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Hanan Ashrawi dice que nunca hubo refugiados judíos


David Mandel

 

Mi Enfoque
7 de setiembre, 2012,

Ashrawi dice que nunca hubo refugiados judíos

Y Ashrawi es una mujer honorable

(Paráfrasis del discurso de Marco Antonio en Julio Cesar de William Shakespeare)

 

La señora Ashrawi es una cristiana palestina, legisladora e intelectual. Se graduó en la Universidad Americana de Beirut, donde estudió literatura, y recibió su doctorado en Literatura Medieval, en la Universidad de Virginia, en los Estados Unidos. Ha trabajado para las Naciones Unidas y para el Consejo Internacional de Derechos Humanos. Su padre fue uno de los fundadores de la Organización de Liberación Palestina, cuya existencia precede a la Guerra de los Seis Días.

 

No hay duda de que es una intelectual distinguida, cuyas opiniones, expresadas en artículos y conferencias, merecen ser seriamente consideradas. Lamentablemente, al igual que su mentor, el difunto profesor Edward Said, su ideología, sus prejuicios y sus odios priman sobre su honestidad intelectual y le permiten falsificar la historia y expresar calumnias y mentiras, que harían avergonzar a cualquier otra persona menos dominada por un odio fanático.

 

Hace algunos años, en una entrevista que le hizo una televisión europea, declaró, con la mayor seriedad posible, que Jesús era palestino. Recientemente escribió un artículo diciendo que los judíos de los países árabes nunca fueron expulsados, que abandonaron sus países natales voluntariamente, (¡incitados y obligados por la Agencia Judía!), y, por lo tanto, no se les puede considerar “refugiados”.

 

La realidad, por supuesto, es diametralmente opuesta. Los judíos, que habían vivido en territorios que hoy son árabes e islámicos. desde más de mil años antes de la conquista árabe, fueron forzados por la violencia, la legislación anti-judía, el vandalismo, pogroms y masacres a abandonar sus hogares, sus propiedades y negocios, a escapar de esos países, donde, durante siglos, habían sido dhimmis, ciudadanos de segunda categoría.

 

En Irak cientos de judíos fueron masacrados en pogroms durante la década de los años 40. Esto culminó con legislación anti-judía que promovió la emigración y confiscó todos los bienes de los emigrados. 130,000 judíos salieron de Irak sin un centavo, dando fin a una comunidad que tenía una antigüedad de 2,500 años.

 

En Egipto, turbas anti-judías en 1945, tres años antes de la Guerra de Independencia de Israel, asaltaron el barrio judío, quemaron sinagogas, hospicios y hospitales. Después que Israel declaró la independencia, 250 judíos fueron asesinados entre junio y agosto del año 1948. De los 75,000 judíos que vivían en Egipto desde la Edad Media queda solo un puñado de ancianos.

 

En Siria y Libia también utilizaron pogroms, persecución y expropiación contra los judíos. Hoy no queda un solo judío en esos países. Uno que quiso regresar, después del derrocamiento de Gaddafi, casi fue linchado cuando trató de renovar una antigua sinagoga.

 

En Yemen hubo pogroms, vandalismo, y en el año 1948 seis judíos fueron acusados de asesinato ritual. Hoy quedan sólo algunas decenas.

 

En Argelia y Marruecos la emigración de la mayoría de los judíos fue posterior, y también se debió al clima anti-judío que había en esos países.

 

Si la Sra. Ashrawi hubiese escrito “No hay refugiados judíos”, en vez de la mendaz frase “Nunca hubo refugiados judíos”, eso hubiese demostrado honestidad intelectual, ya que es completamente cierto que hoy no hay refugiados judíos. Los hubo pero ya no los hay. Los cientos de miles de judíos empobrecidos, escapados de los países árabes solo con la ropa que tenían encima, que, durante años vivieron en Israel en maabarot, (ciudades de carpas) fueron todos integrados al país, (sin ninguna ayuda de las Naciones Unidas), y hoy son ciudadanos que contribuyen a la nación en la política, la diplomacia, el ejército, la tecnología, la medicina, la enseñanza escolar y universitaria, en el arte, en la canción, en la danza, y, para resumir, en toda actividad en la cual en un país democrático todo ciudadano puede realizar y progresar de acuerdo a su habilidad.

 

Pero, lamentablemente la Sra. Ashrawi, a pesar de su inteligencia y esmerada educación, prefiere expresar calumnias, mentiras y falsedades, sin ningún rubor ni vergüenza,

 
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