Por Israel
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| jueves marzo 12, 2020
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Entre Un Potencial Alentador…Y Un Preocupante Horizonte


obama-rohani

En Israel se suele decir a menudo que el pesimista, es un optimista con experiencia..Pues esta frase podría aplicarse claramente a la situación actual con Irán.

¿Por qué arruinar la fiesta internacional, cuando medio mundo ve en el nuevo Presidente de Irán Hassan Rouhani a una paloma de la paz? ¿Para qué echar a perder el buen ambiente que creó Rouhani hablando de diplomacia, trayendo a colación citas viejas que lo presentan con otra luz? ¿Para qué recordar justo ahora los 85 muertos en la AMIA, señalando que el actual presidente iraní encabezaba en aquel entonces la Comisión Suprema de Seguridad Nacional de su país, cargo por el cual probablemente sabía sobre los planes de atentado en Buenos Aires?

No sólo el Primer Ministro Benjamín Netanyahu no le cree a Irán. A él se tenderá a pintarlo en términos más conservadores y su tono firme y decidido hace posible presentarlo como un “halcón”, pero todo aquel en el mundo occidental que tiene la información, sabe que tiene razón al advertir contra la “ofensiva de sonrisas” de Rouhani…no porque sea malo sonreír, sino porque todo indica que es una mera táctica para seguir ganando tiempo en el programa nuclear.

Evidentemente, la situación actual de Israel, no es sencilla.

De fondo está el cambio radical – por ahora en  tono y estilo- en las relaciones entre Estados Unidos e Irán, cuya característica principal es la nueva terminología iraní, que caracteriza el discurso público del Presidente Hassan Rouhani en favor de la paz y contra la guerra. Obama, que nunca vio con entusiasmo la vía militar para frenar el plan nuclear de Irán, está decidido a dar una oportunidad a la diplomacia.

.Según la concepción de Netanyahu, es indudable que Teherán está simplemente actuando con inteligencia, con una nueva táctica, para ganar tiempo  y seguir avanzando hacia la bomba atómica, y que el supuesto cambio que refleja Rouhani no es de contenido sino únicamente de estilo.

El problema es que el Premier israelí no está seguro de que Occidente no termine viéndose arrastrado por la coyuntura actual -dado que es evidente que no ve con entusiasmo ninguna opción bélica- aunque tenga información que demuestre que el programa nuclear continúa avanzando paralelamente a la diplomacia. La gran duda es si realmente la política será determinada de acuerdo a los hechos concretos o si la apertura diplomática de Irán va a lograr “conquistar” corazones de modo que las sanciones sean aliviadas o levantadas, mientras las centrifugas continúan enriqueciendo uranio.

Y aquí, el tiempo es un elemento crucial. E Irán, se ha especializado en ganar tiempo.

Por otra parte, políticamente, la postura actual de Netanyahu constituye la otra cara del problema. Su decisión de ordenar a la delegación israelí ante las Naciones Unidas boicotear el discurso de Rouhani días atrás, fue discutida y criticada dentro del país, entre otros por su socio de coalición el Ministro de Finanzas  Yair Lapid. Y distintas figuras, a varios niveles, advirtieron que la reacción absolutamente negativa a la nueva línea de Irán, coloca a Israel en la posición de quien parece decir automáticamente “no”.

“Netanyahu tendría que invitar a Rohani a Jerusalem, a que hable en la Knesset  y plantee allí su pensamiento”, dijo el ex vice Canciller israelí Danny Ayalon, señalando que con ello sería Irán el que tenga que dar explicaciones. El ex embajador de Israel ante la ONU Danny Gillerman opinó en una entrevista a la radio pública israelí que “claro está que Netanyahu tiene que mostrar la verdad que se oculta tras los discursos, pero destacando la esperanza de que el cambio sea auténtico, no quedando de antemano como quien no sabe adaptarse a nuevas situaciones”.

Y Alon Pinkas, analista en la prensa israelí, que años atrás fue Cónsul General de Israel en Nueva York, comentó que a su criterio, con su tono actual y con su reciente boicot al discurso de Rohani en la ONU, Netanyahu convierte al tema de Irán en “un problema israelí”. Pinkas destaca que el interés de Israel debe ser precisamente dejar en claro que la amenaza de un Irán nuclear es sobre el mundo todo, no solamente sobre Israel. “Y sería ilógico cambiar de rumbo ahora, justamente cuando está claro que Irán intenta una nueva táctica por la presión que sufre por las sanciones, sobre cuya necesidad fue Netanyahu quien logró concientizar a la comunidad internacional”, resumió.

Un problema clave quedó en evidencia en el discurso de Netanyahu ante la Asamblea General, cuando dijo explícitamente que si el mundo no actúa contra Irán para impedir que sea nuclear, Israel lo hará solo. Pero Netanyahu no puede garantizar ahora que logre hacerlo, y amenazar sin posibilidad clara de concretarlo, es peor que no haber advertido.

Netanyahu no prefiere la guerra. Su tono y su rostro serio pueden dejar esa sensación.  Pero lo que él advierte, ante todo, es que debe mantenerse la presión de las sanciones. Cabe recordar que él fue quien logró concientizar al mundo acerca de su necesidad y que sin las sanciones, no habría ahora ni sonrisas de Teherán.

Pero eso funciona, dice, solamente si Irán percibe que la amenaza de la opción militar es seria. No porque Netanyahu la prefiera..Sino precisamente porque quisiera evitarla.

 
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