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¿Podría el Reino de Bahrein Convertirse en un Pearl Harbor Iraní?


Coronel (r) Dr. Jacques Neriah

20 de febrero de 2011

JERUSALEM CENTER  

 

cairo_protestLa República Islámica de Irán ha reiterado, en el pasado, que su estrategia militar se basa en la «guerra asimétrica» – Teherán no se enfrentará a EE.UU. ni a sus aliados directamente, dada la superior tecnología militar de occidente, sino a través de la subversión y el terrorismo. Bahrein es, de hecho, el objetivo ideal para este tipo de estrategia iraní. Los intereses reales en la lucha por Bahrein son mucho mayores de lo que cabría pensar, dados su pequeño tamaño físico (1.800 kilómetros cuadrados) y su pequeña población (738.000).

Cuando EE.UU. entró en la Segunda Guerra Mundial, el Japón imperial lanzó un ataque aéreo desde el mar contra el cuartel general y los barcos de la Flota del Pacífico de EE.UU. en Pearl Harbor en 1941. Hoy en día, como es bien sabido, el cuartel general de la Quinta Flota de EE.UU. está en Bahrein. Irán no tiene necesidad de emplear su fuerza aérea en contra de la instalación naval de EE.UU., sino sólo derrocar al régimen pro-estadounidense de la familia Al-Khalifa, y sustituirla por un nuevo régimen de Bahrein, respaldado por la mayoría shiíta, que solicite la retirada inmediata de la flota. En 2005, manifestantes shiítas marcharon en Manama, capital de Bahrein, mostrando su apoyo al líder supremo iraní, Ayatollah Ali Khamenei. Tres años más tarde, en 2008, manifestantes shiítas ondearon banderas de Hezbollah en Manama y pidieron el cierre de las bases de EE.UU. en Bahrein.

Los recientes acontecimientos en Bahrein han puesto de relieve la muy volátil situación en la que el pequeño reino ha estado gestionando sus asuntos durante las últimas dos décadas.

Nada podría ser tan descriptivo de su situación particular como la narración del analista estadounidense, cuyo trabajo se filtró a la opinión pública a través de WikiLeaks: «La familia gobernante sunita de la diminuta Bahrein, de mayoría shiíta, ha reconocido, desde hace tiempo, que necesita de los de afuera – primero de los británicos, después de Estados Unidos – para protegerlos de los vecinos depredadores entre ellos, sobre todo, Irán. Tanto los Sha como los Ayatollah han reivindicado, de tiempo en tiempo, reclamaciones de soberanía sobre Bahrein. Al mismo tiempo que se mantienen cerca de sus protectores estadounidenses, los gobernantes de Bahrein buscan evitar provocar a Irán de forma innecesaria, y mantienen líneas de comunicación abiertas con los líderes iraníes”.

La familia sunita al-Khalifa tomó Bahrein en 1783 de otro clan árabe que reconoció la supremacía persa. En 1971 los colonizadores británicos dejaron Bahrein en un momento en que el último Sha de Irán, reivindicó, y luego retiró, una reclamación de soberanía sobre la diminuta isla. Después de la revolución islámica, el régimen iraní reclamó, de tiempo en tiempo, la soberanía sobre Bahréin. Las tensiones entre Bahrein e Irán se desarrollaron de nuevo en febrero de 2009, cuando Ali Akbar Nateq-Nouri, un asesor del Líder Supremo iraní, el Ayatollah Ali Khamenei, dijo que Irán tiene soberanía sobre Bahrein. Denominó a Bahrein la 14ª provincia de Irán (Sadam Hussein denominó a Kuwait la 19ª provincia de Irak durante la Guerra del Golfo de 1991). Bahrein detuvo las negociaciones sobre gas natural con Irán en protesta por los comentarios y exigió una disculpa oficial. El ex ministro de relaciones exteriores iraní, Manoucher Mottaki, visitó Bahrein en ese momento y presentó una disculpa oficial.

No debería ser ninguna sorpresa que los gobernantes de Bahrein vean a Irán con profunda sospecha y apoyen plenamente los esfuerzos de EE.UU. para presionar y contener a Irán. De acuerdo con otro documento filtrado por WikiLeaks, de abril de 2008, en vísperas de la visita de la Secretaria de Estado Condoleezza Rice a Bahrein en 2008, el rey reiteró que su preocupación de seguridad número uno era Irán. El rey le dijo a los estadounidenses que prepararon la visita de Rice, que el propósito de la reunión era demostrar que «tenemos una alianza que no se quedará al margen para ver caer a los países en manos de Irán, uno por uno».

Funcionarios de Bahrein, a menudo, les dicen a sus homólogos estadounidenses que algunos opositores shiítas están respaldados por Irán. El mismo rey ha afirmado que miembros de la oposición han recibido entrenamiento en Líbano con oficiales de Hezbollah (aunque los estadounidenses no pudieron confirmar este informe). La última participación iraní en Bahrein, conocida y probada, se produjo a mediados de la década de 1990, cuando los seguidores del Ayatollah Shirazi, que había recibido dinero y armas de Irán, fueron detenidos y condenados por sedición (y más tarde perdonados, mientras que algunos participan hoy en la política legal). El Gobierno de Bahrein presentó pruebas en Washington de que la Fuerza Quds de los Guardias Revolucionarios participó en un levantamiento shiíta de 1995.

No obstante, como vecinos, Irán y Bahrein han tenido una larga relación centrada, en gran medida, en torno al comercio bilateral, aunque el turismo de base y la necesaria cooperación regional juegan también un papel. Dado que la comunidad internacional y Estados Unidos, en particular, comenzaron a condenar a Irán por su programa nuclear, las relaciones de Bahrein con la República Islámica se han hecho cada vez más tensas. Funcionarios de Bahrein han declarado públicamente que Irán está llevando a cabo un programa de armas nucleares en violación de su obligación con el Acuerdo de No Proliferación. Además, de acuerdo al documento WikiLeaks que se refiere a Bahrein, de fecha agosto de 2008, aproximadamente el 30% de los shiítas de Bahrein siguen a los clérigos que buscan recibir orientación de clérigos más importantes en Irán. La mayoría sigue al Ayatollah Sistani en Irak, unos pocos al fallecido Muhammad Fadlallah y otros en Líbano. El clérigo más popular de Bahrein es el Sheik Isa Qasim que, en ocasiones, ha respaldado la doctrina del régimen iraní de «velayat-e-faqih» (custodia del jurista – el Líder Supremo). Según el mismo informe de WikiLeaks, un número de clérigos de mediana edad de Bahrein estudió en Qom durante los años en que Saddam Hussein obstruyó el estudio en Irak.

En otras palabras, los gobernantes de Bahrein están sentados, prácticamente, sobre un barril de explosivos, cuyo detonador está en manos de los líderes de Irán. El precario régimen de Bahrein descansa sobre un tejido social muy inestable:

a. 60-70% de los 500.000 ciudadanos de Bahrein son shiítas, mientras que el otro medio millón de residentes son trabajadores invitados.

b. Los shiítas son más pobres que los sunitas de Bahrein.

c. Alrededor del 15% de los ciudadanos de Bahrein son persas, hablan persa en el hogar y tienden a pertenecer a las clases profesionales.

Las protestas de mediados de febrero y la posterior represión violenta de las autoridades, han puesto de relieve, una vez más, las profundas quejas de la mayoría shiíta. Las demandas de los manifestantes tienen dos objetivos principales: forzar a la monarquía gobernante sunita a renunciar a su control sobre los altos cargos gubernamentales y sobre todas las decisiones críticas, y considerar las acusaciones de que los shiítas enfrentan discriminación sistemática y que, prácticamente, se les impide un papel clave en el servicio público y en el ejército. En concreto, los manifestantes pidieron que el gobierno proporcione más empleos y mejores viviendas, que liberen a todos los presos políticos, y que procedan a abolir el sistema que ofrece la ciudadanía de Bahrein a los sunitas de todo Medio Oriente.

Como una medida de apaciguamiento, el rey Hamad bin Isa al-Khalifa, ha ordenado un aumento de los subsidios alimentarios y de los pagos de bienestar social, y un subsidio de 1.000 dinares ($2.653) a cada familia de Bahrein. De acuerdo a los diarios de Bahrein, más del 71% de las familias con derecho a este subsidio lo ha utilizado. La familia gobernante confió la gestión de la crisis al Príncipe de la Corona Salman, quien llamó a un diálogo con una oposición, inspirado en los modelos de Túnez y Egipto, pero que no está lista, en este punto, a comprometerse antes de que se satisfagan sus principales demandas.

Sin duda, esta grave situación no es agradable para EE.UU. Debido a su profundo interés en Bahrein y el Golfo Pérsico, los estadounidenses han estado monitoreando la situación interna ahí desde hace bastante tiempo. Sin embargo, los analistas parecen haber sido muy condescendientes con la monarquía de Bahrein, a la que atribuían un mayor agarre y control del país, junto con una proclamada política de liberalización. Por un lado, los estadounidenses estaban muy conscientes de la profundidad de los problemas sociales, políticos, étnicos y religiosos de Bahrein pero, por otro lado, esto no provocó advertencias con respecto a la capacidad del régimen para hacer frente a una tal grave crisis como la actual. Por el contrario, los estadounidenses pintaron a los gobernantes de una manera muy positiva y destacaron su compromiso con la reforma política y la reconciliación.

El documento de WikiLeaks de diciembre de 2009 dice lo siguiente: «El rey Hamid entiende que Bahrein no puede prosperar con represión… Hay más libertad religiosa en Bahrein que en la mayoría de los países vecinos… dos ciclos electorales han visto la integración de la oposición shiíta en el proceso político. Mientras una franja shiíta rechaza y continúa boicoteando el proceso, su influencia sigue siendo limitada, la corriente principal del Partido Wifaq ha mostrado una capacidad de trabajar con el gobierno para lograr resultados en favor de su electorado. Sin embargo, la discriminación contra los shiítas persiste, y el gobierno ha tratado de desviar las críticas comprometiéndose con Wifaq y centrándose más en el gasto público, en proyectos de vivienda y bienestar social. Mientras Wifaq siga convencido de los beneficios de la participación política, la perspectiva a largo plazo para la estabilidad de Bahrein es buena».(!)

Las protestas en Bahrein, sede de la Quinta Flota de la Marina de EE.UU., han creado una situación grave para la seguridad nacional de EE.UU. y para sus intereses económicos. De acuerdo al documento de WikiLeaks de finales de 2009, las empresas de EE.UU. han ganado importantes contratos entre 2007 y 2009, que incluyen la compra, por parte de Gulf Air, de 24 Boeing 787 Dreamliner, una empresa conjunta de $5.000.000,000 con Occidental Petroleum para revitalizar el campo Awali, y bien sobre los $300 millones en ventas militares en el extranjero.

Bahrein ha sido un fiel aliado de EE.UU., ha desarrollado una muy estrecha cooperación de inteligencia con EE.UU., especialmente en temas de lucha contra el terrorismo, coopera en los ámbitos militar y naval, así como también en la organización de una alianza árabe anti-iraní. Bajo la égida estadounidense, Bahrein ha mejorado su posición en materia de derechos humanos y libertades políticas, aunque no parecieron suficientes para evitar el estallido de las protestas que se produjeron a mediados de febrero de 2011.

EE.UU. tiene todas las razones para estar preocupado si Bahrein cae bajo la hegemonía iraní. En realidad, todos los ingredientes están presentes para un cambio potencial en Bahrein. También es evidente que sólo a través del uso de la fuerza el régimen de Bahrein puede sobrevivir. ¿Por cuánto tiempo? Ciertamente, por el tiempo que EE.UU. esté dispuesto a apoyar al régimen e ignorar sus acciones contra los derechos humanos, y siempre y cuando no haya confrontación abierta con Irán. Aún más preocupante para EE.UU. es el hecho que esta protesta shiíta podría, muy fácilmente, expandirse a la vecina orilla oriental saudita de Al-Ahsaa, donde la mayoría de la población también es shiíta. Esta situación de continuado malestar potencial, podría crear un serio desafío para la presencia militar de EE.UU. en la zona del Golfo, especialmente si es explotado por agentes iraníes interesados en provocar el caos en un «coto estadounidense», en un momento en que el propio Teherán está sintiendo el peso de la protesta popular, alentada abiertamente por el gobierno de Obama.

En vista de lo anterior, existe una clara posibilidad de que la presencia naval estadounidense en Bahrein se convierta en un blanco para potenciales actos terroristas iraníes.

Cabe destacar que Irán ya ha detectado una situación de debilidad estadounidense en la protección de sus aliados en Medio Oriente y el Golfo Pérsico. Irán, por lo tanto, está incrementando su apoyo a los elementos subversivos en todo el Golfo Pérsico y, especialmente, en Bahrein.

Por último, parece que si Irán percibe una situación en la que EE.UU. trate al rey como antes trató a Mubarak, esto alentaría definitivamente a Irán a incrementar su subversión en Bahrein y, posiblemente, en Arabia Saudita oriental.

**El Coronel (r) Dr. Jacques Neriah, un analista especial para Medio Oriente en el Centro para Asuntos Públicos de Jerusalem, anteriormente fue Consejero de Política Exterior del Primer Ministro Yitzhak Rabin y Vice Jefe de Evaluación de la Inteligencia Militar israelí.


http://jerusalemcenter.wordpress.com/2011/02/20/could-the-kingdom-of-bahrain-become-an-iranian-pearl-harbor/

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

 
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