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| viernes octubre 16, 2020
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Un Aspecto Poco Conocido Del Enfoque Social De Las Fuerzas De Defensa De Israel


Además, compartimos las enseñanzas que trajo consigo a su cargo actual, del puesto anterior que desempeñara como Vice Comandante de la Cárcel más grande del ejército israelí.La conversación al respecto deja en claro que de fondo, más allá de lo punitivo que tiene todo encarcelamiento, hay una intención clara de rehabilitación.

PROTECCIÓN SEXUAL

P: Un tema en el que se ha potenciado mucho el diálogo y por ende, estimo , la concientización sobre el mismo en el ejército y la sociedad en general, es el del acoso o ataque sexual..En esto, ustedes trabajan mucho..

R: Así es, y  no sólo que trabajamos mucho sino que nuestra oficina es la que actualiza la orden formal y explícita de que está prohibida toda ofensa o molestia sexual. Y es relevante para todos, soldados hombres y mujeres, y una vez cada seis meses vamos a las unidades a actualizar el tema. Hay trabajo educativo en este sentido  por separado para soldados y comandantes y por separado también para hombres y mujeres. Aproximadamente el 10% de los afectados por ataques sexuales en el ejército son hombres y el 90% mujeres.

Hacemos inspecciones en todas las unidades, que estudian el clima relacionado al tema de género en cada una. Si hubo un caso de queja o denuncia por algo, se estudia cómo se ha tratado el tema. Se ve si se llevaron a cabo los talleres de esclarecimiento que deben llevarse a cabo todos los años.. Y algo clave es  la creación de un centro, que el 1º de marzo comenzó a funcionar para todo el ejército, que se llama MAHUT por su sigla en hebreo, un centro que ayuda a lidiar con un problema de ataque , acoso u ofensa sexual y da apoyo a la soldado o el soldado que lo sufrieron.

P: ¿Quiénes se dirigen a ese centro?


R: Tres grupos. Ante todo soldadas y soldadas que fueron víctima de un ataque sexual antes de su servicio militar o durante el mismo. O sea, puede ser una soldada que salió el fin de semana a la casa y fue violada en un pub o un soldado que cuando tenía 5 años fue atacado sexualmente por un familiar u otra persona y ahora, al llegar al ejército, pide ayuda. Le puede pasar a todo tipo de gente.

El segundo grupo es de soldadas o soldados que están expuestos a un trato violento sea en el marco de su pareja o en su familia . Muchas veces vemos luego que esto está relacionado a ataques sexuales, pero no necesariamente.

Y el tercer grupo  son soldadas en el servicio militar obligatorio que quedaron embarazadas sin haberlo planeado. O sea que el centro que mencioné brinda servicios a estos tres grupos. Es totalmente discreto y bajo un mismo marco otorga tratamiento integral, completo. Su objetivo no es eximir al soldado de sus obligaciones ni liberarlo alegando que está mal emocionalmente, sino ayudarlo o ayudarla a lidiar con su situación, devolverle la fuerza emocional que siente que ha perdido, darle los instrumentos para poder enfrentarse, si quiere, a quien lo o la lastimó.

La encargada de acompañar y ayudar a la soldada o el soldado que se presentan para pedir ese apoyo, le explica qué opciones tienen en el marco del ejército, qué alternativas. Se puede presentar una denuncia ante la Policía militar si el ataque fue en el ejército, a la Policía común si fue afuera..si la persona siente que no puede lidiar con la situación se le ofrece  ayuda de oficiales especializadas en el tema emocional y de salud mental. También hay un siquiatra, ginecólogo que atiende dos veces por semana, una enfermera que se ocupa de las soldadas embarazadas y cinco jóvenes oficiales mujeres , sub teniente y tenientes, cuyo rol es apoyar y acompañar y también se llama así a su cargo: oficial SOL, por la sigla en hebreo de “siúa” (ayuda) y “livúi” (acompañamiento). Acompañan al soldado o la soldada desde que vienen por primera vez a contar lo que pasó y solicitar ayuda y hasta que termina el tratamiento en el centro, lo cual puede llevar un mes o un año. Si se va a presentar una denuncia en la Policía Militar de investigación, esta joven oficial acompaña y espera para estar allí con la soldada…y si una soldada fue violada en su unidad, la acompaña a buscar sus cosas e irse, está con ella todo el tiempo..y si se trata de una soldada que tiene que presentar testimonio en un tribunal frente a su agresor, la acompaña. Están, en resumen, para apoyar todo el tiempo.

P: Y en estos temas, el estar solo debe ser muy difícil..pero también el compartir lo sucedido..


R: Exactamente. Porque de fondo, hay mucha vergüenza. Una se pregunta cómo permitió que tal o tal cosa pase, cómo llegó a eso., cómo no me di cuenta, cómo no me percaté antes, qué dirán ahora de mí…todo eso. Muchas veces temen  decir a los padres porque no saben qué dirán..Y si hay una persona que ayuda pero que de hecho es como de afuera, que no está para juzgar sino para apoyar , es una gran cosa para que uno no se sienta solo en medio de un abismo.

Y este centro depende de nuestra oficina, directamente de mí.

Además, es totalmente discreto. Si la soldada no quiere, ni siquiera su comandante directo se enterará de nada. Cuando vienen al Centro y tienen que justificarlo ante su unidad, se les da una carta como si hubieran estado en la Clínica central por atención médica. Y para el próximo encuentro, se les cita como si tuvieran turno con el médico, y eso es lo que sabe el comandante, no adónde realmente fueron. Como decía, la discreción es absoluta.

P: Hay aquí, quizás, de fondo, cierta contradicción, porque por un lado, todo lo que usted me está contando, demuestra que el ejército tiene un enfoque muy abierto sobre todos estos temas. Pero por otro, el marco mismo se presta para problemas, por su naturaleza misma. Jovencitas de 18 años van a hacer su servicio militar obligatorio,  estarán subordinadas a oficiales mayores que ellas pero a menudo aún jóvenes, quizás con una aureola especial que las impacta…y pueden surgir problemas.


R: Por supuesto. Recordemos ante todo que el Tzahal es el mayor marco de “arreglos” del país, de formación de parejas. Muchas parejas  de soldados y soldadas,  oficiales , terminan también casándose luego del servicio militar. Está perfecto y es legítimo. Lo único que no es legítimo es  cuando una de las partes ya no quiere esa relación y la otra parte no lo entiende. O situaciones en las que uno puede dar un piropo a una soldada y no captar que para ella no es un piropo sino un acoso y quiere que no lo digas más. También está el tema de la edad..jóvenes, 18, 19 y 20 años.

EL DESAFÍO DE LA CÁRCEL MILITAR

P: Limor, una pregunta aparte, no relacionada al tema de la mujer, sino a su pasado como sub comandante de la cárcel más grande del ejército. Usted ya dijo que la gente que está allí, llegó al punto más bajo en el que se puede estar. Usted fue antes oficial de rehabilitación..¿Cómo funciona eso? ¿Realmente se les logra devolver al servicio militar normal? Y probablemente lo más importante sea saber si logran insertarse bien en la sociedad civil al salir del ejército..

R: Hay que tener mucha fe y mantenerse neutrales todo el tiempo. Quienes ostentan un cargo así en la cárcel, no deben abrir juicio. Para eso está el sistema judicial del ejército. Ese no es nuestro rol. Es difícil ya que uno tiene que dirigir la cárcel tanto desde el punto de vista de la disciplina como de la jerarquía. Y recordemos, lo más difícil, que es un lugar en el que nadie quiere estar. Pero siento que especialmente cuando fui oficial de rehabilitación, tuve muchos éxitos con soldados. Hubo no pocos soldados con los que logré colocarlos en lugares apropiados para ellos, crear condiciones para que se les reduzcan las sentencias y puedan terminar bien el servicio militar.

Había casos de soldados que llegaron a la cárcel porque habían desertado debido a que necesitaban trabajar , pero no lo habían pedido..no sabían cómo o les costaba..No sabían venir y hablar. Durante el tiempo en que se está cumpliendo una pena, dentro de la cárcel no se recibe facilidades, pero ese tipo de soldados, al salir, ya tenían ayudas especiales prontas, un servicio destinado a ayudar al soldado que está solo, un departamento al que podían salir y en el que podían dormir.Yo creo que muchos más soldados volvieron al servicio regular luego de la cárcel que aquellos que no lo lograron. Es que además, yo no les daba el brazo a torcer, quería que muestren que son capaces de hacerlo.

P: ¿Cómo se hace?


R: Tenía a mi disposición todo un equipo profesional dentro del marco militar, que cumplía roles muy importantes. Oficiales de educación, de enseñanza,comandantes especializados en ayuda a los inmigrantes que enseñaban a cada uno en su idioma si lo necesitaban, se hacía muchos talleres educativos y sobre valores, oficiales especializados en el tema de salud mental….todos lidiaban con el desafío de devolver la confianza en el sistema militar, aunque de fondo parecía lo opuesto al enfoque básico con el que el soldado había llegado allí.

P: ¿Cuál era el problema principal por el cual los soldados presos habían llegado a la cárcel?


R: Lo más común es ausentarse del servicio sin autorización en diferentes matices, un 75% de los casos. Hay también problemas de disciplina, de drogas, pero es lo mínimo.

P: ¿Y ahí se topó entonces con lo que se suele llamar “el segundo Israel”, o “el otro país”, un Israel que no conocía?


R. Yo creo que cualquiera puede estar allí, que le puede pasar a mi vecino y al hijo de unos amigos de mis padres…Precisamente estando allí uno comprende que no hay que juzgar, que le puede pasar a cualquiera. Uno sabe que pasan cosas, que hay más pobreza y que por ende, le puede pasar a cualquiera.

P: Es una faceta menos conocida de Tzahal…y usted compartió con nosotros su experiencia, desde adentro. Gracias Limor.


R: A ti.

 
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