Por Israel
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Bailando con Terroristas


Lior Haiat

Off The records
martes 3 de mayo de 2011

Que no se sorprenda quien con perros se acueste, si con pulgas se levanta.

La semana pasada el mundo periodístico celebró el “histórico” acuerdo entre Al Fatah y la banda terrorista Hamás. Un acuerdo que pone fin al conflicto interno entre la parte que quiere llegar a un Acuerdo de Paz con Israel, basado en la solución de dos estados para dos pueblos, y una organización terrorista que llama a la destrucción de Israel y al establecimiento de un estado islamista que vaya desde el Mar Mediterráneo hasta el río Jordán; una organización financiada y apoyada por los regímenes extremistas de Irán y Siria (que aparentemente estos días están tan ocupados asesinando a sus propios pueblos como para dejar sin apoyo a Hamás).

Extensas informaciones, que han aparecido en ocasiones incluso como noticia de portada, se han publicado en los distintos medios con palabras como “reconciliación”, “paz” e “histórico”  que repetían las bocas y las plumas de analistas de todo el mundo. También las fotografías elegidas, que mostraban al Presidente de la Autoridad Palestina, Abu Mazen, abrazándose, besándose y cogido de la mano con su enemigo-amante, el Primer Ministro del Gobierno terrorista de Hamás, Mahmud Haniyeh, parecían querer aumentar la sensación de que se trata de una verdadera historia de amor. Quien no conozca la realidad, podría fácilmente pensar que se trata de una versión actualizada de Romeo y Julieta.
Sin embargo, la realidad dista mucho de ser tan idílica. Parafraseando al ex Primer Ministro israelí, Yitzhak Shamir “El mar es el mismo mar, el Hamás es el mismo Hamás”. Así pues, si se trata de ellos mismos ¿Qué es lo que ha cambiado? En definitiva lo que han hecho los periodistas es encontrar el camino para la legitimación de los terroristas de Hamás. De repente, todos esos periodistas compran la historia de amor y trasladan la pelota al lado israelí, como si se hubiera producido algún cambio por parte de Hamás.

Para quien lo haya olvidado, habrá que recordarle que, inmediatamente después de las elecciones de la Autoridad Palestina en 2006 y de la victoria de la organización terrorista, el Cuarteto Internacional (ONU, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia) exigió a Hamás tres condiciones básicas para reconocer la legitimidad de su gobierno:

el abandono del terrorismo y de la violencia.
el reconocimiento del Estado de Israel.
la aceptación de todos los acuerdos firmados en el pasado entre Israel y los palestinos.
No hace falta mencionar que Hamás no aceptó ninguna de ellas. Sigue desarrollando la política de la violencia, de la incitación al odio y del terrorismo, tal como figuran en su Carta Fundacional (algunos de cuyos puntos principales aparecen aquí).
A pesar de todo, algunos periodistas siguen creyendo que es el mundo entero el que debe aceptar las reglas de juego de Hamás.
Pero a veces la situación se complica aún más. Por ejemplo, en una reunión que mantuve hace unos años con un periodista español en Israel, este corresponsal intentó convencerme de que Hamás había aceptado dichas condiciones. Y cuando le enseñé una entrevista de un alto cargo de Hamás en la que éste decía que Hamás nunca dejaría la Yihad (guerra santa) hasta que matase al último judío, el periodista respondió que era: “lo que dicen a los medios de comunicación, y que a mí me han dicho que sí aceptan esas condiciones”.

¡Qué suerte tenemos de que las decisiones más importantes de Hamás se trasladen a gente tan importante!

Obviamente estos argumentos del corresponsal no tienen ninguna base, simplemente llevan al extremo el concepto de “wishful thinking” (confundir los deseos con la realidad).

Concepto que no es exclusivo del citado corresponsal; en un seminario en el que participé hace tres años en Holanda, un periodista, que se presenta como experto del mundo árabe y musulmán, y que ha tenido encuentros con algunos de los principales líderes de los Hermanos Musulmanes, contó como sobre el sermón de un imán (líder religioso) en una mezquita, en el que hizo un llamamiento a asesinar a todos los infieles del Islam e incluso dedicó unos minutos a enseñar las maneras de hacerlo.

En su entrevista con el mencionado imán, el periodista holandés le preguntó sobre su sermón. La respuesta que recibió fue que él lo único que quería era la paz entre las religiones… A veces algunos periodistas están tan deseosos de que la realidad se ajuste a su visión del mundo y a su ideología, que no sólo es desconcertante sino también patético.

Lamentablemente para todos los que tratan de abrazar a Hamás, esta banda terrorista no quiere el abrazo y hace todo lo posible para escaparse. Y mientras “el mundo entero” les alaba por su moderación al llegar a un acuerdo con Fatah, el Primer Ministro del Gobierno terrorista de Hamás salió ayer a condenar “la muerte del mártir” Osama Bin Laden, a quien llamó “luchador santo del Islam”
Así denominan al que asesinó a miles de personas en todo el mundo.

Lior Haiat
Portavoz de la Embajada de Israel

 
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