Por Israel
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| sábado octubre 26, 2019
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La Jihad en Suiza


 

Ruben Kaplan

swiss_flagLa proverbial neutralidad Suiza o el volumen de las inversiones árabes en sus bancos, que asciende a casi 500 millones de dólares, no son suficientes para protegerla del accionar del radicalismo islámico. En una entrevista concedida al diario SontanngsZeitung el 8 de mayo de 2011, el Ministro de Defensa helvético, Ueli Maurer, manifestó que ha habido un aumento en el reclutamiento de musulmanes en campos de entrenamiento para formarse como combatientes jihadistas y ser enviados a países como Somalia y Yemen.
Muchos analistas internacionales columbraban que la Confederación Suiza, en virtud del referéndum del domingo 29 de noviembre de 2009, en donde sus ciudadanos votaron masivamente a favor de una ley que prohibía la construcción de nuevos minaretes en las mezquitas -a pesar de la activa posición en contra del gobierno y de las comunidades religiosas de diferentes creencias- podía ser objeto de ataques a su territorio. Tenían razón quienes vislumbraban eso, cuando el recién ahora repudiado por la comunidad internacional, el sanguinario dictador libio, Muammar Gaddafi, hizo el 25 de febrero de 2010 un llamamiento a la Jihad contra Suiza, argumentando que era un Estado “infiel  y obsceno que destruye las mezquitas» “Los musulmanes que trabajen para Suiza son unos apóstatas, están en contra de Mahoma, de Dios y del Corán» afirmó Gaddafi  ante decenas de diplomáticos de países musulmanes durante una reunión al este de la ciudad libia de Benghazi, donde conmemoraban el nacimiento del Profeta.

Suiza, el país anfitrión de la oprobiosa cumbre Durban II, es conocido por su declamada prescindencia y neutralidad. Amparándose en esos antecedentes, quien fuera su presidente Hanz Rudolf Merz, que también detentaba  el cargo de ministro de Finanzas, recibió previo a la cumbre, en un acto repudiable, al presidente de la República Islámica de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, el pertinaz y cínico negador del Holocausto, saludándolo cordialmente. Tras las numerosas críticas que recibió por el efusivo abrazo que le dio a quien amenaza reiteradamente con hacer desparecer a Israel del mapa, Hans Rudolf Merz en su patética defensa, en una entrevista radial justificó la reunión con Ahmadinejad diciendo que la crítica no era justificada. “Suiza es un país neutral y no forma parte de ninguna alianza”, añadiendo que es parte de la tradición de su país ofrecer sus servicios de mediación.

El rol que le cupo al país helvético durante la Segunda Guerra Mundial, originó muchas controversias. Concretamente, Suiza ha sido acusada de haber rechazado miles de refugiados judíos, entregándolos en ocasiones a las autoridades alemanas, condenándolos de esa manera a una muerte segura, de comprar el oro perteneciente a judíos, que fuera robado por los nazis, y rechazar posteriormente la entrega de activos depositados en sus bancos, supuestamente a buen recaudo, por inversores que murieron en la guerra. Asimismo, ha sido inculpada de haber prolongado la guerra e, incluso, suministrando material bélico al Tercer Reich.

Como contrapartida, es necesario recordar que Ruth Dreifuss, nacida en 1940 y de religión judía, fue la primera mujer que asumió el cargo de Presidente de la Confederación Helvética en enero de 1999 -un cargo más bien representativo que se desempeña durante un año en un sistema de rotación-. Poco antes de asumir el cargo, la señora. Dreifuss dijo que el hecho que Suiza tuviera su primera presidente sería un símbolo para los progresos conseguidos en la equiparación entre ambos sexos. Al mismo tiempo afirmó que su presidencia no debería llevar a pensar que todos los objetivos de la igualdad de género hayan sido alcanzados. Todavía queda un largo trecho por andar, dijo en aquél entonces Ruth Dreifuss.

En su declaración al diario SonntagsZeitung, el Ministro de Defensa  de Suiza Ueli Maurer, dijo que su gobierno estaba al tanto que muchos suizos musulmanes, que concurrían a escuelas coránicas y mezquitas, habían sido reclutados para ser entrenados militarmente y que en el Servicio de Inteligencia Federal tenían una buena visión general de los combatientes jihadistas, pero se negó a dar cifras. Maurer expresó al periódico, que bajo las actuales leyes suizas es difícil impedir que los islamistas recauden fondos. 
 
«El servicio de inteligencia sólo puede observar y proporcionar análisis», «Tenemos a nuestra disposición muy pocos recursos para combatir las actividades de los extremistas islámicos, desde el parlamento hasta ahora han rechazado todos nuestros pedidos para aumentar los fondos”.

La neutralidad Suiza, hace pensar erróneamente a sus gobernantes, que los combatientes, eufemismo de terroristas, que se entrenan en su suelo, están todos destinados a unirse a la Jihad en países distantes como Yemen y Somalia. La dolorosa historia EE.UU., del mundo y de Europa, escenario de numerosos ataques a sus ciudades, nos muestra que a pesar de todas las consideraciones y prerrogativas que gozan los musulmanes en las naciones que los acogen, estos grupos radicales no vacilarán en agredirlos por infieles, en nombre del Islam.

Rubén Kaplan

 
Comentarios

Suiza, Suiza, siempre has sido una nación apentemente neutral y has vivido a costa de muchos paises,donde el capital lo han tenido depositado en tus bancos.Habeis sido muy inteligentes,pero lo tiempos cámbian y las idea tambien.Hay un refrán que dice:zapatero a tus zapatos,y otro dice: aquel que siembra tormentas recoge tempestades.Hay otro que dice:cria cuervos y te sacarán los ojos.Cómo sois los políticos Suizos tan ciegos al pensar que los terroristas no os van a causar daños, estais totalmente equivocados.Cuando más tranquilos esteís más grande será el golpe que os den.Cuanto menos crudo quede en la Tierra,más alteraciones climáticas tendremos.Comprender lo que escribo es muy sencillo de entender.-

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