convirtió en la mayor base de la fuerza aérea de EE.UU., fuera de EE.UU. En 1969, el Coronel Gadafi derrocó al rey Idris y Wheelus sirvió a la fuerza aérea soviética.

Turquía, en 2002, dejó de ser una piedra angular de la postura de EE.UU. y la OTAN para disuadir a un importante soporte, pro-ruso, del eje anti estadounidense Irán-Siria. Jordania –  un beneficiario de la ayuda exterior de EE.UU. – fue uno de los únicos dos regímenes árabes que apoyaron la invasión a Kuwait de Saddam Hussein de 1990. El puerto jordano de Aqaba se convirtió en la ruta más crítica de Saddam para los suministros, durante los preparativos de la guerra  EE.UU.-Irak de 1991.

Irak fue pro-occidental hasta el golpe de estado anti occidental de1958. Sin embargo, Saddam Hussein – que gobernó Irak desde 1979 – se ganó la confianza de EE.UU. Por lo tanto, se benefició de un acuerdo para compartir inteligencia, de la transferencia del sensible doble uso de tecnologías estadounidenses y de garantías de préstamos por $5 mil millones, hasta la invasión de Kuwait.

Yemen fue asistido por EE.UU. en su guerra contra Adén y se ha beneficiado de la ayuda exterior de EE.UU. Sin embargo, Sana apoyó la invasión de Saddam a Kuwait y es anfitrión de terroristas islámicos anti EE.UU., aunque ocasionalmente los combata. Arabia Saudita depende de EE.UU. para su supervivencia frente a las letales amenazas regionales. Las Guerras del Golfo de EE.UU., de 1991 y 2003, fueron inducidas en gran parte, por la preocupación de una toma de posesión de Arabia Saudita por parte de Saddam. Sin embargo, Riad financia las operaciones de las organizaciones islámicas anti-estadounidenses en EE.UU. y a terroristas islámicos anti EE.UU.

Israel equivale a 5 CIAs’

Israel, por otra parte, fue descrito por el fallecido General Alexander Haig, quien fuera Comandante Supremo de la OTAN y Secretario de Estado de EE.UU., como «el mayor portaaviones de EE.UU., que no requiere ni un sólo soldado de EE.UU., no puede ser hundido, es el más rentable y probado en batalla, que está ubicado en una región que es crítica para los intereses vitales de EE.UU. Si no existiera Israel, EE.UU. tendría que desplegar reales portaaviones, junto con decenas de miles de soldados de EE.UU., lo que costaría decenas de miles de millones de dólares al año, arrastrando a EE.UU., innecesariamente, a conflictos locales, regionales y mundiales. Todo lo cual es ahorrado por el Estado judío».

Por ejemplo, en 1970, la pro-soviética Siria invadió Jordania, amenazando con un escenario de dominó en el Golfo Pérsico, rico en petróleo. El ejército de EE.UU. estaba ocupado en Vietnam y no pudo desplegar tropas a Jordania. Se le pidió a Israel que movilizara sus fuerzas armadas, y la invasión de Siria se deshizo. Por lo tanto, Israel le negó a la URSS un importante golpe y le ahorró a EE.UU. un desastre económico potencial, sin desplegar un solo soldado de EE.UU.

El General John Keegan, un ex jefe de inteligencia de la Fuerza Aérea de EE.UU., determinó que la contribución de Israel a la inteligencia de EE.UU. era «equivalente a cinco CIAs. El Senador Daniel Inouye, Presidente del Comité de Asignaciones del Senado y ex Presidente del Comité de Inteligencia, dijo «La inteligencia recibida de Israel supera a la inteligencia recibida de todos los países de la OTAN juntos».

Evaluó que el equipo militar soviético que fue transferido por Israel a EE.UU. (el radar P-12 soviético en 1969, los Mig-21 y MiG-23, aviones de combate soviéticos, en 1966 y 1989, respectivamente, etc.) inclinó la balanza del poder mundial a favor de EE.UU. y ascendió a un regalo de mega-miles de millones de dólares para EE.UU.

En 1981, Israel bombardeó el reactor nuclear de Irak, evitando así un enfrentamiento nuclear de EE.UU. con Irak en 1991 y 2003. En 1982 y 2007, Israel demolió las baterías de misiles tierra-aire soviéticas, operadas por Siria y un reactor nuclear sirio-iraní- norcoreano en Siria. Las tácticas de batalla – que fueron las primeras en penetrar tales avanzados sistemas de defensa soviético/rusos – fueron compartidos con la Fuerza Aérea de EE.UU., ampliando la ventaja militar de Estados Unidos sobre Moscú.

En 2011, los soldados de EE.UU., en Irak y Afganistán, se beneficiaron de la experiencia de Israel en la lucha contra artefactos explosivos, coches bomba y atentados suicidas.

El Estado judío constituye el laboratorio de pruebas de batalla más avanzado de los sistemas militares de EE.UU. El avión de combate F-16 incluye más de 600 modificaciones inducidas israelíes, que les ahorraron a los fabricantes miles de millones de dólares y muchos años de investigación y desarrollo. Cientos de nuevos sistemas militares de EE.UU., operados por Israel, generan beneficios similares, de acuerdo a las industrias de defensa de EE.UU., una ventaja competitiva global y la ampliación de las exportaciones de EE.UU. y empleos.

Se requiere mejorar la actual mutuamente beneficiosa cooperación estratégica entre EE.UU. e Israel, a la luz de los beneficios antes mencionados, y en respuesta a las turbulencias en Egipto y sus posibles efectos dominó regionales, cuando EE.UU. reduce su perfil militar en la región. Por ejemplo: Actualizar las instalaciones portuarias de Ashdod para el uso de la Sexta Flota; pre-posicionamiento, en Israel, de los sistemas de seguridad nacional de EE.UU., aviones de combate, misiles, tanques y vehículos armados, que acelerarían las misiones de EE.UU. para preservar a los regímenes árabes pro-estadounidenses; la construcción, en Israel, de instalaciones militares de EE.UU.; el establecimiento de un fondo binacional de cooperación para la defensa industrial, aprovechando las ventajas competitivas de cada país.

La mejora de las relaciones estratégicas entre EE.UU. e Israel es natural e imprescindible, a la luz de las capacidades de Israel y del denominador común único EE.UU.-Israel: valores compartidos, intereses comunes y amenazas comunes.

http://www.ynetnews.com/articles/0,7340,L-4030523,00.html

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

 
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