Por Israel
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| viernes septiembre 13, 2019
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PARASHA VAISHLAJ


Iaacov y Eisav se encuentran, abrazan y besan, pero se separan. Iaacov compra un terreno cerca de Shjem, cuyo príncipe, también llamado Shjem, rapta y viola a la hija de Iaacov, Dina. Los hermanos de Dina, Shimón y Levi, vengan la desgracia matando todos los habitantes masculinos de la ciudad, luego de dejarlos indefensos al convencerlos de circuncidarse.

Iaacov continúa su viaje. Rajel muere mientras daba a luz a su segundo hijo, Biniamín, y es enterrada al lado del camino cerca de Betlejem. Ruvén pierde los méritos de su primogenitud porque interfiere con la vida marital de su padre. Iaacov llega a Jevrón, a su padre Itzjak, quien más tarde muere a los 180 años (Rivka fallece antes de la llegada de Iaacov).

Nuestra sección concluye con un recuento detallado de las esposas de Eisav, hijos y nietos, y las historias familiares de la gente de Seir, entre quienes Eisav vive.

TEFILA, APACIGUAMIENTO, LUCHA

 

“Temió mucho Iaacob… Dividió a la gente que con el estaba… Y dijo ‘Si viniera Esav a un campamento y lo batiere, el campamento restante podrá huir…” (Génesis 32:8-9)

“Entonces dijo Iaacob ‘Di-s de mi padre Abraham… quien me dijo Torna a tu tierra… y haré bien contigo…” (Ibíd. 32:10)

“… Luego tomó de lo que le vino a la mano presente para Esav su hermano…” (Ibíd. 32:14)

“Iaacob se preparó para tres cosas: para ofrecer regalos a Esav, para orar y, como última alternativa, para batallar…” (Rashi)

¿Cuántas veces en nuestras vidas nos vemos ante Esav? ¿Cuántas veces al día tenemos que optar entre la plegaria, el apaciguamiento o la batalla?

Evidentemente más de lo que creemos. Constantemente nos enfrentamos a un posible ataque de Esav, y no estoy hablando de un Esav físico, sino ese Esav que todos llevamos adentro y que constantemente nos incita a abandonar el camino de nuestros padres para sumergirnos en un mundo hedonista cuyo único objetivo es la satisfacción de nuestros instintos.

En cada una de esas ocasiones debemos recordar la actitud de nuestro padre Iaacob. Debemos estar listos para apaciguar, para adormecer a esos instintos con obsequios, debemos rogar por la ayuda del Todopoderoso para que nos de fuerzas para sobreponernos a ellos, y, al mismo tiempo, debemos recurrir a todas nuestras fuerzas para combatirlos. Pues esa es la misión que tenemos en este mundo, refinar nuestro carácter, reformando o venciendo a nuestro Esav interior para crear una morada para Di-s en la tierra.

El 19 de Kislev – Rosh Hashana del Jasidut

El diecinueve de Kislev celebramos el «Rosh HaShaná del Jasidut». En esta fecha, en el año 1798, liberaron al fundador del movimiento jasídico Jabad, Rabí Schneur Zalman del Liadi (1745-1812), de la cárcel en la Rusia zarista. Más que una liberación personal, éste fue un acontecimiento bisagra en la historia de los jasidim, anunciando una nueva era en la revelación de la faceta interna de la Tora.

La difusión pública de las enseñanzas de jasidut había comenzado dos generaciones antes. El fundador del movimiento jasídico, Rabí Israel Baal Shem Tov (1698-1760), reveló a sus discípulos el alma mística de la Torá que había sido previamente de acceso exclusivo de los Cabalistas selectos en cada generación. Este trabajo fue continuado por el discípulo del Baal Shem el Tov, Rabi DovBer, el «Maguid de Mezritch» —quién también está conectado profundamente con la fecha del «19 de Kislev»: En este día en 1772, 26 años antes de la liberación de Rabí Schneur Zalman de la prisión, el Maguid retornó su alma al Creador. Antes de su fallecimiento, dijo a su discípulo, Schneur Zalman: «Este día es nuestro Iom Tov (festividad). «

Rabí Schneur Zalman fue mucho más allá que sus precursores, llevando estas enseñanzas a segmentos más amplios de la población judía de Europa Oriental. Más perceptiblemente, Rabi Schneur Zalman enunció la filosofía de «Jabad» —una filosofía y sistema de estudio, meditación, y refinamiento de carácter que hizo a estos conceptos abstractos, racionales, comprensibles y prácticamente aplicables en la vida diaria.

En sus años de formación, el movimiento jasídico era objeto de fuerte, y a menudo feroz oposición de rabinos reconocidos y laicos. Incluso dentro de la comunidad Jasídica, numerosos contemporáneos y colegas de Rabi Schneur Zalman sentían que él «había llegado demasiado lejos» en la popularización del alma hasta ahora oculta de la Torá.

En el arresto de 1798, los cargos incluían, que sus enseñanzas y actividades amenazaban la autoridad imperial del Zar, y fue encarcelado Rabí Schneur Zalman en una fortaleza en una isla en el río Neva en Petersburgo. En los interrogatorios, le obligaron a que presentara a los ministros del Zar las bases del judaísmo y explicara varios puntos de la filosofía y la práctica Jasídica. Después de 52 días, fue exonerado de todos los cargos y liberado.

Rabí Schneur Zalman vio estos acontecimientos como un reflejo de lo que ocurría arriba. Vio su arresto como el eco terrenal de una acusación Divina contra su revelación de los secretos íntimos de la Torá. Y vio su liberación como una absolución en la corte Divina. Después de su liberación el 19 de Kislev, redobló sus esfuerzos, diseminando sus enseñanzas en una escala mayor.

El 19 de Kislev, por lo tanto, marca el «nacimiento» del jasidismo: el punto en el cual fue permitido emerger de la matriz del «misticismo» hacia la luz del día, crecer y convertirse en parte integral de la Torá y la vida judía.

(Extraído de www.es.chabad.org)

El Llanto de un Niño

Cuando Rabi DovBer de Lubavitch era un hombre joven, vivía en la misma casa que su padre, Rabi Schneur Zalman. Rabi DovBer y su familia vivían en el apartamento de la planta baja, y Rabi Schneur Zalman vivía en el segundo piso.

Una noche, mientras Rabi DovBer estaba profundamente absorto en sus estudios, su hijo más pequeño se cayó de la cuna. Rabi DovBer no oyó nada. Pero Rabi Schneur Zalman, que también estaba sumergido en el estudio en su apartamento del segundo piso, oyó los gritos del bebé. El Rebe bajó, levantó al bebé del piso, secó sus lágrimas, lo acomodó nuevamente en la cuna, y lo acunó hasta hacerlo dormir. Rabi DovBer seguía inmutable a todo.

Más tarde, Rabi Schneur Zalman amonestó a su hijo: “No importa cuan elevadas sean tus ocupaciones, siempre debes poder oír el llanto de un bebé.”

El Rebe de Lubavitch contó esta historia en una reunión de activistas en 1962. “Para mí,” dijo el Rebe, “esta historia caracteriza el enfoque de Jabad-Lubavitch. Con todo el énfasis que uno debe invertir en el refinamiento personal y su servicio al Todopoderoso, uno siempre debe oír el llanto de un niño.”

“Hoy en día, esto es más aplicable que nunca, cuando muchos niños judíos de todas las edades, han caído de la cuna de su legado judío. Sus almas gritan hacia nosotros, y debemos tener la sensibilidad para oír sus gritos y responder. Debemos interrumpir nuestros rezos y estudios y hacer todo a nuestro alcance para apaciguar estas almas desesperadas y restaurarlos a la cuna de su legado”.

(Extraído de www.es .chabad.org)

(Contacto: [email protected])

 
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