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El Levantamiento en Siria: Implicaciones para Israel


Eyal Zisser

Jerusalem Center for Public Affairs

9 de agosto de 2011

Resumen del articulo

-En Siria, la historia es la aparición de grupos sociales de la periferia y su lucha por acceder al poder y tomar el control del centro. El surgimiento del partido Baath y de la dinastía Assad, en la década de 1960, supuso una coalición de fuerzas periféricas dirigida por los alawitas, pero se unieron muchos que llegaron de la periferia. Ahora, por razones socioeconómicas, la periferia se ha vuelto contra el régimen.

-Antes del levantamiento, Bashar al-Assad, estaba apoyado por los movimientos islámicos radicales de Medio Oriente. La mayoría de la Hermandad Musulmana lo apoyaba – en Jordania, Egipto y Hamas. Ahora le han dado la espalda, dirigidos por el Sheikh Yusuf Qaradawi, líder de la Hermandad Musulmana a escala global, que les recuerda que, después de todo, Bashar es una alawita y es apoyado por el campo chiita.

-Turquía, bajo el Primer Ministro Erdogan, se había convertido en un cercano aliado de Siria. Pero Erdogan no tiene reservas con respecto a la posibilidad que los musulmanes radicales pudieran llegar al poder en Siria, si cae Bashar. Por el contrario, los radicales sunitas y la Hermandad Musulmana siria son aliados cercanos de Erdogan, como lo es Hamas. Así que Turquía no tiene nada que perder si cae Bashar.

-Si Bashar cae, es probable que la situación sea similar a la de décadas anteriores, con un régimen central muy débil. Esto podría conducir a incidentes fronterizos con Israel, pero no a una guerra, con  actos terroristas que un régimen débil no puede evitar.

-La oposición siria, finalmente, tomará el mando y, como en el caso de Egipto, sabe que sus intereses se encuentran en la amistad con los países occidentales como Estados Unidos, y no con Irán. Así que, en el largo plazo, un nuevo régimen sirio podría ser mejor para Israel que el actual régimen.

La Periferia Se Ha Vuelto Contra el Régimen

 

Está claro que el régimen sirio ha fracasado en sus esfuerzos para contener las protestas, las que se han extendido por todo el país. Al mismo tiempo, el régimen sigue ahí, sigue siendo fuerte y puede contraatacar. El ejército, incluyendo soldados y oficiales que no pertenecen sólo a la comunidad alawita de Assad, sino también a otras sectas y comunidades, sigue dispuesto a luchar por el régimen. A diferencia de Egipto, donde la brecha entre el ejército y el liderazgo político se hizo muy clara, éste no es el caso de Siria. Y a diferencia de Libia, donde, inmediatamente después del comienzo de la sublevación, hubo muchas deserciones de embajadores, altos funcionarios y oficiales del ejército, claramente no es éste el caso de Siria.

En Egipto hubo una clara dimensión generacional de la revolución, que fue dirigida, hasta un cierto grado, por la generación más joven. En Libia, la tensión es entre Oriente y Occidente – Tripolitania y Cirenaica. En Yemen, está el factor tribal – la lucha por el poder entre el sur y el norte, y también entre diferentes configuraciones tribales. En Siria, la historia es una lucha entre la periferia y el centro, con el surgimiento de grupos sociales de la periferia y su lucha por acceder al poder y tomar el control del centro.

Ésta fue en realidad la historia de Siria en las décadas de los años 1950 y 1960. El surgimiento del partido Baath y de la dinastía Assad supuso la lucha de la periferia. Era una coalición de fuerzas periféricas dirigidas por los alawitas, la dinastía Assad, pero hubo muchos otros que se unieron a esta coalición y que provenían de la periferia. Farouk al-Sharaa, el actual vice-presidente y, previamente, ministro de relaciones exteriores, quien se unió a la lucha por el poder de Baath, vino de Daraa. Mustafa Tlass, quien se desempeñó como ministro de defensa bajo Hafez al-Assad, durante casi 30 años, vino de Rastan, un pequeño pueblo cerca de Homs, donde ha habido graves actos de violencia.

Mientras que las figuras claves en la jerarquía política son alawitas, la mayoría de los ministros en el gobierno son sunitas, lo cual refleja a la sociedad siria. Son sunitas de las grandes ciudades, o sunitas que llegaron hace muchos años desde la periferia y han perdido toda conexión con la periferia. La periferia apoyó al régimen Baath, incluso en un momento difícil en la década de 1980, cuando el régimen combatió a los islamistas radicales. Ahora, debido a razones socioeconómicas, la periferia se ha vuelto contra el régimen. Por lo tanto, este régimen ha perdido una importante base de apoyo.

Compárese ésto con Egipto, por ejemplo. En Egipto no hemos oído hablar acerca de la periferia durante la revolución, porque ahí el movimiento fue dirigido por gente joven, educada y de clase media y media-alta, que decidieron salir a las calles y manifestarse en contra de Mubarak. Los jóvenes y la clase media sirios, en Damasco y Aleppo, aún no se decidieron, y todavía están esperando ver lo que podría suceder. El malestar está aún limitado a la periferia, mientras que los principales centros urbanos de Damasco y Alepo, aunque podrían no apoyar al régimen, todavía no se han sumado a la protesta. Una vez que llegue a estos lugares, podría ser el fin del régimen, pero aún no estamos en esa etapa. Deberíamos estar atentos a un cambio en las actitudes de las élites urbanas sunitas en ambas ciudades.

El levantamiento está ganando impulso. Se movió desde pequeños pueblos hacia ciudades más grandes y luego se trasladó a algunas de las grandes ciudades, como Homs y Hama. La clave a tener en cuenta es la continuada cohesión del ejército sirio. ¿Cuánto tiempo los soldados y oficiales sunitas estarán dispuestos a disparar contra los manifestantes y a tomar parte en los esfuerzos del régimen para reprimir brutalmente la insurrección?

No hay una oposición real en Siria. Hay muchos intelectuales, muchos críticos del régimen y muchos activistas de derechos humanos, dentro y fuera de Siria. Fuera de Siria hay algunos grupos que se autodenominan oposición, pero no tienen ninguna influencia real sobre los acontecimientos dentro de Siria. Conferencias de activistas de la oposición se celebraron en Turquía y más tarde en Bruselas, lo que podría conducir a la emergencia de una oposición mucho más eficaz, con un claro liderazgo y una mayor influencia sobre el curso de los acontecimientos. Ésto podría ser una amenaza muy peligrosa para el régimen, porque este grupo podría finalmente ser reconocido por los europeos y, más tarde por otros países, como el legítimo liderazgo de Siria. En este momento no hay grupos que podrían ser reconocidos como tales, pero puede suceder en el futuro.

El Régimen de Bashar al-Assad

Hace sólo diez años, Bashar al-Assad era percibido como un reformador con mentalidad occidental. Sin embargo, Bashar ha dicho que fue criado en Siria en la casa de Hafez al-Assad, y no es diferente a él. Los países occidentales y el gobierno estadounidense creyeron que no había mejor alternativa que el régimen de Assad – si este régimen colapsa, el caso de Irak podría repetirse, con caos, terrorismo y radicalismo islámico. Pero ahora hay un cambio en la actitud de occidente hacia Siria.

La Siria de Bashar al-Assad es una parte importante del Eje del Mal, apoyado por Irán y Hezbollah. Sin embargo, Irán y Hezbollah pueden hacer muy poco para ayudarle, especialmente dentro de Siria, porque parte de la sublevación y el descontento tiene que ver con la tensión entre sunitas y chiítas y, claramente, el Irán chiíta pagará un alto precio por su apoyo a Bashar al-Assad, si cae.

Antes del levantamiento, Bashar era apoyado por los movimientos islámicos y radicales de Medio Oriente. La mayoría de la Hermandad Musulmana lo apoyaba – en Jordania, Egipto y Hamas. Ahora le han dado la espalda, dirigidos por el Sheikh Yusuf Qaradawi, líder de la Hermandad Musulmana a escala global, que les recuerda que, después de todo, Bashar es un alawita y es apoyado por el campo chiíta. Ahora Qaradawi, así como otros Hermanos Musulmanes en todo el mundo árabe, e incluso Hamas, tienen dudas acerca de su alianza con Bashar.

Bashar también contó con el apoyo de los panarabistas. Un ejemplo es Azmi Bishara, ex MK árabe israelí que ahora vive en Qatar. Es cristiano, pero apoyó a Siria como un bastión de la resistencia contra Israel. Ahora estas personas han llegado a pensar que Bashar es un obstáculo para la reactivación del panarabismo.

Turquía, bajo el Primer Ministro Erdogan, se había convertido en un cercano aliado de Siria. Pero Erdogan no tiene reservas con respecto a la posibilidad de que los radicales musulmanes pudieran llegar al poder en Siria, si Bashar cae. Por el contrario, los radicales sunitas y la Hermandad Musulmana siria son cercanos aliados de Erdogan, como lo es Hamas. Así que Turquía no tiene nada que perder si Bashar cae.

Claramente, los disturbios en Siria tienen que ver con la economía. Tendemos a pensar que la economía siria andaba bien, pero esta prosperidad involucraba al centro y a algunas élites sunitas urbanas, pero tenía poca conexión con la periferia (que es exactamente lo que también sucedió en Egipto). El Banco Mundial estaba muy satisfecho con el comportamiento de la economía siria, pero la periferia tenía reservas. En estos momentos la economía siria está paralizada, y Bashar ha hecho algunos cambios espectaculares, volviendo a los subsidios. La industria turística se ha desplomado. Incluso si sobrevive, Bashar podría pagar un alto precio y podría estar en la desesperada necesidad, no de misiles iraníes, sino de ayuda económica.

En las próximas semanas y meses, si el malestar continúa, la economía siria se mantendrá paralizada y Bashar no tendrá recursos para satisfacer a las élites urbanas en Damasco y Alepo, donde la clase media podría volverse en su contra. Así que está ganando tiempo, pero el tiempo no está de su lado. Necesita hacer que esta inquietud cese de inmediato, porque si continúa, amenazará sus intereses.

Cuando Bashar habla de reforma, lo que tiene en mente es abrir nuevas escuelas, lanzar nuevos proyectos turísticos, alentar a la industria. No tiene nada que ver con un cambio político o una reforma, porque ésto sería contrario a la naturaleza de su régimen.

Bashar está ahora luchando por su vida, y lo que está sucediendo fuera de Siria no tiene ninguna relevancia en este momento. Sabemos exactamente lo que podría sucederle a él, y a todos sus generales, en caso del cambio de régimen. Dado que está luchando por su vida, hará todo lo necesario para ganar, y no le importa que los estadounidenses y los europeos lo estén condenando por su brutalidad.

Los sirios no ven a Egipto como un modelo que sea relevante para ellos. El modelo que es relevante para Siria es Irak o Líbano. Los sirios ven el modelo iraquí, como un ejemplo de lo que podría ocurrir si el régimen se derrumba: la desintegración del estado, derramamiento de sangre, y enfrentamientos étnicos.

Hasta el momento la protesta se limita a la periferia sunita. No hemos tenido noticias sobre disturbios en las áreas drusas en el sur de Siria. Los cristianos apoyan claramente al régimen de Assad, al igual que las otras minorías. Los kurdos en Siria oriental se encuentran todavía en una posición de esperar y ver.

Las Relaciones Sirias con Israel

 

El régimen sirio no tiene ningún interés en una escalada a lo largo de la frontera sirio-israelí. Siria sabe que cualquier pequeño incidente puede convertirse en una importante guerra, como en Líbano en 2006. Me pregunto si, realmente, fue el régimen sirio el que organizó todas esas manifestaciones a lo largo de la frontera en los días Nakba y Naksa. Claramente, mientras el régimen era fuerte, ésto no podría haber ocurrido. Ahora que el régimen es más débil y Assad centra gran parte de su atención en los disturbios por toda Siria, tales acontecimientos pueden ocurrir. Pero cuando se salieron de control, el régimen hizo un esfuerzo para contener y poner un fin a los acontecimientos. Bashar necesita que sus soldados luchen contra el pueblo sirio y para sofocar la revuelta. Lo último que necesita es una guerra con Israel en la que Israel podría destruir su ejército, dejándolo sin ningún tipo de escudo defensivo contra este levantamiento.

Hacer la paz con Israel no es una idea popular en el mundo árabe. Un líder débil ni siquiera lo consideraría. Existe un consenso en Siria que, algún día, será posible pensar en solucionar el conflicto con Israel, pero en un régimen débil con un líder bajo ataque, éste no es el momento adecuado. Nadie en Siria se preocupó por las manifestaciones de los días Nakba y Naksa. Todo lo que les importa es Bashar y su régimen. La gente en Siria no se preocupa por lo que los israelíes están haciendo.

El régimen sirio debería ser considerado una amenaza estratégica para Israel porque Bashar al-Assad ha tratado de desarrollar capacidades nucleares. Brindó apoyo a Hamas y Hezbollah – no el tipo de apoyo que su padre solía darles, sino apoyo estratégico que convirtió a Hezbollah en una importante amenaza estratégica para Israel. Bashar fue quien trajo a los iraníes a Siria y a la región. Los iraníes habían estado presentes, pero sólo en calidad de invitados. Ahora están en una posición diferente y la alianza se hizo más estrecha. Al mismo tiempo, Bashar mantuvo tranquila la frontera de los Altos del Golan y dijo que quería firmar un acuerdo de paz con Israel.

El gobernante sirio llegó a la conclusión que tener capacidad nuclear fue lo que salvó al régimen de Corea del Norte, y que lo que les permitió a los estadounidenses atacar a Saddam Hussein fue el hecho de que Saddam no tenía una opción nuclear. Un régimen sirio diferente podría no tener los recursos económicos y los vínculos estrechos con Corea del Norte e Irán, y podría no sentir la necesidad de una capacidad nuclear. Podría ser que Siria, bajo un nuevo régimen, fuera diferente de la Siria bajo la dinastía Assad. Hafez al-Assad, con la ayuda occidental, fue capaz de convertir a Siria – un estado pequeño y atrasado – en una potencia regional. Sáquese a la dinastía Assad fuera de la ecuación y Siria seguirá siendo, geográficamente, un estado importante, pero no el poder regional que era antes.

En cuanto a la paz con Israel, había algo personal en la demanda Siria de una retirada israelí hasta la costa del Mar de Galilea, porque Hafez al-Assad, como ministro de defensa, fue el que perdió la guerra en 1967. Si se quita a la dinastía Assad de la ecuación, tal vez la postura de siria se hará más flexible.

Un Nuevo Régimen Sirio Podría Ser Mejor para Israel

Cuanto más débil es Siria, más fuerte será Líbano. Cualquier cambio de régimen en Siria podría ser un golpe para Hezbollah, aún cuando Hezbollah representa a muchos de los chiítas. Es un muy arraigado y auténtico centro de poder chiíta libanés. Sin embargo, fue la ayuda de Siria e Irán la que convirtió a Hezbollah en una potencia regional. Sacar a Siria fuera de la ecuación, podría reducir a Hezbollah a un tamaño más razonable – convirtiéndose en un partido libanés fuerte, pero no más que eso.

Siria apoyó a los chiítas de Líbano pero, al mismo tiempo, les dio cierto apoyo a los sunitas, porque la lógica detrás de la intervención siria en Líbano ha sido siempre: divide y vencerás. Un régimen sunita en Siria podría cambiar el equilibrio en Líbano a favor de los sunitas.

Un nuevo régimen en Siria podría significar un retorno a las décadas de los años 1950 y 1960, cuando había un gobierno sirio débil y descentralizado, con regiones fuertes. Cada región tenía sus propias características étnicas y comunales, y podía haber un golpe de estado de vez en cuando y falta de estabilidad. El peor escenario es que Siria se convierta en un nuevo Irak, porque ahora no sólo hay relatos históricos por acordar, sino también cuentas corrientes. Ha habido 2.000 sirios muertos y las familias pedirán venganza, no contra Bashar, sino contra sus vecinos alawitas y cristianos.

No creo que sea del interés de Israel que Bashar esté en el poder. Ciertamente, como en Egipto, siempre es posible que la Hermandad Musulmana pudiera apoderarse de Siria, pero no estoy seguro de que éste sea el caso. Si Bashar cae, la situación es probable que sea similar a la de décadas anteriores, con un régimen central muy débil. Ésto podría conducir a incidentes en la frontera con Israel, pero no a una guerra, con actos terroristas que un régimen débil no puede evitar. La oposición siria, finalmente, tomará el mando y, como en el caso de Egipto, sabe que sus intereses se encuentran con la amistad con los países occidentales como Estados Unidos, y no con Irán. Así que, en el largo plazo, un nuevo régimen sirio podría ser mejor para Israel que el régimen actual.

* * *

El Prof. Eyal Zisser es el Decano de la Facultad de Humanidades, y ex Jefe del Departamento de Historia de Medio Oriente y África y del Centro Moshe Dayan de Estudios de Medio Oriente y África, ambos en la Universidad de Tel Aviv. Es un experto sobre Siria y ha escrito extensamente sobre la historia y la política moderna de Siria, Líbano y el conflicto árabe-israelí. Entre sus libros están: En el Nombre del Padre: Los Primeros Años de Bashar al-Asad en el Poder, Líbano: El Desafío de la Independencia y La Siria de Assad en una Encrucijada. Este Jerusalem Issue Brief está basado en su presentación en el Instituto de Asuntos Contemporáneos del Centro Jerusalem para Asuntos Públicos, el 16 de junio de 2011.

 

http://www.jcpa.org/JCPA/Templates/ShowPage.asp?DRIT=1&DBID=1&LNGID=1&TMID=111&FID=442&PID=0&IID=8154&TTL=The_Syrian_Uprising:_Implications_for_Israel

Traducido para porisael.org por José Blumenfeld

Difusión: www.porisrael.org

 
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