Por Israel
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| sábado septiembre 14, 2019
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El proceso al converso Fernando Parral, “El Hereje de Valdepeñas”


 

Hacia fines del Siglo XV, los reyes de España dejaron de estar presionados por el «problema judío».

Los planes finamente trazados por el pontificado romano, los reyes católicos y sus colegas de Portugal, alcanzaron un éxito sobresaliente: se repartieron los territorios y los tesoros del «nuevo continente» hipoteticamente descubierto por Colón, y se deshicieron de los judíos apropiandose automaticamente de todos sus patrimonios y sesgando sus existencias.

 

En sus dominios los judíos ya no eran un problema candente, puesto que habían sido expulsados, expoliados, arrastrados a la hoguera u obligados a convertirse al cristianismo.

 

La población de toda Iberia, carente casi de todo, sumida en el oscurantismo católico y en en un tozudo primitivismo, reaccionó con beneplácitos, ya que los engaños del clero, le llevaron a la ingenua creencia de que se habían liberado de «las brujas y los usureros : los deicidas judíos» ; aunque esta nueva situación acarreó no obstante una serie de dificultades no menos desagradables, ya que erradicados los judíos, que se diseminaron por todos los países europeos que a regañadientes los aceptaron, la corona de los reyes católicos sintió el consabido vacío que se produjo en el sistema crediticio, en la banca y la vida comercial del reino., de lo que solo el pueblo sufrió las consecuencias.

 

Porque los inquisidores sabían matar, encarcelar, torturar y expulsar, pero aún no se habían iniciado en el arte del comericio y el manipuleo de los cambistas.                                                                                

 

Pero en la codicia desmedida por conseguir dineros, los Grandes de España, de la mano de los esbirros inquisidores de su santidad el Papa, solo atinaron a inventar un ingenioso sistema con el que podrían enriquecer las arcas del reino y las de El Vaticano : «los juicios por herejía».

 

Mediante este «eficaz sistema», y con el brazo del inquisidor como elemento ejecutivo, se inició la esquilmación desenfrenada a los ex-judíos, obligados a convertirse al catolicismo, como única posibilidad de salvar sus vidas . Sus patrimonios fueron confiscados, y asi obtuvieron los mas afortunados, salvoconductos y certificados, que en algunos casos privilegiados llegaban al otorgamiento del título de «pureza de sangre”, e incluso el permiso de ejercer alguna profesión libre de mediana importancia.                                                                          

 

Asi lograron los «nuevos cristianos», la salvación de la hoguera, evitar la expulsión despiadada de sus zonas de residencia, de la vigilancia permanente de los inquisidores. Pero no así de las denuncias de enemigos y vecinos, que con su delación, los arrojaban de las sospechas a la realidad de horribles medidas punitivas, con las que los tribunales inquisitoriales los acosaban, acusándoles de difundir la Ley de Moises. Se les obligaba a efectuar elevados pagos y eran llevados a situaciones humillantes que no les evitaban cargar con el estígma de ser repudiados por «judaizantes».

 

Los conversos denunciados o sospechados eran arrestados, enjuiciados y algunas veces lograban no el indulto ni el perdón, sino «la habilitación temporal» tras agobiantes interrogatorios, siempre mediante el pago de fuertes impuestos.

 

A partir de las matanzas de judíos en Andalucía en 1391, grandes grupos de estas sojuzgadas minorías, comenzaron a emigrar hacia zonas en que se los trataba con cierta benevolencia.

 

Existe una puntual documentación en la que se detalla con exactitud la forma en que el tribunal inquisitorial de Toledo «habilitaba o inhabilitaba» a los nuevos cristianos bajo sospecha de ser secretos judaizantes, «según las disposiciones mandadas a hacer por lo reyes católicos, estando éstos necesitados de dinero».

 

En aquellas detalladas listas, se autentifican pagos hechos por cientos de familias conversas para lograr su «habilitación» y evitar males mayores.                 A efecto informativo, hemos de citar tan solo trés ejemplos:

  1. 1)    Juan de Villa-Rubia y Catalina, su mujer…….2.000 Maravedíes
  2. 2)    Pedro Gomes Zapatero e Beatriz Gonzales, su mujer………4.000 Maravedíes
  3. 3)    Pedro Lópes e Juana Lópes, su mujer……….5.000 Maravedíes.

Tomado del registro de «habilitados» del arzobispado de Toledo

 

El poblado de Valdepeñas, perteneciente a la Orden de Calatrava, fue evidentemente una de las zonas que recibió mayores y mas abundantes inmigraciones de prófugos de origen hebreo, que hubieron mas tarde de convertirse al cristianismo en la segunda mitad del Siglo XV .

 

Y alli, en Valdepeñas, vivió, fue denunciado, encarcelado, enjuiciado y condenado, el judío converso Fernando Parral.

 

El Juicio al Converso hereje

Fernando Parral

 

Por bula del papa Sixto IV , el 1° de noviembre de 1478, fue creado

El tribunal de la inquisición para Castilla.

De aquí en más, la persecución de los conversos fue notablemente acentuada y si bien las razones aducidas para elaborar tal ignominia, fueron: «la extirpación y erradicación de toda la herejía mediante la estrecha vigilancia sobre los cristianos nuevos, principalmente judeo-conversos, siempre sospechosos de la autenticidad de su fé, por su obligada conversión» .

 

El tribunal se establece en Ciudad Real, y los jueces que lo componen se autodenominan con toda pompa : «Juezes ynquisidores de la herética pravedad dados por la abtoridad apostólica en la dicha Ciudad Real e su tierra e en todo el Campo de Calatrava e arzopispado de Toledo». 

 

Tal tenor tendría el tribunal que recién a inicios del año 1503, decidió finiquitar el proceso al vecino de Valdepeñas Fernando Parral, ordenando su traslado desde los calabozos y comparecer ante el inquisidor, el día 20 de setiembre de 1503, despues de que el «promotor fiscal» hubiera dejado pasar varios meses para presentar los actas de denuncia en su audiencia.

 

Al converso Fernando Parral se le acusaba de : «estar informado e cometer el crímen e delito de heregía e apostasía»

 

El promotor fiscal basó su acusación en el testimonio que prestó en 1484 un vecino de Valdepeñas expresandose asi:«…en catorce días del mes de enero de mill e cuatrocientos e ochenta e cuatro años…, Miguel Fernandes, edrero vecino de Valdepeñas, testigo jurado en forma, dixo que había quince días que este testigo estava en la plaza de Valdepeñas con otros muchos del mismo lugar e oyo desir a Fernando Parral, vesino del dicho lugar que non avia en este mundo syno nacer e morir e que aunque tenga parte de christiano viejo e de converso que la mayor parte que tenia era la de converso…».

 

Este testimonio, que quedó documentado en el «Libro de Testigos», fue suficiente para dictar el encarcelamiento, la confiscación de todos sus bienes y el juicio Inquisitorial al reo hereje converso Fernando Parral.

 

El testigo era creido sin más rigor cuando se trataba de acusar conversos. Era suficiente con que el declarante hubiese visto u oido, bien directa o indirectamente por boca de terceros, algun dicho o acto sospechoso contra la iglesia hecho por el delatado, aunque los tales hechos se hubieren producido años antes y no en su presencia.

 

Fernando Parral fue obligado a escuchar el veredicto a su «culpa» en 1504, cuando habían transcurrido veinte años del día en que en que un vecino, que seguramente tambien era un converso le delató, transformando su vida y la de su familia, en un perverso e interminable infierno.

 

Fue juzgado utilizando una la ley dictada por reyes y prelados, que fuera elaborada con el expreso objetivo de que los reyes, la corte y la iglesia obtuvieran fondos, con los que podrían continuar viviendo sus lujurias , aunque se pretendió y aún se continúa pretendiendo, que solo se buscaba proteger la misericordia cristiana.                        

 

Por ello, la primera medida ordenada por el inquisidor y llevada a cabo por la fuerza seglar, fue la confiscación de todos sus bienes y la expulsión de sus familiares s de todas sus propiedades.

 

El 10 de febrero de 1504, Fernando fue llevado a rastras, cargado de cadenas y cubierto por las inmundicias de un largo encarcelamiento y señales de torturas desde la mazmorra hasta la sala del tribunal inquisidor y alli obligado a confesar.

 

 

 

Con el tono de voz que solo puede tener un hombre que acaba de ser mancillado, en un gemido mortecino confesó ante el inquisidor :

 

Que si…! que era cierto lo que su delator habia aseverado ; que el había dicho «es verdad que e dixo que no avia syno nascer e morir «

 

Así rezaba la acusación del fiscal en sus palabras finales : «….e non se tenía por christiano e que la mejor parte que tenía era la de converso y asy está por bueno que él venía de ley reprovada e muerta de judíos y acallando lo que sabe de otros hereges e de sus parientes de sus heregias e con quien las hacían e comunicaban…….».

 

La confesión fue aceptada, no sin sido objetado y señalado en los protocolos, que fué hecha bajo el temor a las pruebas y a las amenzas de fuertes castigos, penurias y torturas aplicadas y por tanto,«no sincera»

 

El 15 de marzo de 1504, reunidos los jueces inquisidores, fue leída publicamente la sentencia al hereje judaizante Fernanado Parral:

 

Y ella rezaba:«…incurriendo en sentencia de excomunión mayor e en confiscación e impedimento de todos sus bienes…. e declaramos al dicho Fernando Parral herege apostata…..relaxandole a la justicia e brazo seglar, sobre lo que pido cumplimiento……!».

 

Fue obligado a judaizarse nuevamente despues de haber abjurado «de vehementi»

Por tanto, fue juzgado como un «relapso» (relajado), status que lo arrojo a ser entregado a la justicia seglar y condenado a morir en la hoguera.

 

Su infame destino fue el común para miles de hebreos que fueron conversos por necesidad «in extremis», obligados a convertirse a una fé que consideraban una reverenda mentira, mas lo verdaderamente doloroso es que mas de quinientos años mas tarde, las mismas razones siguen oscurenciendo al reino con odios y acciones bien similares a las de aquellos oscuros, hediondos tiempos.

 

                       Moshe Vainroj

                      Bat-Yam, marzo 25 de 2011

Bibligrafía

Corchado y Soriano, M. : El Campo de Calatrava

Hervás y Buendía : Diccionario Histórico-Geográfico de Ciudad Real

Suarez Hernandez, L. : Documentos acerca la expulsión de los judíos

Madrid Medina, A. : Valdepeñas

Kamen Henry : La Inquisición Española

Beinart Haim. : Los Conversos Ante el Tribunal de la Inquisición

 
Comentarios

Hay de aquellos que por cobardes,por ladrones,por gente de mal vivir,pero a costa de millones de personas humildes y honradas,aprovechándose de religiones que ni ellos mismos la querían pero aprovechaban para justificar muchos asesinatos que cometieron y que después,lo pagaron,lo pagan,y seguirán pagándolos,aunque sigan pasando los siglos.La historia seguirá juzgándolos hasta que no exista el ser humano.Hoy todavia hay algunos que tratan de engañar a otros,para que sigan los caminos que sus antecesores tuvieron,y lo están pagando con su muerte y la de todos que los siguen.Maldita Inquisición,aunque cámbies de nombre,sin colmillos no echarás más veneno.

Juan Borrero Gilaber

Es de reconocer que el articulo trata el problema judío y converso en España desde una verdad absoluta. Sin embargo es necesario decir que el fondo es bastante más crudo. El antijudaismo sigue existiendo en España. Un odio a los judíos que en estos momentos se manifiesta desde una sonrisa que no puede ocultar un hecho, que lei en cierta ocasión. ¿Porque odias a losjudíos?, la respuesta no se hizo esperar: ¡Porque yo nolo soy!.
Un abrazo a todos los judíos del mundo y desde Sevilla, donde tantos judíos fueron asesinados, envio mi profundo amor a D–s y a todo Israel.

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