Por Israel
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7 Kislev 5778 | sábado noviembre 25, 2017
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hace apenas 1,000 años


Moshe Vainroj

roma-siglox

Hacia finales del Siglo X , el antiguo derecho romano había desaparecido ; se esfumó espantado por  los cánones eclesiásticos.

Tales medidas eclesiásticas y las arbitrariedades de los tribunales civiles, empeoraron la situación de los judíos de Roma , juridica y humanamente ; se les cerró el acceso a todos los cargos públicos y se les prohibió ser propietarios y terratenientes.

Para principios del Siglo XI, la situación político-económica en Roma era  sobremanera turbulenta . El papa Benedicto VIII  compra con oro esquilmado a los judíos su puesto en el trono de “Pedro”, pero es combatido por la aparición de un antipapa que quiere desautorizarlo.

Benedicto pide ayuda al rey Enrique II de Germania, quien se pone al frente de sus ejércitos y lo restituye al frente de la iglesia.

La población pagana que desde el amanecer de los tiempos, hubo adorado estatuitas, figuritas  y todo tipo de maderitas con forma de animales varios, hacía ya mil años que por órden de Constantino el Grande y su madre la emperatriz Helena, se transformó en adoradores del Rabi judío de Nazareth y su madre María, a quienes los emperadores les fabricaron un manto mesiánico.

Y el pasatiempo mas gustado por lo “ex paganos y ahora fervientes cristianos “, que ahora se postraban ante estatuillas de “vírgenes” ejerciendo un nuevo tipo de paganismo idólatra, fue  como era de suponer, el hostigar, perseguir y expulsar a los judíos.

En el Imperio Pagano Romano, por supuesto que ya existía el “problema judio” ; el odio y el desprecio por ese “extraño pueblo de raras costumbres, que se alimentaba de una manera distinta y debía  vigilar su higiene corporal” existía desde el amanecer de  los tiempos.

Mas los “viejos” paganos de Roma, convertidos en “piadosos cristianos”, continuaban opinando  que los judíos eran gentes antipáticas, arrogantes, presuntuosos, engreidos de su antiquísima sabiduría y exageradamente Desconfiados.                                                                                   

Y estas ideas son las que se pueden leer aún hoy en las bibliotecas  de  las mas grandes capitales del mundo, ya que son  nada mas ni nada menos que los conceptos escritos por el gran poeta y filosofo  Horacio, y una pléyade de “eruditos pensadores” antisemitas.

Sucedió en Roma en el Año Santo de 1012

 

Durante el Viernes Santo del año 1012, Roma es asolada por un terrible terremoto Y fuertemente golpeada por  los tremendos vientos de un fortísimo huracán.

Las viviendas precarias de los barrios pobres (como siempre suele suceder), fueron barridas y la destrucción reinó por doquier. Las víctimas se contaron por millares y como resultado de la tragedia, el dolor y la miseria  se hicieron fuertes  por mucho tiempo en la desolada ciudadela.

El oscuro prete de una derriuda capilla cristiana, medio ciego y de pocas luces,  se lanzó tempestuosamente a correr por las estrechas callejas gritando desaforado : “que unos malahados judíos habían robado de su templete una “ostia sagrada”, carne de Cristo”, con el objeto de realizar oscuras ceremonias ofensivas.

Como es de suponer, las fuerzas del órden acompañadas en su taréa por una tumultuosa turba cada vez mas enfurecida, se dieron a arrestar a miles de judíos y a propinarles  fuertes palizas, violando sus domicilios y a arrastrandolos por las plazas.

Finalmente, los represores arrestaron a un grupo de hebreos pertenecientes a una pequeña sinagoga, en la que “encontraron” una  cruz de madera, en la que los judíos habían clavado con un clavo de hierro “la ostia robada”.

Mediante torturas dificiles de relatar por su crueldad extrema, los conspiradores confesaron haber profanado la ostia sagrada e inmediatamente fueron llevados a golpes hasta una plaza para alli puestos en la hoguera y ser quemados vivos.

Tras el amanecer, pasada aquella noche terrorífica del viernes santo del año 1012 , comenzó a difundirse la voz de que la ostia clavada en la cruz había sangrado dolidamente por toda la noche, lo que desató una “caza de brujos herejes judíos” que llegó a su climax con el degüello de cientos , si no de miles de judíos de Roma, y la expulsión de grupos enteros y congergaciones completas,  los que tras ser apaleados, robados, vejados, recibieron  la órden de prohibición de volver a pisar  el suelo de la ciudad.

 
Comentarios
Israel Espinoza Ramirez

Si, desafortunadamente la ignorancia siempre será la provocadora de todos estos actos de deshumanismo, sin embargo no debemos dejar que nuestros descendientes ignoren estos hechos, hagamos votos al eterno para que nos proteja de este vandalismo bestial, no es posible que la sabiduria humana sea la que se utilice en contra del mismo hombre. Gracias por su articulo. Shalom

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