Por Israel
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| martes abril 7, 2020
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Se necesita de Irán una nueva política, no sólo cambio de estilo


rohani

El cambio es notorio. El nuevo Presidente de Irán Hassan Ruhani sonríe mucho más que su antecesor Mahmud Ahmadinejad, no habla como un desaforado que quiere exterminar al mundo y comprende evidentemente que la retórica juega un rol importante en la diplomacia internacional.

Y claro que comparando lo que irradia desde su bastante reciente elección con la constante cerradez llena de odio de su antecesor, Ruhani muestra, al menos, actuar en forma mucho más inteligente que él. La prueba está en que cuando Ahmadinejad hablaba ante la Asamblea General, lograba rápidamente quedarse sin varios de los presentes en la sala, que en un acto notorio ante las cámaras, se levantaban cuando comenzaba nuevamente a desmentir el Holocausto, entre otras cosas… pero esta semana, al hablar Ruhani, no sólo que Israel fue el único en ausentarse sino que al final del discurso el presidente de Irán recibió sendos aplausos. Y al parecer, no sólo de las dictaduras y regímenes reaccionarios que tanto peso tienen en la ONU sino también de parte de democracias occidentales.

¿Es que acaso es fácil rechazar el mensaje de palabras como “la opción militar fue puesta hace tiempo sobre la mesa, pero la paz está al alcance de la mano”? ¿O frases como “Irán comprende y reconoce los principios del Derecho internacional y abriga la esperanza que todos digan sí a la paz y no a la guerra”? Tampoco se echa por la borda así nomás el mensaje de un presidente iraní asegurando que “la gente en el mundo está cansada de la guerra y la violencia y espera un cambio”.

Pues las palabras-no todas, pero gran parte-fueron hermosas. Y lo más claro que podemos decir, para no sonar a aguafiestas como muchos creerán que fue el Premier israelí Netanyahu al tildar de “hipócrita y cínico” el discurso de Ruhani, es que realmente quisiéramos no tener razones para abrigar tanto escepticismo.

Claro que Ahmadinejad exasperaba, pero el problema central no era su estilo sino la política del régimen de la República Islámica, que simplemente pegaba perfecto con el modo de hablar del ex presidente. Lo que no va con Irán, con la realidad interna de este país represor, que viola los derechos humanos de sus propios ciudadanos, que apoya el terrorismo internacional y busca armas nucleares, es la sonrisa de Ruhani. Y ojalá que estemos equivocados…ojalá que realmente además de la “campaña de encantamiento”-como algunos han llamado a lo que está sucediendo con el nuevo estilo presidencial- haya un cambio de política de fondo.

Pero la propia Agencia Internacional de Energía Atómica informa desde hace ya tiempo que el programa nuclear de Irán tiene numerosos elementos militares. Nada tiene que ver lo que Irán dedica al desarrollo de su programa nuclear, con la necesidad de electricidad o investigación científica.

Para eso Irán no necesita las cantidades de uranio enriquecido al 20%, un paso con el que se hace la enorme mayoría del trabajo antes de dar el último, más corto, de enriquecimiento al nivel militar del 90%. La diferencia entre 20 y 90 engaña. Los expertos en el tema nuclear explican que de 20 a 90 , el salto es mínimo y se hace en muy poco tiempo.

Tampoco necesita Irán para ciencia o electricidad, la instalación antes secreta de Fordu junto a la ciudad sagrada de Qom, bajo la montaña.

Es alentador oir a Ruhani diciendo que “organizaciones terroristas extremistas son la mayor amenaza a la región” y que “Irán no constituye ninguna amenaza al mundo o la región”. Lástima un pequeño detalle: las dos cosas van juntas, o sea Irán y organizaciones terroristas. La AMIA es sólo un ejemplo de numerosos casos en los que distintos niveles de involucramiento iraní fueron los responsables de atentados terroristas en distintas partes del mundo.

Al analizar el significado de las palabras, del notorio cambio de estilo, vale la pena agregar un elemento clave, de boca de los propios iraníes.

En febrero último, el líder máximo de Irán Ayatollah Ali Khamenai formuló unas declaraciones a favor de lo que llamó “flexibilidad heroica”, explicando que “ esta actitud es muy buena necesaria en situaciones determinadas mientras nos mantenemos apegados a nuestros principios”. Ahora, el Presidente del Parlamento iraní Ali Larijani aclaró que se trata de una táctica para conducir negociaciones, no de una estrategia que cambia. Y Mansur Hagigatpur, miembro de la presidencia de la Comisión de Seguridad nacional del parlamento, aclaró en una entrevista en Irán que el concepto de “flexibilidad heroica” “significa que a veces se usa la fuerza para alcanzar determinado objetivo y a veces otras tácticas”.

Y para redondear, agregó: “Arreglando las relaciones entre Irán y EEUU se estará quebrando la columna vertebral del régimen sionista”…Ahí apareció pues Israel…por arte de magia…

Nada sería mejor que confirmar dentro de un tiempo que nuestro escepticismo fue equivocado, que el cambio es auténtico, que las sonrisas de Ruhani no son sólo un nuevo estilo sino una nueva realidad que refleja una nueva política del líder supremo Khamenai, quien finalmente, tiene la última palabra.

Su autoridad, hasta ahora, ha sido utilizada para desarrollar un programa nuclear que ningún experto cree sea para fines civiles, y para fomentar y apoyar el terrorismo internacional. También para defender a la dictadura de Bashar el-Assad en Siria, cuya caída quiere impedir a toda costa.

Realmente sería bueno que eso cambie. Por ahora…sólo el estilo es otro. Habrá que esperar también al contenido.

 
Comentarios

Me parece muchisimo mas peligroso este farsante de Ruhani que su antecesor, Ahmadinejad. Ambos tienen la misma meta, pero al menos el anterior era mas honesto a la hora de expresar sus sentimientos e ideas…
No nos dejemos engañar por las apariencias. Hemos sido expertos en caer una y otra vez en la trampa de nuestros enemigos. 
 
 

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